Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 31 de julio de 2012

Apuntaciones sueltas






“Merecería la palabra decadente si no fuera por el hecho de que nunca alcanzó eminencia alguna de la cual se pudiera decir que se alejara”.
(Flann O’Brien)


Lo más cercano a “un francés” que pudo disfrutar fueron las coles de Bruselas.
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Se había trabajado un cuerpo bestial, sobrealimentado, rechoncho, sonrosado y seboso… venía de ser persona de costumbres frugales. Esa sobrevenida desmesura, pienso yo, fue ley de vida, qué va a ser si no.

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Los mejores pretextos solo funcionan eficazmente fuera de contexto. Como las excusas.

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¡Mecagüendiez! Estoy harto de repetirlo. Hay que ser muy estrictos con la rancia tradición de los enchufes y favores. O comenzar desde abajo como hace todo quisqui que pertenece a los de abajo.

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Siga las instrucciones: Agarre al cretino por el cuello, corra con él a la taza del váter, levante la tapa y grite: ¡Justo ahí, imbécil!

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Más temprano que tarde, la Banca, sin duda, deberá ser  compensada por su comportamiento altruista. ¿Me entienden o no?

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Tras oír el vaticinio, toda la peña se quedó esperando sentada a que lo que tuviese que llegar, llegase. Dios mío, la incertidumbre era brutal, y conociendo a la pitonisa,  inexplicable.

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Ni conocía dónde, ni tenía dinero, ni sabía si se vendía suelto o en bolsas o en latas. Pobrecito mío, nadie le prestaba oído; daba cosa verle y no entenderle ni papa.

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Los domingos, sin falta, me paseo por los parques para echarle una miradita a los parques.

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Rara vez pienso; tampoco en esas cosas.

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YO -Bueno, ¿qué piensa usted del arte contemporáneo?
ELOTRO -Nada. Jamás pienso en el arte contemporáneo.
YO -Me deja usted atónito.
ELOTRO -No le creo, pero, créame que lo siento. Y ahora discúlpeme… ¡Vaya aquí está su autobús!
YO -¡Hasta luego!

(Joyce, Beckett y… Flann O’Brien. Les sugiero que tomen nota. De nada.)

ELOTRO

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sábado, 28 de julio de 2012

Pastelada irlandesa (o Flann)







“Hago artículos periodísticos porque me divierte publicar chanzas a costa de la gente que me disgusta.”
Flann O’Brien



Nada más verle aparecer por la puerta con el desarreglo indumentario y la cogorza que traía, le dijo la patrona: “Tié usted una pinta de garrulo que no pue con ella” y lo cogió por la oreja y lo echó a la calle, anda que no es estricta. Mejor no buscarle las cosquillas. En la pensión los tiene a todos más tiesos que una vela.
Claro que a él se la refanfinfla la patrona. Él era un tipo cargado de tópicos e inculto, siempre soltando chorradas sobre el arte, la vida y el amor… sin embargo, presumía, claro que en lugares donde no tenían el placer de conocerle, de sus encantadoras maneras, su constante amabilidad, sus amplias lecturas y profunda erudición… y, no crean, a veces, en ciertos círculos, colaba la cola y la trola.
Salvo hablar, no hay nada que supiese hacer. Sentaba cátedra acerca de los cuadros, el arte y todo ese tipo de cosas. De los franceses decía que  se dedicaban al “arte” día y noche, y que lo tomaban en el desayuno, el almuerzo y la cena. No contentos de haberse pasado toda la noche anterior dale que te pego… con el “arte”, subrayaba. El pobrecico, que sí, que lo era, vaya si lo era, desdichadamente no pasaba de ser un hombre  sin criterio, sin pizca de seso; no llegaba a tullido mental por poquico.
Ocurría sin embargo –aprieta pero no ahoga- que,  ante el incauto desconocido, le salvaba su comportamiento excéntrico (por no hablar de la buena planta que se adivinaba bajo aquellos harapos mal zurcidos, detalle este que a “ellas”, ¿me siguen?, volvía locas). Para nadie es un secreto, -a estas alturas ni siquiera para nuestro hombre-  que aquel que se muestra: extravagante en sus gustos, extraño en sus pasiones, singular en sus aficiones, incongruente en sus intereses, chocante en sus opiniones, se reviste ante los ojos de los otros con una pátina de cosmopolitismo cultural, que pa’ qué… el hecho cierto de que las más de las veces  el hechizo sea de corta duración, es ya harina de otro costal; como todas las cosas con garantía o sin ella, funciona mientras funciona, y a él, a intervalos, le funcionaba de maravilla.
Pululan por este mundo demasiadas personas cochinas y farisaicas pagadas de sí mismas y que aventajan grandemente a nuestro hombre en cuanto a infame presunción y contumacia en la vileza como para que malgastemos nuestras severas reprimendas con el desventurado que nos ocupa.  Ciertamente, cuando -una vez convenientemente trasegada parte de la bodega de palacio- se embalaba a perorar de lo lindo en aquellos lujosos salones, quizás fuese, y digo quizás por dejar alguna gatera abierta, el menos farsante, tramposo e impostor de los allí presentes. Y, desde luego, de entre todos los participantes en la bufonada, el que más duramente se curraba la manduca y el bebercio.
“Caballeros, si me permiten un comentario, aquí hace un frío que pela…” solía proferir “metafóricamente” a altas horas de la noche cuando ya no divisaba ninguna frasca o botella convenientemente rellena del preciado líquido. Estaba siempre a la búsqueda de tratamiento para su dolencia… Algo notoriamente inútil en el campo curativo pero, convendrán conmigo, un alivio “temporal” enormemente eficaz y placentero.
Y como este penoso relato sobrepasa en mucho la medida de lo soportable, doy por concluida la faena (por hoy) y me traslado con la música a otra parte y así desplazo en el espacio mi condición de pelmazo. (Chúpate esa).

ELOTRO

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miércoles, 25 de julio de 2012

Apuntaciones sueltas






Un gran principio de violencia regía nuestras costumbres.
Saint- John Perse


Lo peor no siempre está por llegar.
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La gente “corriente” está “muy estancada”.

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No se conforman con desencaminarlos. En cuanto disponen de unos cuantos ya suficientemente desorientados y hambrientos, les proporcionan de forma gratuita un pastor que, caritativamente, los encamina de nuevo hacia el establo.

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A mí que me registren, tampoco declaro encima nada de valor.

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Por última vez, señorías, fue un lamentable malentendido. Ella nunca dijo que “no veía un huevo”. Ella dijo que “no podía ver un huevo”; que “no soportaba la visión de un huevo”. Que no aguantaba ver un huevo; un huevo, cuanto más dos. Su visión, para ella, es algo vetado. Y no se refería precisamente al huevo de gallina ni de ninguna otra especie de ave… ¿lo cogen ustedes?
Pues no me los toquen más…

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Le abrí cuidadosamente un agujero en la parte superior del cráneo, junto a la coronilla; lo puse boca abajo y lo sacudí varias veces con energía. No cayó nada; nada de nada. Luego supe que se trataba de esa NADA que lo explica TODO. Pero ese luego, como siempre, se presentó demasiado tarde, para él. Y no sirvió, lamentablemente, de nada la explicación.

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Y permítanme que lo deje por hoy, acabo de tropezar con esto: “Todo lo que se puede decir es mentira”.  (Alejandra Pizarnik) y me ha hecho pupa.



ELOTRO

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domingo, 22 de julio de 2012

Apuntaciones sueltas







“Nada es más real que la Nada” 
(Demócrito)


Camarada, te doy la bienvenida al partido. Y bien,  ahora que somos dos, creo llegada la hora, y más vale hacerlo prontito, de organizar la correspondiente escisión.

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Una mitad no mira, la otra mitad se contenta con no abrir los ojos.
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“El centro está en todas partes” afirmaba Pascal. Claro que,  al mismo tiempo, no paraba de moverse y buscar, tal si fuese un mismísimo zahorí, (perfectamente   equipado con su varita de avellano en forma de “y” más el consabido péndulo) las posibles emanaciones subterráneas (señales electromagnéticas) indicativas del lugar o conducentes al punto “central” de interés…
No sé a ustedes, pero a mí estas cosas –proviniendo además de un hombre del prestigio “científico filosófico” de Pascal- sobre las que hasta ahora no había oído ni mu ni nada, la verdad, me desconciertan un poquito. La “Radiestesia” y eso, digo. Bueno, y lo demás.

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Leí en la prensa: “La inactividad física causa casi tantas muertes como el tabaco.” Eso afirmaba el titular. A falta de otra cosa mejor que hacer me propuse, así, sin más,  leer la noticia completa. Y, no sin superar duros momentos de dudas y desmotivación, lo consiguí. Nada, ni una palabra sobre las muertes causadas por la inactividad mental. Las cifras, pensé yo, debían de ser escalofriantes…


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“…no recorte el desempleo porque va a llevar a mucha gente a la desesperación", le pide Rubalcaba a Rajoy. Hay que reconocer que en ese asunto que el ruso aquel llamaba “cretinismo parlamentario”, Rubalcaba descolla. Es un profesional, como, (según dice “El trompas”, apodado así no solo por pimplar) la reina en lo suyo (salvando las distancias “reales y retributivas”).
Nótese que a nuestro “socialista” lo que de verdad le preocupa y no tiene reparos en dejarlo  traslucir, no es tanto el crecimiento imparable del paro y la subsiguiente pobreza –lo que viene sucediendo, con el beneplácito socialista y socialdemócrata, desde un siglo antes de que se le denominara desempleo- como el recorte de las partidas “caritativas” que “alivian”, más menos que más,  la absoluta desesperación e imprevisible (¿o previsible?) reacción y respuesta del “ejército de desempleados desesperados”. Porque, como sabe todo buen jugador de billar, lo que realmente le preocupa es en qué estado (“paz social”) y cómo quedarán situadas “las pelotas” (en ilusoria espera –los hay que no escarmientan- de la “reactivación”), cuando llegue el turno y le toque ejecutar “su tanda de carambolas”. Porque si no, ¿A quién, “robo, porque me toca”, Mariano?

ELOTRO


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miércoles, 18 de julio de 2012

Apuntaciones sueltas







gente como esa

“Lo que me hace rebelarme contra la música, en la que soy un ignorante, es que a cualquier Juez de Paz de provincias le enloquece. ¿Qué puede enloquecer a gente como esa?”  
(Jules Renard)

Dicen que “Ramón” (Gómez de la Serna) lo mejor que escribió fueron sus Greguerías y, quienes esto afirman, suelen añadir que se las robó a Jules Renard. Yo les he leído en el siguiente orden: Ramón. Denunciante del “robo”. Renard. Los tres muy interesantes. Y Renard muy por encima de los tres. A años luz. Con Renard, me parto de la risa, me descojono. Un par de páginas de su “Diario” bastan para arreglarte la tarde, para darle al “tempo” un toquecito de color, para arrancarte del “ingrato” trance del “mientras tanto”.
Renard escribe todo lo que se le ocurre sobre lo que le ocurre. A él, a su familia, a sus amigos, a sus enemigos, a la gente que le rodea más o menos conocida o desconocida. Renard se explica: “Todo esto quizá no les interese demasiado, pero, en fin, es la espalda de mi padre.” Un día antes del fallecimiento (suicidio) de su padre: “Los hombres como papá solo estiman a los que se enriquecen, y solo admiran a los que se mueren de pobres.”
La escritura del  Diario le distrae y le divierte y le permite indagar en sus propios abismos personales y familiares…
“-Yo solo sirvo para vaciar los orinales. –dice mamá  …y papá ni siquiera ríe por lo bajo. ¿Qué habrá entre esos dos seres? Un montón de pequeñeces y nada.”

Renard escribe sobre su hastío, su desolación, su frustración… y la de sus amigos (Gauguin, Bernard, Lautrec, Schwob…) “Verlaine, sus últimos versos. Ya no escribe: juega a las tabas con las palabras.” Y lo hace con crudeza, “¿Tuvieron el pudor de no quejarse o la cobardía de no ver claro en sí mismos?”; con brillantez, “¡Es curiosa la manía de la gente que ha triunfado en París de aconsejar a los demás que se queden en provincias!”; con ironía, “Sara Bernhardt ha inventado el telón que más rápido puede izarse para garantizar media docena de ovaciones.” y nunca olvida el ingrediente de  una profunda compasión por sus colegas.
La cita de Renard que corona esta columna nos puede muy bien servir de ejemplo para “conocer” y calibrar la “sustanciosa perdurabilidad” de sus escritos. Sustituyan, por probar digo, la palabra “música” por cualquier otra: fútbol, toros, novelas de Vargas Llosa, Pérez-Reverte, Muñoz Molina… ensayos de Savater, poemas de García Montero, columnas de Rosa Montero… en fin, a capricho de cada uno.

“Me duelen las ideas. Mis ideas están enfermas, y no me avergüenzo de esta enfermedad secreta. Ya no le encuentro gusto no solo al trabajo, sino tampoco a la pereza. Ningún remordimiento por no hacer nada. Estoy cansado como si hubiera dado la vuelta al universo. Creo que he tocado el fondo de mi pozo.”

En ocasiones y sin previo aviso, (así es Renard, ni previsible ni monótono) las calurosas carcajadas se te hielan súbitamente en la comisura de los labios…


ELOTRO


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lunes, 16 de julio de 2012

Samuel Beckett / fotomontaje




































“…el que cara a la marcha se detiene a veces y levanta como puede la cabeza como para escrutar el vacío y quién sabe corregir el rumbo”.

Samuel Beckett

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sábado, 14 de julio de 2012

Apuntaciones sueltas






La lógica es un concepto demasiado vago. Todo es lógico y nada lo es.
Gilles Deleuze


Un punto de vista, o cualquier otro “objeto”, que se nos aparezca a priori como excesivamente estrecho, puede, no obstante,  demostrarse en la “práctica” como enormemente profundo. Así mismo y salvando las distancias (y la clara evidencia de que este ejemplo no viene a cuento, ni casa, ni encaja, ni concuerda en lo más mínimo con el enunciado precedente) está comprobado que  existen casos particulares de vulvas aparentemente angostas dotadas de esa misma peculiaridad. Y, por cierto,  ciertos pesares, también…
¿Debemos deducir que las “apariencias” resultan ser justo lo opuesto de la “esencia” que envuelven? ¿Son las apariencias pues un indicador fiable, bien que a la inversa, o sea, a la contra, del contenido del núcleo interior que visten? ¿Es acaso lo contrario de estrecho la aludida cualidad de profundidad? ¿Existe alguna relación entre un punto de vista estrecho y una vulva profunda? ¿Cabe aquí un “micropene”? ¿Y una micro pena? ¿Este tipo de tristes y obscenas reflexiones, podrían enmascarar realmente una situación de absoluta penuria en lo que denominaríamos asuntos sobre los que tratar en un blog que se pretende “para la elite aunque no elitista”? ¿Aparecería en estas entradas tan repetidamente las palabras “polla”, “coño”, “caca” y “pis”, si los buscadores no funcionaran como funcionan y los internautas no funcionaran como mayoritariamente (dis)funcionan? ¿Repondrán este año “Verano Azul”? ¿La próxima crisis del capitalismo, nos cogerá de nuevo embobados, y meneándonosla en grupo-virtual (cada uno con sus seguidores) frente a alguna pantalla del tipo que sea o ya estaremos equipados con chips preventivamente insertados, “de fábrica”,  en el interior de nuestros cerebritos, programados con la repetición de las jugadas más interesantes en sesión perpetua, sin tregua, para toda la eternidad?
Tanta pregunta con respuesta inducida agota al más pintado, lo sé, pero, permítanme la última: ¿Ustedes creen que nos lo hacemos adrede?


ELOTRO


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viernes, 13 de julio de 2012

lunes, 9 de julio de 2012

Por si sí o por si no.






Nada existe más largo que los días ingratos…
Charles Baudelaire



Quieren eliminar tus recuerdos, cualquier precedente; tras una minuciosa labor de molienda y posterior tamizado borran hasta lo imborrable y consiguen incluso que olvides que olvidas; y que lo hagas a la velocidad de la luz o de Internet, método también llamado:  “el embalado ritmo de la desmemoria”; para el caso es lo mismo, se trata en definitiva de impedir, a rebufo de la velocidad, la deglución, el almacenaje y lo que sería la posterior “metabolización” de las vivencias, de las experiencias. Te prefieren “acelerado” y dentro de los límites del relumbrón cegador. Te quieren aturdido, abandonado dentro de la multitud controlada, desarmado de recuerdos, de aconteceres, de datos. Te quieren incapaz de “conocer” y “reconocer” los hechos, los acontecimientos, los sucesos y sus circunstancias, las conexiones entre las causas y los efectos, es decir,  sin entendimiento; incapaz de trabar, de hilvanar, de establecer vínculos, de ligar el más mínimo  razonamiento articulado y esclarecedor: te quieren dependiente, vulnerable, indefenso, miedoso, dócil, inhabilitado, sumiso… te quieren, sí, a su manera. A la manera de sus deseos e intereses. Por eso alimentan con lo que alimentan tu mente. Por eso quieren que te nutras exclusivamente de la fuente láctea que nunca deja de manar a través de sus pechos: del chorro lechoso de su fe, de sus dogmas, de sus consignas… cargadas con todo el prestigio y la garantía de la luz y la velocidad “pasteurizada”: lista para tragar, a la velocidad de la luz.

ELOTRO

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viernes, 6 de julio de 2012

La pereza de los cagones cansa.






Lo que conviene evacuar debe ser dirigido por lugar conveniente.
Hipócrates


La dejadez, que por su propia naturaleza no necesita coartadas, dejó paso al abandono y el abandono, sin tan siquiera lavarse las manos (vieja tradición caída en desuso), permitió la acumulación de guarrería. Dicho acopio de suciedad es algo así como un estado (en proceso de construcción) intermedio; ocurre además que el permanente aumento, cuantitativo, de materia putrefacta produce llegado a un punto, el inevitable salto cualitativo, y es así como llegamos hasta la fase superior, conocida como  de mugre consolidada (según su datación se etiquetaría: Crianza o Reserva. Si la etiqueta del Consejo Regulador pone “Gran Reserva” estaremos ante una exquisita y carísima muestra de mierda fosilizada).
A partir de aquí asistimos a un gran cambio, a una metamorfosis en lo que llamaremos  “conciencia o alma”, es un decir porque de algún modo hay que nombrar,  de la roña.  Es, insistimos, el momento en el que aflora  el ancestral deseo de enraizamiento que anida en lo más profundo de la “Masa de Pringue”  (perfectamente estructurada ya a estas alturas en sucesivas costras de detritus cronológicamente  estratificadas) y por tanto, a tiro de meada de la conquista de ese anhelo largamente acariciado (a la vista del excelente y creciente nivel mierdoso alcanzado) que resulta tan grasiento como imparable. El continuo hacinamiento de la inmundicia, llegado el día M, despierta súbitamente en la propia argamasa basuril su viejo y voraz  apetito de sedentarismo evacuador.
 ¡Mucha mierda! Es la visión teatral. El futuro se ilumina, las pringosas y grasientas esperanzas se disparan: se acabaron las continuas mudanzas, el huir con lo puesto, el escabullirse por ventanas y azoteas, el arrastrado vagabundeo, los repetidos desarraigos, se acabó el ir dando tumbos sin una puta llave de buzón, punto final a las expulsiones (no confundir con evacuaciones), los lazos rotos, la vida chunga, errante, sin rumbo.
No, no  es fácil, nunca lo ha sido para lo putrefacto  encontrar un lugar donde avecindar. Ahora, se les nota en el color y en el tufo, lo han  decidido, puede que esta sea su última oportunidad. O no. Cierto es, se dicen, que la suciedad rancia, engancha, y que, a ciertas edades, cuando se despendolan los esfínteres,  resulta altamente adictiva, incluso entre aquellos especímenes histéricos, partidarios de la arbitraria y criminal limpieza preventiva, que se suelen conjurar periódicamente para conseguir nuestra extinción (los muy estreñidos parecen ignorar que llevan, y fabrican -¡somos su producto!-, el enemigo dentro). “Pero seamos realistas”, reclama alzando la voz un mierdoso y, por su aspecto casi fosilizado, veterano dirigente,  “no todo depende de la cantidad y calidad de la cochambre existente, si así fuese, el asunto sería pan mohoso comido; en cualquier caso, no podemos seguir mirando hacia otro lado y comiéndonos los mocos, ¡qué cagada!, ¡voto por quedarnos a  excretar aquí!”
Y súbitamente o visto y no visto o en un Pis Pas, una lluvia de excrementos multicolores cubrió con su apestoso manto toda la nueva tierra escriturada, y se hizo  justo hasta donde alcanzaba la vista o el olfato de las gaviotas carroñeras del PP… ni un euro más allá.

ELOTRO


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martes, 3 de julio de 2012

Por si sí o por si no.






“Ve de lejos la vida. No la interrogues nunca.

Que ella nada puede decirte.”

Fernando Pessoa



No he llegado y ya quiero irme. No me he ido y ya quiero llegar. Quiero escaparme del deseo de escabullirme. Quiero zafarme del acto de llegar. Irme sin ausentarme. Desertar en el mismísimo umbral. Ahuyentar el punto, todos los puntos de partida. Abandonar, antes de zarpar, todos los periplos. Espantar las arribadas o conseguir que se eternicen las maniobras o las ceremonias de amarre o desamarre.

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Si toda respuesta está dada en la pregunta: ¡No preguntéis! ¡Preguntaos!
... arremangaos y poneos manos a la obra, y dejad de dar el coñazo a los demás, que también son criaturitas del señor.

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La información en los “llamados” medios fiables: una mentira que permite llegar, un poco más tarde, a la mentira.

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El secreto de una mirada se descubre pidiéndole al sujeto (o sujeta) de nuestro interés que agrupe por parejas, según su propio saber y entender, los siguientes conceptos: Bien y Mal, con  Orden y Desorden.

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Del PODER lo único que sabemos es que no son los gobernantes quienes detentan el PODER.
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Los lectores actuales, como los espectadores, padecen una infantilización que no es la suya. He llegado a esta conclusión porque de no ser así no la padecerían. Sería infantil.

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Tanto desde la pasividad como en su caso desde la actividad acabas llegando a algún sitio. Ambas actitudes te procuran el viaje. El tiempo no para.

ELOTRO

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