Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 30 de mayo de 2012

Por si sí o por si no.









Aquel pobre diablo, sin casa, sin familia, sin trabajo, sin dinero… no parecía abrigar, a pesar de todo y contra lo que cabría esperar,  la menor arrogancia social.

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En aquella pintura todo me resultaba incomprensible, además de la espantosa moldura.

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Un perdedor vocacional es aquel que se ha encariñado con el fracaso modestamente retribuido.

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“Pase lo que pase”, vale; pero, ¿y si no pasa nada ni nadie, qué pasa entonces con “lo que”?

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El éxito resulta notablemente incompetente en el asunto del fracaso.

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El consuelo infalible es que todo acabará en nada. Aunque es la discutible dimensión temporal de ese “acabará” lo que podría cuestionar  la “infalibilidad” del referido consuelo y, en su caso, su, por dilatada, mermada eficacia consoladora desde el fastuoso reino del todo hasta las indigentes tinieblas de la nada. No sé si me entiendo, aunque si sí, no crean que me consuela ni a medias.

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Si todo en esta vida está predestinado, el destino, ¿de qué vive?

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El rasgo más descollante de un iceberg, a la vista está. (sobre todo submarina)

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¿Quién no siente que le arrastra un brazo invisible? (Leído en Melville.)


ELOTRO

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lunes, 28 de mayo de 2012

De boca cerrada no salen moscas cojoneras.







Por si las moscas me tapo la boca, cierro los ojos y me tapono los oídos. Tres monos en uno ¡Que mono! Hay quien escribe el producto de lo que ha visto y de lo que ha oído ¡Qué interesante! Hay quien le añade algún invento, a modo de refugio para los más cultos y exquisitos ¡Qué tierno! Yo fabulo (miento) a partir de mi ceguera, de mi sordera, de mi mudez y de mi falta de imaginación: de esa imaginación que echa raíces en los “sentidos”, quiero decir. No deseo ni necesito descubrir o construir “un mundo”, “un sistema completo”, “un todo cerrado”, de ninguna manera. Ni aunque supiera y pudiera. En mi opinión ya existen demasiados “mundos inmundos”, tantos como mundos reales o virtuales, como para que los plumillas se dediquen a excretar algunos miles más. Por otro lado, esas tareas hercúleas, es un decir jocoso (aquí risas enlatadas), seguro que estriñen. Por ese lado no quiero riesgos, me conformo con tratar de conocer, de entender o comprender a algún trozo (que bien puede ser “un todo válido por sí mismo”) o algún fragmento que ande por ahí extraviado, superviviente de algún oscuro naufragio, con rumbo preciso o sin él, pero eso sí, con proa a contraviento. Los que estén acostumbrados a hacer de cuerpo “divinamente” cada  día me comprenderán. Infiernos, los injustos. Ese es mi fanatismo. Es menester poner fin a esas mascaradas de malditismo de salón protagonizadas por los “malditos genios malditos” mejor apoltronados y más convencionales del gremio de los genios funcionarios. ¡Control exhaustivo de la cagalidad de mundos inmundos! Hete ahí un slogan contra esa panda de cagones. Ya está bien, ¡hostias!
De acuerdo, ya sabemos que esas bufonadas son las  que les dan de comer; pero, a cambio, ¿no sería razonable por su parte interpretar, a precio de mayorista naturalmente, el papel de comemierdas? Se me acaba de ocurrir que sería una bonita forma de cerrar el circuito, ¡el círculo maldito!,  boca-ano-boca-ano, hasta el infinito. En cuanto a su proverbial halitosis, a la de los plumíferos lameculos me refiero,  no creo que se fuese a notar mucho la diferencia.
Ya les digo, déjense de tragar chorradas vestidas de malditismo de chichinabo y atrévanse a soltarle una buena patada al reclinatorio casualmente plantado, sí, casualmente juran, frente a la caseta de firmas del autor de la patochada más firmada (los electrónicos, electrónicamente) y vendida del bullicioso recinto zoológico (los monos, para colmo, ya ni compiten a escupitajos con los mirones, ¿Qué pensará K. indebidamente sepultado bajo ese mundo infra-kafkiano? ¿Y Verdi en Busseto? Con la mala hostia que se gastaban ambos, prefiero no pensarlo, la verdad…)








Pero dejemos las honduras filosóficas y escatológicas y centrémonos, sí, ya sé que esto implica un enorme esfuerzo,  en lo que no importa: miremos lo cercano; apreciemos lo inacabado, que, siempre acaba revelando cosas nuevas; estimemos lo que nos alumbra sin cegarnos; lo que vive ajeno a los oropeles y la pomposidad; lo inferior e insignificante; lo que no exige ni impone pero tampoco se conforma mansamente; lo que de ordinario solemos desdeñar, despreciar, ningunear; lo que no enjuicia ni evalúa ni tasa; lo que huye de las untuosas e interesadas lisonjas y el falaz lenguaje relamido propio de los miserables rebaños de aduladores,  que lo son, y siempre, “por la puta pela”, sí, digo bien, ya que en la “pela” cabe tó.
Así las cosas, ¿no deberíamos hacer algo? Volvamos, aunque sea de visita, a las viejas manías de cuando éramos supuestamente más pobres y supuestamente  más jóvenes y menos sabios y nos encantaba todo; de cuando vivíamos con toda la intención, de cuando no nos dábamos cuenta, ay, de que en esos momentos concretos éramos lo más felices, quién lo diría, que llegaríamos a ser… si lo hubiéramos sabido… (Y eso que quedaban todos los libros por leer, todo el garrafón por trasegar, todos los amorosos naufragios por experimentar, todas las imperdonables renuncias, las oportunidades por perder y todas las “aventuras” turísticas por inmortalizar en formato JPG.) Sería como un pequeño acto, -a la fuerza, qué se le va a hacer,  salpicado de nostalgia-  de supuesta higiene y resistencia, digo. 
O acaso ya no interesa saber qué coño palpita al otro lado de la alambrada… o en este.

ELOTRO

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viernes, 25 de mayo de 2012

Por si sí o por si no.







Rompe con aquellos que aceptan, por activa o por pasiva, la injusticia. ¿Quién te queda?

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Ya nadie retrata al aguafuerte, se utiliza algo la aguada o  la acuarela, aunque ciertamente lo que más abunda es el retrato al pastel.

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Curiosamente la frustración que produce el sexo insatisfecho es, a pesar de las apariencias, idéntica a la del seso satisfecho.

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Me dijo que estando yo en la distancia, en la ausencia, la hacía volar (parece ser que mis cartas le provocaban encendidas ensoñaciones). También dijo, bueno lo decía su nota manuscrita, que mi presencia (solo una vez la pude ver y ni siquiera la rocé) era un lastre que la atenazaba y la inmovilizaba (en realidad decía que era un plasta, un puñetero estorbo y que le jodía la vida). Que me ausentara pues, sugirió categóricamente (*) (de su presencia, entendí . Y les confieso que fue lo único.)
(*) Concretamente: ¡Largo, fuera de mi vista! ¡que te den, maldito idiota!

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Oteo y oteo desde la cofa situada en el tamborete del mastelero de juanete y no paro de otear; sigo husmeando, buscando mi sitio. ¿Existirá ese sitio? ¿En tal caso, tendrá la paciencia de esperarme? ¿Cómo lo reconoceré? ¿Cómo me reconocerá, si se da el caso?
Mira que si…

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Hay gente que tiene “un no se qué” que no puedes resistirte a cultivar su enemistad.

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Ante tanto “rivaival” neo-franquista (¡vencida y desarmada la democracia!) más de uno está pensándose volver a la comuna o, en su caso, a la clandestinidad. Eso sí, en esta ocasión y por razones fácilmente comprensibles, exigirán servicio doméstico en cada comuna o, en su caso, célula del partido. (¿En la era de la “Tableta”, volverá la moda del “PC”?)

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En un mar de mediocridad no se ahoga nadie, hasta en lo más profundo se hace pie. Incluso de rodillas. La sumisión aprieta, pero como es esclava de la  audiencia, no la puede ahogar.

ELOTRO

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miércoles, 23 de mayo de 2012

Por si sí o por si no.





Ortega sentenció: lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa.

Por mi parte pienso que lo que nos pasa es que no sabemos por qué siempre nos pasa lo que nos pasa a los mismos.

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Anotaré todos mis profundos pensamientos, me dije. Pero pronto comprendí que no tenía motivos razonables ni de los otros para despreciar así, tan graciosamente, los pensamientos superficiales. Ni esos ni ningún otro tipo de pensamiento: de peso, efímero, leve, eterno, liso, enroscado, húmedo, seco, recto, transversal, poderoso, débil…
Llámenlo intuición, pero no tardé en ver que necesitaba entretener el mientras tanto. Y quién sabe si no vendrían bien como medio de propulsión para la futura inmersión en las profundidades…

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Espectáculo: “Cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles.”, define el diccionario.
¿Vivimos en la sociedad del espectáculo?
¿Vivir es un espectáculo?
¿La propia vida es un espectáculo para uno mismo?
¿Y para los demás?
¿Es el espectáculo una cortina de humo del escenario de las vidas sin brillo?
¿Necesitamos el espectáculo para combatir el tedio o es el propio espectáculo el que nos provee de “tedio” espectacular?
¿Qué resulta más ininteligible, el espectáculo, el tedio o el improbable espectáculo de la  ausencia de ambos?
Por favor, señoras y señores espectadores, no se me distraigan con elucubraciones que no están a su alcance y miren a nuestro alrededor.

(Perich: Antes al pueblo se le daba “pan y circo”; actualmente, gracias al progreso, se le vende “pan y circo”.)

ELOTRO

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lunes, 21 de mayo de 2012

Por si sí o por si no.








¿Qué clase de egregio hastío puede llevar  a alguien hasta el punto de  convencerse de que su irrenunciable misión en este valle cenagoso de lágrimas consiste en  hastiar a los demás aún más si cabe la existencia sometiéndonos a bombardeos indiscriminados  ora de noche ora de día con  invariable munición consistente en empalagosos versitos que solo versan sobre su intrascendente hastío?

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Tome nota. La caligrafía, hermosa o fea de asustar, ese detalle nos resulta del todo indiferente, por tanto, como usted prefiera, a su antojo; pero, eso sí, absolutamente indescifrable. Si no, que mierda de vanguardia sería esa, ¿entendible hasta por las criadas o las porteras… automáticas? En este punto no nos  da, ni mucho menos, lo mismo ocho que ochenta. ¡Mucho cuidadín! Por muy inocuas que sean las obras, deben de resultar (por triplicado):
¡Indescifrables, indescodificables, ilegibles!
¡Todo es nada!
¡Pura vanguardia!

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En la conferencia
-La vida, te dicen, cuando después de una salida desastrosa eres informado  de que te has pasado de largo, aún sin haber llegado al final (¡No te está permitido saber cómo ni cuándo acaba!), solo funciona marcha atrás y cuesta abajo (se ha de sobreentender que a la vez, aclaró el ponente)*.
* “¿A la vez que qué?”, preguntó en un tonillo claramente escandalizado cierto oyente, quizás demasiado atento, desde el fondo de la semidesierta sala. El conferenciante, por su parte, respondió visiblemente consternado con un escueto y aristocrático: “Gracias, la mesa queda enterada de su insolente pregunta.” Y no hubo más. Antes de la subsiguiente escandalera, claro está.

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Un albañil, a su manera puesto que por no engañar ni siquiera se engaña a sí mismo, no es más que un constructor de mundos imaginarios. En parte alicatados hasta el techo y algunos “inteligentes” y con vista(s).

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Si todo conduce a su contrario: aquí les espero.

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El exceso de ignorancia nos ha sumido en las turbias aguas de la información contrastada hasta  en tres fuentes de distintas cloacas de aguas fecales y navegables.

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¿Alguien ha investigado con seriedad la relación “causa/efecto” que tenía para Kafka la declaración de guerra y la natación?
¿Y la relación “causa/efecto” para los que llevan años dándonos la matraca con esta estúpida cita?
¿Y la relación “causa/efecto” que produciría en Kafka el saberse manipulado e instrumentalizado de manera tan vil?
¿Qué hizo, o prefirió no hacer, Kafka para merecerse este asquito de  posteridad?



ELOTRO

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viernes, 18 de mayo de 2012

Juan Gris / Colección cubista de Telefónica.










Telefónica ha remodelado su espacio de exposiciones en su sede central de Gran Vía, y lo ha llamado “ESPACIO”. Les ha quedado una cosa muy moderna, llena de vigas, metales, vidrios, mala iluminación y peor distribución de espacios, una escalera hortera, carísima  e incómoda. El arquitecto o el decorador de interiores seguro que se ha quedado tranquilo después de haber excretado y cobrado sobre y de este “espacio”.






“Después de todo, la pintura se ha de hacer
tal como uno es.”

Juan Gris


La exposición trata del cubismo en torno a la figura del pintor madrileño  Juan Gris (1887 – 1927),  José Victoriano González-Pérez nacido en Madrid en 1887, hijo de padre mercante, familia bien situada, lo que le permitió entrar gradualmente en un ambiente de clase media.
Entre 1904 y 1906 estudia en la escuela de artes y oficios de Madrid. En su adolescencia es ilustrador de publicaciones como Blanco y Negro y Madrid.





En 1906, para evitar la milicia y conocer vida artística, se muda a París, donde conoce a Picasso y Braque. Vive, como la mayoría de sus compañeros vanguardistas, en un mugriento hostal sin baño en el Bateau-Lavoir de Montmatre durante unos diez años.





Los primeros años vive de publicar sus dibujos en  L'Assiette au Beurre y Charivari. Sus primeros intentos como pintor cubista son de 1910. Conviene recordar que “Las señoritas de Avignon” de Picasso son de 1907, Juan Gris es un artista que sigue la senda abierta por los dos grandes pioneros del cubismo, Picasso y Braque. Gris no tarda mucho en aprovisionarse de su particular “alfabeto cubista” y con ese personal lenguaje consolidó su aportación al cubismo con “otras miradas cubistas”. Alguien como Picasso, tan poco dado a regalar nada, reconoció años más tarde la “original” aportación de Gris a esa piedra angular de las vanguardias que fue el cubismo. Las cosas sencillas de la vida cotidiana, una ventana, una botella, un libro, una taza, un diario… fueron “creados” por Gris, con su particularísimo “lenguaje cubista”, lenguaje peculiar e inconfundible, que rezuma una fusión “naturalista” de formas del clasicismo hasta la abstracción, colores, luces, geometrías… sí geometrías (perdona la tardanza, le dijo a Picasso un domingo que tenían tertulia en casa de Kahnweiler, pero estaba terminando un cuadro y ya sabes que soy incapaz de mentir en una curva) llenas de poesía, calor y color. De tal manera que Gris es uno de esos pocos pintores capaces de hacernos creer con toda naturalidad que la Naturaleza está llena de ángulos rectos. Y de poesía, se habla de sus rimas plásticas y de sus ripios temáticos; muy “surrealistas” resultan también sus colaboraciones con su amigo Huidobro, el poeta chileno. De la misma manera que Gris se coló por la puerta que habían abierto Picasso y Braque, otros interesantes pintores siguieron sus pasos con nuevas propuestas y variantes de raíz cubista: Albert Gleizes, Metzinger, Lhote, María Blanchard… también con obras presentes en la exposición. Tanto Kahnweiler, como Gertrude Stein o Ramón Gómez de la Serna, han escrito y teorizado sobre Juan Gris, el también calificado “cubista resistente”. Murió a los 40 años de edad. Su obra sigue ahí, pletórica de vida.

ELOTRO





“No vacilo en poner a Juan Gris, si no a la cabeza del movimiento cubista (pues considero a Picasso y a Braque como sus verdaderos iniciadores), al menos como el que se acercó más a su justa expresión, dadas las premisas que se impuso, y, por esto, por encima de todos.
Juan Gris es el geómetra perfecto, por esto es el más puro de los cubistas.
No parte, como los otros, de la naturaleza para ir a lo abstracto de la geometría y el plano de color, para ir a la realidad.
Mejor concepto de una pintura no puede tenerse, y, en este sentido, fue un verdadero maestro. Más realista Picasso, más lírico Braque, quedan muy lejos de Juan Gris cuanto a pura creación dentro de un perfecto ordenamiento.
Y es que Juan Gris hay más capacidad y también más cultura. Esto le permitió llegar a mayor generalización, a más amplio y puro concepto del arte; a una verdadera arquitectura de formas y colores. Permíteseme, aunque no se comparta el criterio, que lo ponga como el primer pintor de nuestra época.

Joaquín Torres-García.






Identidades del cubismo.

“Yo trabajo con los elementos del espíritu, con la imaginación; trato de concretar lo que es abstracto, voy de lo general a lo particular, lo que quiere decir que parto de una abstracción para llegar a un hecho real, mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo, como dice Raynal.
Quiero llegar a una calificación nueva, a fabricar individuos especiales partiendo del tipo general.
Considero que el lado arquitectónico de la pintura es la matemática, su lado abstracto; y deseo humanizarlo.
Cézanne de una botella hace un cilindro; yo, en cambio, parto de este cilindro para crear un individuo de tipo especial; de un cilindro hago una botella, una determinada botella.
Cézanne va hacia la arquitectura, yo parto de ella. Por eso yo compongo con abstracciones (colores) y recompongo cuando estos colores se han convertido en objetos, por ejemplo, compongo con un blanco y un negro y arreglo, cuando este blanco se ha convertido en papel y este negro en una sombra; quiero decir que dispongo el blanco para transformarlo en un papel y el negro para convertirlo en una sombra.
Esta pintura es a la otra lo que la poesía a la prosa.

Juan Gris, 1921






Transformaciones


Hoy, evidentemente, me doy cuenta de que, en su comienzo, el cubismo no era sino un modo nuevo de representación del mundo.
Sé bien que, al principio, el cubismo era un análisis, no siendo más pintura de lo que la descripción de fenómenos físicos es física.
Pero, ahora que todos los elementos de la estética llamada cubista son medidos por la técnica pictórica, ahora que el análisis de ayer se ha convertido en síntesis por la expresión de relaciones entre los propios objetos, ya no cabe hacer este reproche. Si lo que se llamaba cubismo no es sino un aspecto, el cubismo ha desaparecido; si es una estética, se ha incorporado a la pintura.
No me es posible considerar actualmente la posibilidad de expresarse tan pronto por el procedimiento cubista como por medio de otro arte, pues, para mí, el cubismo no es un procedimiento.
No siendo el cubismo un procedimiento, sino una estética, e incluso un estado de espíritu, debe tener forzosamente una correlación con todas las manifestaciones del pensamiento contemporáneo. Se inventa aisladamente una técnica, un procedimiento; no puede inventarse de la nada un estado de espíritu.

Juan Gris, 1925


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miércoles, 16 de mayo de 2012

Por si sí o por si no.







Una pintada en un muro de Sevilla: “Aborto porque me sale del coño.” Por su parte, García Calvo sostiene que “el coño es la boca que no dice nada”. ¿Ni siquiera burradas que replican a las burradas decretadas desde el poder del cipote?
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Santo Cielo, ¿es así como desperdician mi vida?
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Pronto sabré quién no soy.
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La mirada retrospectiva debemos desaconsejarla ya que, como poco, provoca tortículis. Y, no lo olvidemos, les distrae de su debida atención sobre la inalcanzable zanahoria.
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Me hastío con facilidad y termino voluble de todo.
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-Mejor, ahora vegeto mejor, muy a gusto, más tranquilo, con menos inquietudes: ya no me como tanto el tarro. Escuchar no escucho, y, lo demás, me quedo sin saberlo. Aquel incesante y agotador trajín mental… mejor, ya te digo, muchísimo mejor, dónde va a parar… no hay color, no hay contradicciones, no hay dudas, no hay contrario, no hay nada que cuestionar, no hay nada que aceptar o rechazar, nada que criticar, nada que entender o reclamar o explicar, nada, nada, nada…
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Ya he accedido a todas las partes, pero sigo sin saber cómo acceder al todo. (Y lo peor es que no tengo ni idea de por dónde empezar.)
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Cierta gente se obstina en pensar, obstinadamente, que la protege la obstinación.
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De su rostro, de sus ojos, de su boca, emanaba una generosa y contagiosa alegría caída hacía mucho en desuso…
Acaso no del todo inofensiva… acaso.
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Leído en Perich:
Fauna
Las jirafas no tienen el cuello largo, sino el cuerpo corto.


ELOTRO

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lunes, 14 de mayo de 2012

…o como se diga.








Desde hace demasiado tiempo no dejo de pasar de un lado al otro (¿del espejo al espejismo?  ¿de los sueños a los deseos? ¿de la irrealidad tangible a la impalpable?), desde el lado de la realidad “real” al lado de  la realidad “inventada” o a la inversa o qué sé yo (hay realidades inodoras, insípidas e impalpables que te producen además un mareo tan ensordecedor como cegador. También atraviesa mi interior un camino no menos real por más oculto: de la boca al ano).
De hecho, en este preciso momento, ignoro de qué lado estoy, quiero decir: en que “mundo” me encuentro, qué “tipo de realidad” respiro. Desconozco por tanto qué leyes imperan en este incierto territorio, qué costumbres rigen, qué valores he de acatar o cuál es mi  bandera y cuál fe me conviene como verdadera… en definitiva, qué importa, y, qué importa un comino (sin tener que arrastrar complejo de culpa alguno).
No sabes dónde estás pero, sí sabes desde que asestabas tus primeros chupetones a la mama, cómo se las gastan las autoridades (también llamados amos del cucharón), ejerzan éstos en el “mundo” que ejerzan.
Cierto que apenas toco tierra, pero tampoco me siento flotando entre las nubes. Observo, ahora y aquí, sea “aquí” lo que sea,  que la realidad es caprichosamente voluble, ora se deforma ora  se arruga ora da de sí; pero, ¿significa eso necesariamente que me encuentre, por decirlo así, en el Callejón del Gato? Además, tampoco huele a calamares fritos, ni a meseras “cañón”, ni a estrafalarios mancos barbudos, ni a sablistas anémicos y resabiados, ni a bohemios piojosos con boina recitando nostalgias ilustradas en el París de la France.
A “esperpentos” sí que apesta, pero, ¿es ese un dato concluyente o esclarecedor o quizás determinante? Hoy, y eso lo sabe hasta el más tonto de los doctos con diploma,  el “esperpento” se da bien, se cría robusto y habita confortablemente  en todas las latitudes (desde el más aquí hasta el más allá). Sin duda es un signo, (aunque en ocasiones solo attrezzo) pero, háganme caso: equívoco. 





Hoy, un “garbancero” de casta (embozado en cualquiera de sus múltiples oficios), y sin esforzarse demasiado,  se las ingenia para parecer, cuando le conviene, “inventor de realidades irreales”. Cuando se tercia: un exquisito practicante del “Gran Estilo, labrado en torre de marfil o, en versión más moderna, en torre de hormigón armado prefabricado”.  Cuando le da la gana al susodicho –siempre con la abominación de la realidad como pretexto-  , saca el sonajero, la pandereta o la viola de gamba y (cumpliendo el ancestral rito del uso con abuso)  te perpetra, desde la más estricta ortodoxia académica y contra -eso al menos proclaman- la más rancia y obsoleta tradición, (sí, sí, me doy cuenta pero…) una “obra en prosa/poética” construida solo, ojo al dato, con palabras (esto sí que no tiene precedentes; pero no vayan a creer que son palabras de las que utilizan los arrieros, ni los personajes de Jim Thompson  o los estibadores de Baltimore, no, quita, quita:  se entiende que se trata de palabras bellas y con ritmo. Porque es así, aseguran, como se consigue liberar a la “realidad” de su pesada  “masa mugrienta de realidad”). Y si se presta la ocasión o, mucho mejor,  soplan oportunistas vientos post, after o sincretistas, nuestro “garbancero”, siempre estratégicamente situado a sotavento y con la yema del índice ensalivada, puede, si así lo desea el amo: rizar el rizo y arrojar, graciosamente,  todos sus “cahiers” al interior de  la olla (ojo al doble fondo lleno de especias, hierbas y otros afeites) y, a fuego lento, (pero tampoco demasiado lento no vaya a ser que se nos pase la fecha de entrega del  Nadal, el Planeta, el Anagrama, el Tusquets… o las convocatorias de Renfe, Iberia, “Chorizos de Marmolejo” y demás pellejos…) te enhebra, urde o compone, según tenga el día, en una nueva clave (¿y van?) de “mezcla y fusión”, un collage resultón, polivalente y super-adaptable a las necesidades del lector-consumidor-compulsivo-moderno (ese alma de cántaro victimista que huye, a precio de oro, de la sórdida y soporífera  realidad que ocupa el escenario -el gran ano- y, por la misma, de sus  escenas inexcusables –excretar-) que no hay crítico literario en el mundo capaz de etiquetar y mucho menos des-etiquetar o asociarlo por las buenas a alguna generación, peña quinielística o cuadrilla caníbal; o leerlo (si me apuran, ni las solapillas). Y ya no digamos de, en el no improbable caso de tratarse del típico gilipollas inasequible al desaliento y capaz de llegar a la última casilla: entenderlo. En el más que posible caso de extravío, del sufrido lect@r, debido a las complicaciones del recorrido entre las sucesivas e ininteligibles frasecitas subordinadas, me estoy refiriendo a la inescrutable y repulsiva cochinada defecada por el inefable “garbancero”.





Pero, a lo que iba (si es que queda alguien ahí):  si la literatura, la poesía, la pintura, la música, el teatro… o cualquier otra actividad intelectual o artística, no puede, no debe o no quiere reflejar, contar, explorar, cuestionar, criticar, desenmascarar, estirar, volver del revés, desecar, hacer trizas, desbrozar, inundar, elevar, desnudar, hundir, retorcer, horadar, trocear, desordenar, violar, remendar, remedar, pinchar, parodiar, cambiar, describir, recolocar, descodificar, fragmentar, exprimir… la realmente existente “realidad”, en sus múltiples versiones, mayúsculas, minúsculas y escenarios (cielos y subsuelos incluidos), ¿Quién entonces se okupa, y no me lo tomen por la tremenda, de ajustarle las cuentas a la realidad; de poner las cosas “realmente” en su sitio o, por ver qué pasa, en “otro” sitio?


ELOTRO

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viernes, 11 de mayo de 2012

Diego Lara (1946 – 1990) Diseñador Gráfico











Diariamente vengo pulcro
como un edificio de Mies Van der Rohe
y el lagarto verde
en el Lacoste.

Diego Lara (1970)










No ser nunca de una forma sino de muchas,
vivir en el caos,
poseer, eso sí, un rotundo estilo,
que de los mil tipos diferentes que hay en ti
todos sean una independiente, privada, íntima y original creación,
que esos tipos se peleen entre sí.
Vivir en la ciudad.
Odiar y amar la vida.

Diego Lara








La pintura en sí misma nunca me ha interesado. Lo que he venido haciendo ha sido interpretar un personaje a través de mis dibujos, mis collages y mis cuadros.

Diego Lara






Hay días en los que adoro mi vida.
Y me siento como un héroe, un superviviente.
Otros, cuando por ejemplo me quedo sin gasolina,
me siento deprimido y no me gusto nada.
Por último, jamás me noto inmundo.
Ni soez, ni envidioso.
No me encuentro perverso y creo ser gracioso.

Diego Lara

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