Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 3 de diciembre de 2012

Qué tiempos aquellos...




Cuando aún no me había recuperado de la enorme alegría que ha supuesto para mi otro “yo”, ese ecléctico oportunista, la concesión del Nobel a Super-Mario, tanta como la que supuso el año pasado la concesión del de la Paz al pacifista Obama, (los de la academia sueca les dan sopas con honda a todos los repartidores de premios equidistantes del universo) me entero de que Doña Rosa Montero, otra incansable luchadora por los derechos humanos en Cuba (Guantánamo, es territorio USA) ha sido nombrada doctora honoris causa en Letras Humanas por la Universidad de Puerto Rico (UPR). En fin, Elvirita y Antonio, no os impacientéis, que para los palmeros del sistema todo llega.
(Por cierto que Almudena “La grande” se ha incorporado al coro, porque a ella no se le caen los anillos a la hora de hacer caja, que el dinero no tiene coló, como su cónyuge lleva comprobando, en los centenares de jurados poéticos en los que lo embarcan: la criatura debe de estar “estrosaíto”).
En fin dejemos de hablar de asuntos estrictamente literarios y vayamos a lo que importa, EL AMOR.
El de arriba de la foto es “Gabo”, tiene el ojo “morao” y demuestra contento.
Parece que el “ojo morao” es obra de el Sr. Mario Vargas Llosa, el aristócrata peruano. Parece que fue en 1976, en la Ciudad de México, en el estreno de Supervivientes de los Andes (una película sobre el equipo de rugby uruguayo que comió carne humana para sobrevivir después de su accidente de avión) cuando García Márquez se acercó al Sr. Vargas Llosa a abrazarlo, el escritor peruano le dio un puñetazo en la cara. El ojo de García Márquez fue capturado pocos días después en  fotografía icónica  por Rodrigo Moya.
Parece ser que la amistad de “Gabo” con la señora de Super Mario, pasó de castaño oscuro, y cómo un precedente de las peleas entre Belén Esteban y “Fran”, aunque con menos cobertura mediática, las acusaciones de traición, celos y adulterio provocaron la lógica reacción, menudo es él, del que había sido fanático “Fidelista”, antes de ser fanático “thatcherista”.

De su aventura política, financiado por la CIA, para llegar a la presidencia de Perú, no vamos a hablar por que esta es una entrada que quiere centrarse en los valores “literarios” que han llevado al maestro a conquistar por fin su ansiado premio Nobel, carrera en la que aquel cabrón también se le adelantó, aunque todo el mundo sabe que el premio a “Gabo” fue por motivos políticos, como a Saramago, Darío Fo, H. Pinter, Coetzee…

Para terminar, me gustaría terminar, con unos ¡vivas!

¡Viva la literatura sin política!

¡Viva la política sin literatura!

¡Viva Honduras!

Digo…Perú…Perú…

Y eso es todo, amigos.


ELOTRO

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