Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La inhibición






“La literatura como una defensa contra las ofensas de la vida”.
(Pavese)


La inhibición psíquica acostumbra, la noche que menos se la espera,  a entrar sin llamar, recorre el pasillo sin hacer el menor ruido, se cuela imperceptiblemente en el dormitorio y, ya en el catre, saluda frígidamente  y, con flemático protocolo, presenta credenciales cómo inhibición física. A resultas de lo cual, al menos a uno de los dos cónyuges le echa a perder el tórrido negociete…
- Y qué, ¿Esperar a que escampe?
- Hay otras cosas además…
-¿Y qué son esas pamplinas?
-Pamplinas o no, cualquier cosa menos dejarse acoquinar… Anudar, sí señor, se trata de reanudar, se trata de restablecer la conexión, de volver a unir el hilo que va desde la corteza cerebral a los genitales… y aprovechar el tiempo como está mandado.
- El tipo ha recibido un gancho en la mandíbula, queda colgao, queda sonao, queda de narices contra la lona… o el colchón…
-Sin duda una situación difícil, desesperada, de acuerdo, pero, ¿el derrotismo, en cualquier orden de la vida, da de comer? No, no y no, eso es tan seguro como un amén en la iglesia. Así que a levantarse, a espabilar, a pelear y… aprisita…
-Se expresa usted como un iluso, ya no quedan de esos, la gente ahora prefiere ser sumisa, dócil, acomodaticia, conformista… en todos los órdenes, también en el sexo…
-Quizá no se haya fijado, pero los hay…
Se mordió el labio de arriba, se mordió el labio de abajo, se mordió los nudillos del puño izquierdo primero y luego los de la otra mano, se mordió la lengua, por qué, no se sabe muy bien.

ELOTRO

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