Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 26 de noviembre de 2012

“El desprecio” / J. L. Godard









La obra de Godard “El desprecio”, que he visto por primera vez, me ha dejado tres “imágenes” que, probablemente cuando ya no recuerde nada de la película, dentro de unos días, seguirán grabadas en mi memoria visual.





Una, la desmesurada barbilla, prominente y cortada como a hachazos, parece un dibujo de comic, de Jack Palance, que se perfila a contraluz mientras se dispone en la escena a besar a Brigitte Bardot. Dos, el chocante torso peludo, negro y muy concentrado, del genial  Michel Piccoli. Y tres el espléndido culo de BB. La hermosa fotografía, los geniales encuadres y movimientos de cámara mucho me temo que se desvanecerán como…
Lamentablemente también acabaré olvidando el personaje que ¿interpreta? Fritz Lang y sus citas de Brecht, Dante o Hölderlin… y sus análisis y “traducciones” de la Odisea y la significación, que el quiere subrayar en “su” película, de sus personajes, su visión de Penélope, de Ulises… o de las relaciones con “el que paga”, el excéntrico productor yanqui  y sus “innegociables” exigencias “comerciales”, las “estrellas” en el cartel, las tórridas escenas con el culo de BB, y el “buen final” con Ulises volviendo al hogar… y la impecable “factura del producto acabado” listo para su acrítico consumo por las masas…
Godard, como siempre autobiográfico, nos cuenta los avatares del rodaje –del paraíso/infierno de la realidad- de la firma del contrato y su letra pequeña, de las coartadas que cada personaje utiliza para justificar lo injustificable de las renuncias y abdicaciones y del sometimiento “condicional” a las leyes del dinero… “hay que escribir al dictado porque eso pagará las letras del apartamento, cariño…” asume Piccolí / Godard, lo que le lleva a perder a su cariño, la estrella, en brazos del “despreciable” señor del dinero… y claro, al desprecio de todo y al auto desprecio…
Comienza Godard con una hermosa cita de Andre Bazin: “El cine sustituye nuestra mirada por un mundo más en armonía con nuestros deseos”, pero la película se acaba y hay que salir, a satisfacer las necesidades vitales, a la despreciable realidad…

ELOTRO

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