jueves, 14 de junio de 2012

Por si sí o por si no.






“Usted no puede decir A, sin decir B y C y etcétera”.
(La fuerza coactiva de la lógica)
Hannah Arendt

Parece que cada vez son más los escritores, no solo los poetas o los cuentistas o los del “micro”, que afirman rotundamente –la moda manda tanto en el terreno de la forma como en el del contenido- que en un texto lo más importante no es lo que se dice sino lo que no se dice. Pues bien, de la mano de la lógica, así al menos lo veo yo, eso nos lleva hasta el punto en el que debes de elegir entre lo importante –con todos sus matices- y lo no importante –en todas sus versiones-, o lo que es lo mismo, entre la obra escrita y puesta a nuestra disposición en formato libro –sea este de la naturaleza que sea- o bien la obra no escrita y, claro, no disponible para su consumo por motivos obvios.
Así pienso que sería si nos dejamos  llevar de la mano de la lógica, repito, aunque bien es verdad que de la mano de la imaginación – sea propia o impuesta o adquirida descuidadamente en algún mercadillo ilegal- o de cualquier otra “estrella-guía”, o mejor aún, en plan despendolado a la búsqueda desprejuiciada de nuevos itinerarios o destinos inauditos –las Ítacas se presumen innumerables- podrían ser otro, ¿no?
(Y más barato seguro).

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Cada día repito –es un ritual- el mismo viaje circular: voy invariablemente desde mi incapacidad para dar con las respuestas adecuadas (punto de partida o punto final) hasta mi incapacidad para hacer las preguntas necesarias (punto final o punto de partida)… y más allá, ubicada en la oscura entrepierna  del círculo, dicen que espera la “puerta/vulva” pidiendo amablemente y deseando ansiosamente que se haga uso de ella.

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Si no se trata de gente cercana o conocida o conocida por algún cercano; qué me puede interesar a mí lo que comen o cómo visten o lo que hacen o dejan de hacer. Tú ya me entiendes, en casos así, ¿Qué daño puedes hacer?

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No sirve mirar el mapa, no se trata de geografía; por el contrario si echo cuentas, y echo mano de las matemáticas, sale que todos mis viajes han sido por el lado memo de la vida (y no precisamente filosóficamente existencialista). Y ni siquiera ha hecho acto de presencia la famosa excepción de la regla; hasta donde puedo recordar con mis escasas ciencias y letras.


ELOTRO

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