domingo, 10 de junio de 2012

De frente y de perfil, la realidad retratada.








Estimado público, retratar “una realidad” no parece ser lo mismo que descifrarla, o lo que es lo mismo: conocer y entender, con todas las limitaciones que se quieran, sus sentidos y sus significados (No olvidemos que no descodificamos la realidad sino únicamente el retrato que se nos muestra, o tenemos a nuestro alcance, de la realidad). El retrato “completo”, es decir, aquel que incluya todas las partes que forman el “todo” sí parece condición necesaria para “leer y comprender” de forma completa la realidad retratada. (Del mismo modo convendría para “leer y comprender la parte, en su estricta naturaleza de parte de la realidad retratada”; cuidándonos  tanto de no tomar la parte por el todo como el todo falto de algunas de sus partes) Tampoco conviene olvidar que el autor y el espectador no comparten oficio y por lo tanto no “se explican” con las mismas palabras (Ni obedecen al mismo azar ni se arrastran tras los mismos sueños).
Hay retratos que nos parece que no se parecen, que no representan (desde nuestra o prestada “idea” previa) al o a lo retratado y, sin embargo, a veces admitimos (desde nuestra “idea” previa) que “muestran” y “contienen” al retratado. “Ya se parecerá” dijo Picasso de su retrato de Gertrude Stein, absolutamente convencido de que aquel lienzo contenía “su visión y su concepto” de una realidad llamada “Gertrude Stein”. Hay retratos que solo retratan las apariencias y “callan” (deliberada o involuntariamente) cualquier otra parte, incluso, tales retratos,  parecen negar (deliberada o involuntariamente) la posible existencia o al menos relevancia de “algo más” que lo retratado. Hay retratos, por el contrario, que no callan por ocultar sino para “no ocultar” lo que callan. Aunque no abundan, existen retratistas tramposos que indagan en las trampas de la realidad “no representada”. Hay quien en sus retratos suele dejar blancos, vacíos, huecos silenciosos o escandalosos, que añaden de su propia cosecha “a la realidad que retratan”, bien para completarla, bien para provocarnos un efecto sedante, bien para oscurecerla, bien para hacérnosla legible, bien para confundirnos, bien para aligerarla y ahorrarnos una indagación demasiado minuciosa y prolija, bien para un posible y peculiar uso por parte del espectador/participante o bien como aportación/interpretación para proceder descaradamente a su apropiación. No me parece disparatado pensar que algo así debió de sospechar Gertrude Stein, la gran “reinona” acaparadora, sobre la satírica jugarreta al óleo que le endosó Picasso.
Es una posible versión, esta que aventuro y que reconozco que se apoya en la nada más absoluta, de la “realidad retratada”, aunque como de costumbre me gustaría acabar con dos citas que tengo a mano: “No sabemos nada/ Todo es conforme y según.”  O “Lo contrario también suele ser frecuente” de los hermanos Machado.


ELOTRO






Cita casi oportuna:
Capturar la esencia…  / Harold Bloom

“En un momento, alguien del público preguntó cuál era el mejor film basado en una obra de Shakespeare que yo había visto jamás. Le respondí que dos películas de Kurosawa, "Ran", su versión de "El rey Lear" y "Trono de sangre", su versión de "Macbeth". A lo que sir Frank preguntó, con ironía, si el lenguaje de Shakespeare no importaba en absoluto, ya que Kurosawa no sabía una palabra de inglés. Yo respondí que sin duda todo eso era verdad, pero que Kurosawa había capturado la esencia de ambas obras de forma magistral.”     


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