Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 30 de mayo de 2012

Por si sí o por si no.









Aquel pobre diablo, sin casa, sin familia, sin trabajo, sin dinero… no parecía abrigar, a pesar de todo y contra lo que cabría esperar,  la menor arrogancia social.

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En aquella pintura todo me resultaba incomprensible, además de la espantosa moldura.

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Un perdedor vocacional es aquel que se ha encariñado con el fracaso modestamente retribuido.

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“Pase lo que pase”, vale; pero, ¿y si no pasa nada ni nadie, qué pasa entonces con “lo que”?

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El éxito resulta notablemente incompetente en el asunto del fracaso.

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El consuelo infalible es que todo acabará en nada. Aunque es la discutible dimensión temporal de ese “acabará” lo que podría cuestionar  la “infalibilidad” del referido consuelo y, en su caso, su, por dilatada, mermada eficacia consoladora desde el fastuoso reino del todo hasta las indigentes tinieblas de la nada. No sé si me entiendo, aunque si sí, no crean que me consuela ni a medias.

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Si todo en esta vida está predestinado, el destino, ¿de qué vive?

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El rasgo más descollante de un iceberg, a la vista está. (sobre todo submarina)

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¿Quién no siente que le arrastra un brazo invisible? (Leído en Melville.)


ELOTRO

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