Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

viernes, 18 de mayo de 2012

Juan Gris / Colección cubista de Telefónica.










Telefónica ha remodelado su espacio de exposiciones en su sede central de Gran Vía, y lo ha llamado “ESPACIO”. Les ha quedado una cosa muy moderna, llena de vigas, metales, vidrios, mala iluminación y peor distribución de espacios, una escalera hortera, carísima  e incómoda. El arquitecto o el decorador de interiores seguro que se ha quedado tranquilo después de haber excretado y cobrado sobre y de este “espacio”.






“Después de todo, la pintura se ha de hacer
tal como uno es.”

Juan Gris


La exposición trata del cubismo en torno a la figura del pintor madrileño  Juan Gris (1887 – 1927),  José Victoriano González-Pérez nacido en Madrid en 1887, hijo de padre mercante, familia bien situada, lo que le permitió entrar gradualmente en un ambiente de clase media.
Entre 1904 y 1906 estudia en la escuela de artes y oficios de Madrid. En su adolescencia es ilustrador de publicaciones como Blanco y Negro y Madrid.





En 1906, para evitar la milicia y conocer vida artística, se muda a París, donde conoce a Picasso y Braque. Vive, como la mayoría de sus compañeros vanguardistas, en un mugriento hostal sin baño en el Bateau-Lavoir de Montmatre durante unos diez años.





Los primeros años vive de publicar sus dibujos en  L'Assiette au Beurre y Charivari. Sus primeros intentos como pintor cubista son de 1910. Conviene recordar que “Las señoritas de Avignon” de Picasso son de 1907, Juan Gris es un artista que sigue la senda abierta por los dos grandes pioneros del cubismo, Picasso y Braque. Gris no tarda mucho en aprovisionarse de su particular “alfabeto cubista” y con ese personal lenguaje consolidó su aportación al cubismo con “otras miradas cubistas”. Alguien como Picasso, tan poco dado a regalar nada, reconoció años más tarde la “original” aportación de Gris a esa piedra angular de las vanguardias que fue el cubismo. Las cosas sencillas de la vida cotidiana, una ventana, una botella, un libro, una taza, un diario… fueron “creados” por Gris, con su particularísimo “lenguaje cubista”, lenguaje peculiar e inconfundible, que rezuma una fusión “naturalista” de formas del clasicismo hasta la abstracción, colores, luces, geometrías… sí geometrías (perdona la tardanza, le dijo a Picasso un domingo que tenían tertulia en casa de Kahnweiler, pero estaba terminando un cuadro y ya sabes que soy incapaz de mentir en una curva) llenas de poesía, calor y color. De tal manera que Gris es uno de esos pocos pintores capaces de hacernos creer con toda naturalidad que la Naturaleza está llena de ángulos rectos. Y de poesía, se habla de sus rimas plásticas y de sus ripios temáticos; muy “surrealistas” resultan también sus colaboraciones con su amigo Huidobro, el poeta chileno. De la misma manera que Gris se coló por la puerta que habían abierto Picasso y Braque, otros interesantes pintores siguieron sus pasos con nuevas propuestas y variantes de raíz cubista: Albert Gleizes, Metzinger, Lhote, María Blanchard… también con obras presentes en la exposición. Tanto Kahnweiler, como Gertrude Stein o Ramón Gómez de la Serna, han escrito y teorizado sobre Juan Gris, el también calificado “cubista resistente”. Murió a los 40 años de edad. Su obra sigue ahí, pletórica de vida.

ELOTRO





“No vacilo en poner a Juan Gris, si no a la cabeza del movimiento cubista (pues considero a Picasso y a Braque como sus verdaderos iniciadores), al menos como el que se acercó más a su justa expresión, dadas las premisas que se impuso, y, por esto, por encima de todos.
Juan Gris es el geómetra perfecto, por esto es el más puro de los cubistas.
No parte, como los otros, de la naturaleza para ir a lo abstracto de la geometría y el plano de color, para ir a la realidad.
Mejor concepto de una pintura no puede tenerse, y, en este sentido, fue un verdadero maestro. Más realista Picasso, más lírico Braque, quedan muy lejos de Juan Gris cuanto a pura creación dentro de un perfecto ordenamiento.
Y es que Juan Gris hay más capacidad y también más cultura. Esto le permitió llegar a mayor generalización, a más amplio y puro concepto del arte; a una verdadera arquitectura de formas y colores. Permíteseme, aunque no se comparta el criterio, que lo ponga como el primer pintor de nuestra época.

Joaquín Torres-García.






Identidades del cubismo.

“Yo trabajo con los elementos del espíritu, con la imaginación; trato de concretar lo que es abstracto, voy de lo general a lo particular, lo que quiere decir que parto de una abstracción para llegar a un hecho real, mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo, como dice Raynal.
Quiero llegar a una calificación nueva, a fabricar individuos especiales partiendo del tipo general.
Considero que el lado arquitectónico de la pintura es la matemática, su lado abstracto; y deseo humanizarlo.
Cézanne de una botella hace un cilindro; yo, en cambio, parto de este cilindro para crear un individuo de tipo especial; de un cilindro hago una botella, una determinada botella.
Cézanne va hacia la arquitectura, yo parto de ella. Por eso yo compongo con abstracciones (colores) y recompongo cuando estos colores se han convertido en objetos, por ejemplo, compongo con un blanco y un negro y arreglo, cuando este blanco se ha convertido en papel y este negro en una sombra; quiero decir que dispongo el blanco para transformarlo en un papel y el negro para convertirlo en una sombra.
Esta pintura es a la otra lo que la poesía a la prosa.

Juan Gris, 1921






Transformaciones


Hoy, evidentemente, me doy cuenta de que, en su comienzo, el cubismo no era sino un modo nuevo de representación del mundo.
Sé bien que, al principio, el cubismo era un análisis, no siendo más pintura de lo que la descripción de fenómenos físicos es física.
Pero, ahora que todos los elementos de la estética llamada cubista son medidos por la técnica pictórica, ahora que el análisis de ayer se ha convertido en síntesis por la expresión de relaciones entre los propios objetos, ya no cabe hacer este reproche. Si lo que se llamaba cubismo no es sino un aspecto, el cubismo ha desaparecido; si es una estética, se ha incorporado a la pintura.
No me es posible considerar actualmente la posibilidad de expresarse tan pronto por el procedimiento cubista como por medio de otro arte, pues, para mí, el cubismo no es un procedimiento.
No siendo el cubismo un procedimiento, sino una estética, e incluso un estado de espíritu, debe tener forzosamente una correlación con todas las manifestaciones del pensamiento contemporáneo. Se inventa aisladamente una técnica, un procedimiento; no puede inventarse de la nada un estado de espíritu.

Juan Gris, 1925


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