Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 10 de marzo de 2012

Odilon Redon (Burdeos 1840, París 1916)






“Toda mi originalidad consiste pues en hacer vivir humanamente a seres inverosímiles, conforme a las leyes de la verosimilitud, poniendo en lo posible la lógica de lo visible al servicio de lo invisible”.
Odilon Redon








Odilon Redon se llamaba en realidad Bertrand Redon, pero le pusieron el mote de “Odilon” porque su madre se llamaba “Odile”. Más cosas: Odilon nació en la ciudad francesa de Burdeos, doce años después del fallecimiento, allí mismo, de un español exilado, llamado Goya. Esta anécdota, tuvo su importancia en la obra de Redon, La admiración que sentía por el pintor y grabador aragonés, las pinturas negras, los “Los caprichos” los “Desastres de la guerra”, tuvo una gran influencia en su propia obra, gráfica y pictórica. A Goya le dedicó el artista bordelés en 1885 un álbum de litografías, como a Edgar Allan Poe en 1882. Fue amigo de Charles Baudelaire e ilustró varios de sus libros, así mismo trató al gran Stéphane Mallarmé y admiraba a Gustave Flaubert… (¡En aquellos tiempos -qué cosas-los pintores, leían!)








“Mi padre me decía a menudo: “¿ves esas nubes? ¿distingues, como yo, sus formas siempre cambiantes?” y me mostraba entonces, en el cielo mudable, la aparición de unos seres extraños, quiméricos, maravillosos.”
Odilon Redon

Redon comenzó su formación a los quince años de la mano de un pintor paisajista romántico, que le dio a conocer la obra de  Millet, Corot, Moreau, y sobre todo Delacroix. Intentó estudiar arquitectura en París, pero fracasó. Asistió, también en París, a las clases de pintura del artista Jean-Léon Gérome, artista absolutamente academicista, de donde pronto salió huyendo. Tuvo mucha más suerte cuando frecuentó las clases del grabador Rodolphe Bresdin, un tipo extraño, marginal y visionario, que, le puso en contacto con la obra de Durero y Rembrandt y que, a la vista de la maestría que consiguió Redon con las litografías, debía de ser un gran maestro del oficio. Y como complemento a su formación, trabó amistad con un botánico llamado Armand Clavaud, quien le enseñó a mirar por el microscopio, le introdujo en las teorías darwinistas, a las que posteriormente dedicaría un álbum de grabados, y otros experimentos científicos que ejercerían una enorme influencia en lo que sería su visión panteísta de la naturaleza.







“Me causa horror una hoja de papel en blanco  (…) Una vez puesta en el caballete, me veo obligado a emborronarla con el carboncillo, el lápiz o con cualquier otra materia, y esta materia le da vida.”
Odilon Redon

A Redón se le ha etiquetado de todos los colores: que si pintor postimpresionista, simbolista, figura tutelar de los “Nabis”, precursor del surrealismo… Bueno, vale, eso y nada, es nada. La muestra de la Fundación Mapfre consta de 170 obras, entre óleos, litografías, aguafuertes, dibujos, pasteles… y ahí podemos ver, como poco, dos grandes periodos: el “negro” que va hasta finales del siglo y el “colorista” que termina con su propia existencia.



“La naturaleza se convierte en mi fuente, mi levadura, mi fermento. Por este origen considero mis invenciones “verdaderas”.
Odilon Redon

El Odilon de nuestro periodo “negro” es un artista enigmático, que parte de la naturaleza, de lo orgánico, de la ciencia; pero también  de la mitología o de la poesía y que abre nuevos caminos hacia lo irreal y lo onírico (en 1879 publicó su álbum de litografías titulado “El sueño”).





“Todo se crea por la sumisión dócil a la venida del inconsciente.”
Odilon Redon

Crea de forma obsesiva, imágenes oscuras, ocultistas, esotéricas, teñidas de un peculiar misticismo: cabezas cortadas, ojos desproporcionados, ojos tan cerrados como sugerentes, máquinas inquietantes y arquitecturas imaginarias, colosales monstruos “goyescos”, sincretismos vegetales, ángeles caídos, soles negros, mártires mitológicos y fantásticos… y todo llevado al papel con una técnica exquisita (si alguien recuerda mi denuncia de  la notoria falta de solvencia en cuanto a las técnicas del grabado por parte de Chagall, no tiene más que observar estas extraordinarias litografías de Redon y sobrará tanta palabrería.) y con un prodigioso talento propio de un maestro, de un extraordinario creador.




“He hecho un arte a mi modo. Lo hice con los ojos abiertos a las maravillas del mundo visible; y, pese a lo que haya podido decirse, con la preocupación constante de acatar las leyes de lo natural y de la vida.”
Odilon Redon

El joven Redón se posicionó contra la doctrina imperante, pero a comienzos del siglo XX, su sitio era ya el de los doctrinarios cómodamente establecidos. El último periodo, es el de la fama y el de la pasta gansa. El rebelde Odilón que fue, en 1884, uno de los fundadores del “Salón de Artistas Independientes”, para poder exponer con libertad separadamente del “ Salón Oficial de París”, acabó recibiendo encargos, generosamente retribuidos, de barones y duquesas, para decorar sus castillos y salones. Las figuras inquietantes fueron rápidamente sustituidas por mariposas y flores, “en delicado conjunto” y el “negro” (¿Dónde están ahora aquellos negros? Se preguntó él mismo) por la alegría cromática. (La cursilería más fútil, pomposa y estereotipada, afirma el que suscribe.)






“El negro es el color más esencial. (…) Hay que respetar el negro. Nada logra prostituirlo. No complace a los ojos y no despierta sensualidad alguna. Es agente del espíritu en medida muy superior al hermoso color de la paleta o del prisma.”
Odilon Redon

“Al contrario que la mayoría de los artistas, que derivan de la alegría de la juventud a la oscuridad de la vejez, Odilon Redon muestra en su última época una ascensión hacia la luz…” escriben los organizadores.

¡Lo que hay que leer…por favor!

ELOTRO

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