Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 4 de marzo de 2012

(Dicho sea entre paréntesis)










Hay quien se queja de maltrato. Hay quien se queja de falta de trato. El caso es, con trato o sin trato: quejarse; dijo quejumbroso el intratable.

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La suya era una instrucción autodidacta y automáticamente autoinducida, además de autoinmune y autodeterminante; una manera de autocanalizar el saber hacia uno mismo y que de ahí no pase, que no transite, que no le de el aire, que no vea la luz, que se autodegrade, que se pudra. De tal manera que los conocimientos se vean abocados a  autogenerar su propia luz, su fuego fatuo. Contribuirá su luz al alimento de los cegatos autoiletrados. Un autochiste, se sumará, como envolvente música de fondo del trasnochado autosimulacro del aprendizaje. Una bonita forma, vuelta contra uno mismo, de autodestrucción. Qué atractivo vértigo ese del “hágaselo usted mismo”, qué autoexigente. Y qué risas a costa de las cenizas, las de los vivos, digo.

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Eligieron (casi todos) montárselo, ¡maricón el último!, como ciudadanos ciegos, sordos y mudos a la medida de un reino idiota. Tan así fue que los capos, popes y mandarines del mismo, digo, casi no tuvieron que fruncir el ceño o levantar la voz imperativa, ni tan siquiera sacar en procesión el espantajo del miedo; ¡pero si ya, la inmensa mayoría de súbditos, estaban colocaditos y en admirable formación, con el culo al aire en posición óptima para recepcionar! Y ahora, a la caída de los velos y las máscaras, algunos “ex”, que inmediatamente han tomado las nuevas posiciones coyunturales, nos cuentan, (a los seres inferiores) y con todo el maquillaje apropiado para las ocasiones de la mueca triste, de sentirse muy compungidos, que, entre otras gilipolleces, “no os merecéis esto…”
¡Cuánta jeta se gastan los oráculos de pacotilla!

(Nota: Esta última exclamación procede de algún grupo de “descontentos” que, por si acaso, todavía siguen con los pantalones por los tobillos.)

ELOTRO

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2 comentarios:

  1. En Barcelona hay una calle que se llama "Tres llits" (tres camas) otra que se llama "Tres senyores" (tres señoras) y otra que se llama "Tres creus" (tres cruces) y ahora tu me muestras la calle del Vicioso.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. La foto tiene unos veinte años, la calle está en Sevilla, mi tierra, famosa por la gran cantidad y mediana calidad, véase la muestra, de viciosos que vio nacer.
    Un saludo, Francesc.

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