Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 25 de febrero de 2012

Lobby que te quiero Lobby.






Según el diccionario, “Lobby”:
- Grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses.
Y ofrece por el mismo precio otra definición no sé si para despistar o llena de claves secretas dirigidas a los agentes secretos de las sociedades secretas del Club Bilderbeg, que, la verdad, no alcanzo a traducir. A ver si alguno de ustedes tiene contactos en las cloacas del sistema y nos lo cuenta…
- Vestíbulo de un hotel y de otros establecimientos como cines, teatros, restaurantes, etc., especialmente si es grande.
Quedémonos con la primera definición, me parece la más acertada. A mí me viene pintiparada para darle sentido y significado al contenido de estas líneas. ¿Y qué gran asunto es ése? Pues bien, el asunto es anunciar un final. El final, definitivo, de la lucha de clases. Sí, ya sé, hay gente que cuestiona desde hace millones de años la mismísima existencia de las clases sociales, cuanto más que pudiesen entablar algún tipo de lucha. Es cierto, me consta, como me consta que ellos no descienden del mono y que prefieren la versión bíblica o la de la revista ¡Hola!. Y también me consta que otros con más “clases” y por tanto un poquito más de instrucción, consideran que ese asunto, como la propia HISTORIA, pasó a mejor vida ya en la época del emperador Reagan, según demostró un japonés nazionalizado USA y con nombre de volcán o montaña grande. Es cierto, me consta. Pero lo novedoso del caso es que incluso aquellos cuya tradición de “pensamiento” tiene una base marxista o socialista o libertaria o anarquista, o una bonita mezcla de todos o de algunos de esos revolucionarios o reformistas ingredientes (súmenle si quieren el ecologismo, el feminismo, el ismo…), sigamos, que incluso estos abanderados del “pensamiento crítico” han dejado de razonar, y por descontado de actuar, sobre la base de la “existencia” en las sociedades avanzadas de distintas clases sociales con intereses enfrentados. Por tanto, podemos afirmar que el sistema capitalista, el sistema que más y mejor ha agudizado, estirado, profundizado… las diferencias sociales, el sistema que, por poner un solo ejemplo, ha conseguido que el 1% de la población de un país desarrollado detente y disfrute y la guarde a buen recaudo en los paraísos fiscales, el 80% de la riqueza de dicha nación, Spain, for example.




A lo que vamos, la gente que posee “el capital” y los “medios de producción” no son una “clase”. Son “grupos de personas”, no muy numerosos, eso sí, que se organizan como “Lobby” para comer juntos, jugar al golf, competir con sus yates y, sí, ponerse de acuerdo en defender sus intereses de “grupo”, pero no de “clase”. Los más listillos, que serán casi todos, quizás se sientan molestos por el excesivo “didactismo” de estas líneas, pero les ruego que no se ofendan, el tono no va con ustedes, en realidad esta retahíla de obviedades están dirigidas hacia mí mismo, sí señores, me he dado cuenta que utilizando una y otra vez, y otra, los mismos eufemismos que rumia el rebaño y que uno se ve obligado a “manejar”, que risa tía Felisa,  cuando entabla algún tipo de “diálogo”, no se me duerman, con los miembros más sumisos del mismo y aún más con su vanguardia más revolucionaria, termina uno aceptando, y ya me estoy yendo por las ramas, que es imposible que un señor como, por ejemplo, José María Aznar, proceda del mono. O de la pera, o de la manzana. Tampoco de la “botella” –tú me vas a decir a mí si bebo o no bebb….-
 Éste señor y los de su calaña, son solo los títeres encargados de convencernos, mientras producimos y consumimos, de lo justo y razonable que es aceptar lo que hay, y punto.

 (Me comenta un portavoz del “Club de lobbys” que acaban de sacar al mercado un modelo de “lobby”, a muy buen precio, que permitirá a otros “grupos de personas”, menos favorecidos por la providencia,  organizarse para defender sus intereses. El “kit” completo del “lobby” ya viene con  sus líderes y dirigentes incorporados y, lo que es más extraordinario, a los grupos interesados no les costará nada su mantenimiento, porque todos ellos, los que dirigirán el “mini lobby”, digo, cobran del “Club de lobbys”, que, a cambio no les exigirá casi nada. No hace falta que lo agradezcan, añadió el heraldo lobbysta, ellos son así, cuidan los detalles.)
Por tanto, amables seguidores, les invito a gritar conmigo:
¡La sociedad de clases ha muerto!
¡Viva la sociedad de lobbys y la perra que los parió!



ELOTRO


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