Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 9 de febrero de 2012

“El mudo”, divaga… (2)





La lectura es, en nuestros días, una de las alternativas, interesadamente prestigiada,  para rellenar los interludios de ocio (Y para los de siempre, de negocio) del encadenamiento productivo. Contra lo que pueda pensarse, afirmó con una leve sonrisa “el mudo” mientras dirigía su mirada hacia el tendido del “7”, la gente no suele abandonar a la carrera el confortable sillón de orejas de su acogedor salón y bajar apresuradamente en bata y zapatillas a la librería de la esquina (¿broma?) a comprar una novelita revolucionaria, de un escritor joven y comprometido que te cagas, que publica en una pequeña editorial “indi”, que  le persuada de la inaplazable necesidad de liquidar de una vez por todas al antipático, y cada vez más antiestético,  sistema capitalista. No, la verdad, no suelen darse así las cosas. Ni tan siquiera lo pensamos así el 0,5% de personas que creemos que la literatura “también” puede servir para sacarnos de ese estado cataléptico en el que flotamos y mostrarnos sin burdas “idealizaciones” ciertas “caras” del mundo (ocultas, escamoteadas) en que sobrevivimos miserablemente y, por qué no, en su caso, la consecuente necesidad, esta sí imperiosa y urgente, de cambiar algunas cosas, por nuestra cuenta y por la cuenta que nos trae a los “no privilegiados”. No, lo habitual suele ser explotar la desesperada creencia en las milongas supersticiosas que, soslayando la falta de conocimientos, adornan los cerebritos narcotizados de las, realmente existentes, masas lectoras (consumidoras). Contenidos nada complejos (como sus vidas mismas) y muy legibles, ideales de la muerte,  para el entretenimiento “majo” y la evasión “chachipiruli”, lo llaman (en la intimidad del yate) los productores y editores de éxito. Salpicado, eso sí, de pequeñas dosis de amores desgraciados (pero esperanzados) no correspondidos (pero, ¿quien sabe en la secuela?) y algunos “conocimientos sofisticadamente culturetas de nivel FP, letra arriba, letra abajo”, sin ir más lejos: ¿cómo se construían las catedrales góticas en los tiempos góticos?…”te cagas, chaval, es un tochazo… pero lo que aprendes… qué tíos aquellos… tú sabías que…”, pero no, tampoco salen cagando leches a construir catedrales góticas. Sonrían si quieren pero, sencillamente “eso” no ocurre, porque, los titiriteros, no se han propuesto “eso”, en otras palabras no se han propuesto  que espabilen, que “reaccionen” sino precisamente (¿a que no se lo imaginaban?) lo contrario, que es más after: se trata de mantenerlos obnubilados, anestesiados, ya sea matando marcianitos malos o buscando un arca perdida o descifrando “el código da Vinci-Disney”, bien es verdad que solo hasta que suene el madrugador despertador (digital, por supuesto) y despierten, como unas rosas, al “no ocio” del otro lado (¡ilusos!) del espejismo. Ni que decir tiene que, en este breve repaso,  dejamos para mejor ocasión la reseña a esos autores “prestigiosos” que sí abordan en su obra, asuntos de gran nivel y demás bagatelas: el holocausto, la guerra civil, el racismo, la discriminación de la mujer occidental joven y sobradamente preparada para ejercer la misma “hijaputez” pero con “otra” sensibilidad y con un toque mas ¡chic! , el turismo sexual: de ellos, el fracaso del comunismo en las últimas tribus de la amazonía, los tacones y las alzas del obeso nuevo gran timonel de Corea del Norte, las ventajas del calentamiento global para la industria del reciclaje y de lo pintado de verde, el problema del estado  judío con el montonazo de condenas, ay, de la ONU y el no dar abasto a matar palestinos y técnicos nucleares iraníes, la inmoderada mortalidad prenatal, infantil, juvenil, y madura (de la tercera edad no hay datos) en África… todo ello a su “prestigiosa” manera, claro. En fin, que no se nos pasa que los amos del cotarro tampoco descuidan este frente de batalla, no por menos frecuentado menos importante, ideológica y propagandística. En nuestro próximo “lugar común” seguiremos con los tópicos…


ELOTRO


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