Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 8 de enero de 2012

Una memoria, la mía, poco dada a olvidarse…







Ellos y ellas mandaban a sus pequeñas princesitas “accidentadas” a abortar, de forma segura y discreta, a una clínica de Londres. Pero ellos y ellas no aprobaban, no, no, no, bajo ningún supuesto, ¡hasta ahí podríamos llegar!, el  aborto, un crimen, a todas luces horrendo y se lo mire por donde se lo mire. Ellos y ellas eran, son, fanáticamente: pro-vida. En la católica España, claro. Luego se lo confesaban a la sotana de turno y pendón, digo, perdón que te crió. Y ya contaban con algo, fuerte, fuerte, fuerte, de lo que fanfarronear ante sus respectivos amigorr@s. Que, casualidades del análogo nivelazo social, resulta que también eran, son, pro-vida, cariño mío, pro-vi-da. Y que, sin embargo, es lo que tiene el desparpajo de las clases cultivadas, les afeaban el hecho de no haberles avisado en su momento, pero no se confundan, no se habían molestado en absoluto, no, no, no; solo que de esa manera habrían podido aprovechar para ir de compras junt@s, mientras la pequeña pecadora soltaba el fastidioso lastre, por la city.

ELOTRO


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