Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 25 de enero de 2012

A propósito de…








“No hay como hablar de algo para lograr que exista…”

Umberto Eco  (El cementerio de Praga)



Una  cita que, en primera instancia, nos alerta sobre una sencilla manera de “crear realidad”. Hablas de “algo” y ese “algo” existe. Bueno quizás no sea tan fácil ni tan lineal en el terreno práctico. Porque, digo yo,  cuando hables de ese “algo” tendrá que haber alguien (los que sean) que reciba el mensaje.

Dicho de otra manera, para lograr la existencia de “algo”, además del “emisor” es necesario el  “receptor”. De una  boca a muchas orejas.

Debe de ser para eso para lo que se crearon los medios de comunicación. Para “crear” la realidad. Y contarla a los “otros”, a los que viven en ese nivel de realidad en el que los “algo” no se “crean”, sino que se “sufren” en las propias carnes. En el “nivel sufriente” de la realidad solo se puede crear realidad a pequeña escala, a nivel doméstico. Los súbditos del “nivel sufriente” se pasan el tiempo encadenados al trabajo, peleando entre sí, descansando lo justito para volver a trabajar y cavando su propia fosa (“una tendencia a aniquilarse”); son gente fundamentalmente receptora y, cuando emiten, se comportan como  antenas repetidoras. Y es ahí donde hacen su agosto los medios “emisores y productores” de realidad que siempre están en manos de esa minoría que mora en ese otro nivel de la realidad, donde sí hay tiempo y medios para “crear realidad”. Ni que decir tiene que dichas creaciones obedecen fielmente a un patrón establecido con un claro objetivo que fijar en la mente de los indefensos receptores: la realidad que fabricamos y les contamos (cada día, cada hora, cada minuto) es la única realidad que existe.
Como todo quisqui ha escuchado alguna vez: “Es verdad: porque ha salido en la televisión o lo he leído en el  periódico o lo he escuchado en la radio o…”.

Habla (con audiencia) quien manda, escucha (es la audiencia) quien obedece. Este orden de factores, en todos los niveles de la realidad, es, y siempre será, inalterable.
(Bueno eso es lo que los “fabricantes de realidad” sostienen).

Y abundando, saben aquel que dice…


ELOTRO



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2 comentarios:

  1. ¡Me alegro que saque este tema a la luz pública!. No hay nada que más me fastidie que escuchar decir a quien está hablando conmigo: “Es verdad porque lo han dicho en la tele”, y no me fastidia porque el/la “inocente” que me lo esté diciendo no se pare a cuestionar la información con la que le bombardean, es que se me debe quedar una cara de “pasmá” que me da vergüenza solo imaginarla.
    En estas ocasiones siempre me acuerdo de las películas de ciencia ficción en las que, por megafonía, se les dan consignas a unos personajes que deambulan como zombis por una ciudad horrorosa y contaminada.
    Mucho más interesante la conversación de la cabra con el humano barbudo, ¡Lo que nos podría contar la cabra!, y de primera mano, sin pasar por la tele, como aquel enfado de Françoise cuando decía: “Pablito, no hagas “mamarrachadas” que tu ya tienes un estilo y a ver si lo vamos a estropear”. ¡Menos mal que no le hizo caso!.

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  2. “En estas ocasiones siempre me acuerdo de las películas de ciencia ficción en las que, por megafonía, se les dan consignas a unos personajes que deambulan como zombis por una ciudad horrorosa y contaminada.”
    Qué curioso este texto tuyo en el que lo que parece de ciencia ficción es tu referencia a “las películas de ciencia ficción”, ¿No te parece?
    Y donde pone “megafonía” puedes poner la cabecera de cualquier medio de adoctrinamiento.
    Los zombis, la contaminación y la ciudad inhóspita, ya se los hemos arrebatado a la ficción.
    Me vuelvo con la cabra mamarracha…
    Un saludo, María

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