Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 12 de enero de 2012

Otrerías

4 comentarios:

  1. ¿Tiene algo que ver con “El contrato social” del que hablaba Rousseau?. Yo creo que la tónica del blog me dice que no va por ahí la cosa, pero también creo que todos tenemos “un amo” y no necesariamente “un amo” físico o institucional.
    Y como la frase me gusta, pero no acabo de entender su sentido real, antes de que perturbe mi sueño rondándome en la cabeza…
    En esta frase: ¿Quién es el amo?.
    Si es, por ejemplo, la literatura ¿Por qué sentirse más apreciado?
    Si es, por ejemplo, una institución ¿Por qué sentirse más digno de tu amo?
    Si es, por ejemplo, el alcohol ¿Por qué sentirse más integrado?
    Si es, por ejemplo, el dinero ¿Por qué sentirse más sociable?
    También valdría el que “cada uno que ponga lo que quiera”, pero por si no es así yo prefiero preguntar.

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  2. A riesgo de emborronarlo aun más, te diré que la intención del texto no es tanto señalar quién es el amo, ahí que “cada uno que ponga lo que quiera”, como recalcar las “ventajas” de haber sido domado, sometido y domesticado. Todo ello con mi habitual impericia en el manejo de la ironía.

    Un saludo, María.

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    1. Muchas gracias por la respuesta. Ahora yo lo interpreto a mi manera -y me quedo tan tranquila-. Irónicamente es el sometimiento del perro que ni siquiera sabe que lleva la correa en el cuello; y en un sentido placentero el sometimiento a lo que nos gusta o a quien queremos.

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  3. Es curioso, dices que “mi” explicación te deja más tranquila. Y esto a mí me deja más intranquilo. Y te digo por qué. La explicación, en mi caso, es lo último que llega, si llega. Si llega y la acepto, se acabó el misterio, se acabó el juego. Tu primer comentario abría varias perspectivas, algunas sorprendentes para mí. Tanto los hilos de tu interpretación como los de la mía proceden de “un ovillo”, de unas líneas de la novela “El jugador” de Dostoievski, a las que como es mi costumbre, he suprimido y añadido algunas palabras. En este caso, “domado” y “amo”, es decir, he hecho un “collage”. Y ahí queda, con sus imposibles explicaciones y sus posibles misterios.

    Un placer comentar contigo, María.

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