Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 17 de enero de 2012

De estirar se trata.








Se trata de estirar: una teoría, un cuento, una nadería o una gran verdad grande de verdad. Estirarla, a ver cuánto resiste, cuánto puede dar de sí. Sin romperla, claro, sin quebrarla, troncharla o escacharrarla. Medir fuerzas frente a ella, a su todo. No, así no creo que esté bien dicho: no se trata de medirse “contra” sino de mirar, de observar “frente” o desde arriba o abajo, darla vueltas, y vueltas y vueltas o, si se puede, desde “su” dentro o tomándola entre las manos y tocarla desde “su” afuera y palpar y mirar y oír sus caras inexplicables, su textura, sus sí y sus no u otras cavilaciones, sus túneles, su dureza, sus fluidos, lo que tiene de inconfundible, su esencia imperceptible, sus trazas y secretos, y huronear en sus recovecos, sus inquietudes y sus certezas, y con la mayor desvergüenza en sus límites, sus formas blandas, sus resquicios, sus huellas, sus filos y esquinas, sus franjas inmunes, sus defensas, sus zonas engañosamente vulnerables, su vacío. Desconceptualizarla, abstraerla, desestructurarla, aislarla, descomponerla, dividirla en “otras” partes y  vuelta de nuevo a rehacerla trastocando y configurando una nueva forma (inventar dentro de la forma, una forma inédita), una “otra” apariencia “inacabada” y, como suele decirse,  tramposa, delirante, anárquica… y hacerlo en tiempo, ni lento ni rápido, a capricho. Si se está en el humor, digo, porque en caso de fracaso lastima, a veces mucho, y puede resultar muy molesto. Si lo sabrá él.


ELOTRO


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2 comentarios:

  1. Voy a “desestructurar, abstraer y estirar” esta fotografía, para “inventar otra apariencia”:
    Es una foto que alude “claramente” al dios Quetzalcoatl. La tradición dice que
    tenía la piel blanca, la frente amplia y la barba entrecana. Cuando se miraba al espejo veía a una serpiente y surgía la dualidad de la persona como resultado de la auto-reflexión. Es verdad que en el caso de Quetzalcoatl veía una serpiente emplumada, pero no sabemos si la foto se ha tomado en otoño, que es cuando se nos cae todo.
    Del texto no tengo nada que decir porque me parece impresionante, pero me quedaba corto el comentario si solo ponía eso.

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  2. Su comentario de la foto me ha gustado mucho. Su opinión sobre el texto, que por otra parte opino que usted podría haber “estirado” más, me ha gustado muchísimo.
    Ahora en broma: sus comentarios son muy instructivos y van camino de convertir la cara “B” del Blog, en el “corte” más interesante del susodicho.

    Gracias otra vez y ya sabe, si se trata de elogiar, no se corte, ¡rodajas gordas!.

    Un saludo, María.

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