Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 19 de enero de 2012

Ahí van dos tazas…











Ahora que Rajoy  sube, ¡sorprendentemente!,  los impuestos a los que tienen nómina.

La justicia tributaria en las sociedades avanzadas puede significar, por ejemplo,  que el dueño del Rolls pague menos impuestos que su chofer, ¡cuando los paga! Este dato, no obstante, no molesta, incomoda ni enerva al colectivo de chóferes, que, en su práctica totalidad comulga gustosamente de la extendida creencia que sostiene que, en las sociedades avanzadas, un chofer, con dedicación, entusiasmo, entrega, compromiso, buen comportamiento con los señores y un poquitín de suerte, puede llegar a ser, poco probable pero no imposible, un magnate propietario de un Rolls y así no verse en la pedestre obligación de  pagar tasas ni tributos a la eufemísticamente  llamada hacienda pública. De hecho, en los territorios donde más proliferan los Rolls y los chóferes, se han llegado a celebrar auténticas performances (unos simpáticos montajitos teatreros) protagonizados por los más distinguidos poseedores de las más grandes fortunas reclamando, a sus propios siervos del gobierno en cuestión, la elevación, de forma sustancial, de la cuantía de sus propios impuestos, ya que, comienza a hacerse realidad aquel estúpido chiste del que abusaban las clases bajas y que  rezaba:”Gano tanta pasta que ya no tengo donde guardarla”. ¿No lo creen? Hacen bien. Pero estarán de acuerdo conmigo en que si no fuera por estos “ratos” (2,3 millones de euros de sueldo como jefazo de Bankia en el 2011), y por los del tálamo y los de cagar…

ELOTRO






Altamente adhesiva.

Como ese papel pegajoso del que no existe forma humana de desprenderse, porque,  cuando al fin logras despegarlo de tu mano izquierda, se traslada a la derecha y de ahí al muslo derecho o a la rodilla derecha y a continuación al zapato izquierdo de donde pasa, bien es verdad que ayudado de tu torpeza,  a la suela del derecho y, por último, y a pesar de haber puesto en juego todas tus presuntas habilidades y cuando parecías estar a pique de desligarte de él, retorna de nuevo, solo que bastante más arrugado y mucho más pegajoso, a los desmañados y reincidentes dedos de la mano izquierda, desde donde, obstinada e incansablemente, reanuda su periplo hacia…

ELOTRO

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4 comentarios:

  1. Reanuda su periplo hacia la cabeza y te mesas los cabellos esperando que con ese gesto el problema desaparezca. Y entonces te ves en la necesidad de dejar el papel pegado en otra superficie ajena a tu cuerpo…..pero no puedes. Has caído desde la adhesión hacia la adicción y te das cuenta que no quieres separarte del papel, que es “fundamental” en tu vida y aprendes a verle con otros ojos, aprendes a apreciar su “pegajosidad” y acabas diciendo: ¡Qué haría yo sin ti, papel de mi alma!.

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  2. Digo yo que eso de dejar un relato, o lo que sea, con final abierto o a medias o sin final, permite al lector jugar con distantes variables en el caso de sus hipotéticos desarrollos o continuaciones. Un poco a la manera de los textos colectivos de los surrealistas…
    En fin, que me ha gustado su aportación María…aunque usted casi lo ha concluido…
    En otra ocasión quizá podríamos jugar a escribir aquí, en la cara B del blog, párrafos que “eslabonaran”…no sé, es una posibilidad…

    Un saludo

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  3. Pues si, eso pasa por dejar un final en el que los puntos suspensivos invitan al lector a participar.
    En teatro, Ibsen era un maestro del “final abierto” y lo inauguró con su Casa de Muñecas dejando a los espectadores enfadados y perplejos; y en el cine listar los ejemplos ocuparía muchas hojas.
    A mi me gustan los finales abiertos porque en los cuentos, como en la vida, las formas de terminar una historia son infinitas.
    Pero se equivoca Vd. diciendo que casi he terminado la historia. Yo creo que he empezado otras. ¿Qué opina el papel pegajoso de la apropiación que de él hace el individuo en cuestión? ¿Llegarán a un entendimiento? ¿Se acabará cansando el individuo del papel al que hoy idolatra?. Y la papelera: ¿Qué opina la papelera ansiosa de recibir al papel?. En fin, que tratándose del tema de escribir las posibilidades nunca se acaban y la fantasía da para mucho.

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