Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Vamos a concentrarnos en la belleza...





Hay quien dice, porque lo piensa o se lo han dado ya pensado, que no hay futuro, que por delante solo queda “Tiempo y Espacio”, para el que pueda pagárselo. Pero que quede claro, anexo aparejado, que en ningún caso queda “Tiempo y Espacio” para tantas “personas humanas”. Así que toca reducción de existencias. Un tiempo demasiado caro que estará, ya empieza a estarlo para la mayoría, muy por encima de su poder adquisitivo, de sus posibilidades. Pero… “Tiempo” ¿para qué?
¿Para esperar un milagro? ¿Para seguir confiando en los criminales a los que votamos? ¿Para aplaudirles el enésimo embuste/promesa de futuro  que nos cuenten?  ¿Para resistir? ¿Para organizarnos? ¿Para acabar con ellos y cambiar radicalmente las cosas de una puta vez?...
Tengo una amiga, Isabel Bono, poeta, que me ha enviado esta felicitación… y sé que no le importará que la comparta con mis amigos…con los que comparten mi deseo de hacer, más pronto que tarde, la Revolución.

ELOTRO

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viernes, 28 de diciembre de 2012

Otrapenap’amicoño. / ELOTRO






Otrapenap’amicoño.

Colgaba de la pared, sin compañía, el tabique completo para ella. Solitaria e  incitante proyectaba sobre mí un irresistible magnetismo.
Desde su majestuosa indiferencia invitaba, pensé que me invitaba, a fisgar, a husmear, a rebuscar, a hurgar  en sus interiores, de tal manera que, incondicionalmente entregado como estaba, no tardé en  penetrar literalmente en ella… turbia, intrigante y retadora… fotografía. 
Una vez dentro de aquella novedosa y extraña bidimensión, pude  acceder sin que ningún tipo de obstáculo me entorpeciera el camino hasta su profundo, caliente y  recóndito cogollo, que se hallaba emboscado entre un  cegador exceso de iluminación.
Cuando ya pisaba ese preciso y riguroso núcleo central, quedé vigorosamente enrollado por una visión tan extremadamente “nítida”  -doblemente nítida en su doble dimensión- que produjo en mí una doble catarata de efectos aplastantes y asfixiantes que terminaron por ser, en su diáfana legibilidad, insoportables. Lástima. Otrapenap’amicoño.
Malogrado el sueño no quedaba otra, dar  media vuelta y apretar a correr, salir pitando, largarse cuanto antes de allí. Sin embargo no pudo ser, en un principio. Aquel despropósito de espacio bidimensional no se prestaba a carreras -a pesar de ímprobos esfuerzos me ocurría como en esos sueños en los que tú no avanzas, y por más que lo intentes no puedes moverte del sitio, mientras que el amenazante y ágil perseguidor, aprovechando tu impotente inmovilidad, se encuentra a un solo paso  de darte caza-. Todo lo más, empantanado en un dudoso espacio de doble dimensión, uno puede arrastrarse muy lentamente y bien pegadito todo el cuerpo, tenso y extendido, al plano; eso sí, en todo momento dentro de los limitados y limitadores parámetros que permiten el juego, dicho sea de manera aproximativa, entre los ajustados confines del  ancho/alto (¡por eso en esas resulta imposible meterse en honduras!).
Ciertamente y al igual, más o menos, que en nuestra realidad tridimensional, todo lo que a la entrada fueron obsequiosas y engatusadoras facilidades  tornáronse en agrestes escarpados y ariscos inconvenientes nada más decidir poner rumbo a la salida.
Finalmente conseguí abandonar (¿O fui expulsado y desterrado?) aquel inhóspito espacio… y retorné a disfrutar, bueno, es otro torpe decir, del característico y benéfico “desenfoque” de las cosas en nuestros familiares espacios tridimensionales. Y todo sumado –bueno, menos ella, que quedó allá ¿cautiva? entre dos planos-, de la inaprensible, fría, lejana, borrosa e incierta realidad.

ELOTRO

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sábado, 22 de diciembre de 2012

¿Por qué Grosz...










Creo que la pregunta exacta que “no” debo de hacerme sería la siguiente:
¿Por qué Grosz, en la Alemania de principios del siglo XX, pintaba y grababa aquellas obras infestadas de putas encueradas, banqueros beodos, militares borrachos y policías desbraguetados y empurados, políticos corruptos, lisiados callejeros, inválidos de guerra, delincuentes del lumpen…?  sino más bien: ¿Por qué la mayoría de sus colegas no lo hacían…?  Y ya del tirón preguntarme también  hacia dónde dirigían, o les dirigían o se dejaban dirigir, sus puritanas y melindrosas miradas –quiero decir hacia qué territorio “incontaminado” de la putefracta realidad-  para encontrar y seleccionar  esos “temas” que lograban abrigo en sus lienzos y demás soportes… asuntos “alegres”, “curiosos”, “diver”, “chulis”, “optimistas”, “bellos”, “amables” y tan “suaves e inofensivos” como banales y gratificadores… y tan anestesiantes… zzzzzzzz… y tan bien retribuidos material y socialmente… cash, cash, cash…

ELOTRO

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Algo así no debe de salir del tintero...






“Escuchó cómo restallaba el látigo y como las riendas tiraban de él violenta y firmemente, de tal manera que con toda rapidez se puso a empujar… y lo hizo con verdadero denuedo, casi como una mula… o sin casi, “no sé qué o quién soy” solía decirse a sí mismo, y como de costumbre tiró y tiró con todas sus fuerzas sin pararse a tomar resuello… “en camino… nuevamente en el camino… no sé nada más… es el caso repetido que, cuando parece que se empieza a aclarar la visión de las  cosas… puntualmente asoma la cegadora polvareda… que vuelve a instaurar la impenetrable oscuridad… y hasta donde alcanza la memoria siempre ocurrió así…  vienen siendo tantas las mudanzas, siempre a peor, de fortuna… y el caso es que para alguien, ¡cago en mi vida!, no parecen haber sido bastantes… no, no aparecen señales de que su vil apetito se vea en trance de ser satisfecho y complacido” cuestión ésta triste y enojosa donde las haya, además de cansina y obstinadamente  insípida… por si fuesen pocos los sinsabores… “en fin, quién puede saberlo, lo mismo amanece el día en que, de una u otra manera, todos estos pesares concluyan, así, de sopetón… claro que… qué puede saber uno… o la pregunta debería de ser… ¿qué puede hacer uno?...”

ELOTRO

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domingo, 16 de diciembre de 2012

simpatías, apatías, antipatías...





De tener que explicar todas mis simpatías y todas mis antipatías primero tendría que  averiguar el oscuro origen y la retorcida motivación de mis apatías.

ELOTRO

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En vecindad

A mi vecino, con el que nunca crucé palabra, lo conozco poco. Solo le vi en una ocasión, el día de la inauguración del edificio, en la estúpida ceremonia de entrega de llaves que escenificó la empresa inmobiliaria. Sí, me negué a estrecharle la mano, según me dijeron éramos los dos primeros (¿únicos?) inquilinos, para la foto publicitaria que aquel pipiolo con la cara llena de granos quería conseguir por la patilla. Hace años, desde aquél día, que ni tan siquiera me cruzo con él, y ahora que lo pienso ni con él ni con nadie, pero siempre he percibido en ese hijo de puta, aún en la ausente distancia,  algo extrañamente familiar. Y sí, diría que es eso, otra cosa no puede ser, lo que  me hace sentir una vaga, aunque no por eso menos fundada, antipatía por él. Respire, si aún respira el muy cabronazo, donde respire. Por si sí, sigo en guardia.

ELOTRO

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jueves, 13 de diciembre de 2012

Apuntaciones sueltas






No hay mejor aprendizaje que el que te enseña a desaprender.


El dolor suele viajar de polizonte en las tripas del deseo.

No escuches lo que digo, sino lo que prefiero  callar.

No se debería leer a ciertas poetas a la hora de la siesta… después de almorzar lentejas con chorizo… por mucho que, como afirma la abuela, el estómago no sepa si es de día o de noche en las antípodas…

El vacío como plenitud… de vacío.

El vacío se nutre cada día de la nada y es así como, con los años, consigue su absoluta plenitud, la Nada flotando en el Vacío.

El “arte” convierte las mentiras comunes en patrañas poco corrientes.

Si pretendes pasar por trabajador, cúrratelo, no lo conceptualices.

El “arte” transforma lo ordinario en extraordinario. Y también en mucho más caro, claro.

Hemos acabado engullendo, digiriendo y engordando con  las más grandes patrañas, incluso a sabiendas.

Sé sensato, en el cuerdo, juicioso y medido vacío de la realidad solo te pueden sostener los sueños insensatos.

ELOTRO

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lunes, 10 de diciembre de 2012

Apuntaciones sueltas






Las ventanas, y no todas, solo conducen al interior, convenientemente enmarcado, de las ventanas. Siendo así en los dos sentidos y en las tres dimensiones, tal y como su falta de  significado “lógico” indica. Añadamos que ser conocedores o conscientes de esta carencia de significación no parece tener  la menor importancia o consecuencia empírica si el fenómeno acontece dentro de  nuestro limitado y archiconocido  mundo tridimensional. Al menos no conocemos “publicación contrastada” de noticia o señal en contra…

El mundo ya no es “todas las cosas y hechos”, sino el “hecho” de su relato.

¿Equidistante, yo? Qué dices, anda…quita…quita… y de camino retírate  unos pasitos… échate un poquito más para allá, despégate chatín…y tú, que estás más mudito pero no eres menos  pegajoso, hacía acullá… hazte a un ladito… porfa… y guardad ambos la distancia en torno a mí…que corra el aire a mi alrededor  y que se note la distancia y la temperatura de seguridad…

Cuando por fin salió de la ducha le pregunté: “Qué, ¿Ha sido duro el despertar?” “Ya te diré cuando eso…” me respondió al cabo del rato mientras untaba la tostá… 

En mis escritos todo parecido con la realidad es casual o voluntario dependiendo de cómo se presente, me refiero al grado de voluntariedad o casualidad, la  realidad por escrito.

ELOTRO

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jueves, 6 de diciembre de 2012

Apuntaciones sueltas






Para zambullirse en una reflexión profunda, algo que no deja de ser una aventura tan caprichosa e imprudente como temeraria, lo importante no es poseer  una mente inteligente sino unos pulmones resistentes… sobre todo a la escasez de luces…

La dualidad del semen: cuando encuentra y germina, es creador; cuando se engolfa en el ingenioso procedimiento de regar a chorros  la caca, consigue ser laxativo.

El pasado posee un carácter absolutamente incorregible. Aunque quizá no sea lo único que desde nuestro presente resulte incorregible.

Fuera del rebaño abunda el extravío; visto desde el carril vallado del rebaño, se entiende.

Guardaban sus ideas un orden y una armonía tan perfecta, que era difícil, incluso a corta distancia, distinguir las postizas de las adquiridas.

El  jocoso espejismo resultó ser, cabalmente, un espejo. Hecho añicos quedé.

No es faena tan inofensiva: la técnica de doblar esquinas tiene, al principio, su intríngulis, y después te ves inmerso irremediablemente en la típica, aturdidora y esquinada monotonía de la cartografía urbana.

ELOTRO

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lunes, 3 de diciembre de 2012

Qué tiempos aquellos...




Cuando aún no me había recuperado de la enorme alegría que ha supuesto para mi otro “yo”, ese ecléctico oportunista, la concesión del Nobel a Super-Mario, tanta como la que supuso el año pasado la concesión del de la Paz al pacifista Obama, (los de la academia sueca les dan sopas con honda a todos los repartidores de premios equidistantes del universo) me entero de que Doña Rosa Montero, otra incansable luchadora por los derechos humanos en Cuba (Guantánamo, es territorio USA) ha sido nombrada doctora honoris causa en Letras Humanas por la Universidad de Puerto Rico (UPR). En fin, Elvirita y Antonio, no os impacientéis, que para los palmeros del sistema todo llega.
(Por cierto que Almudena “La grande” se ha incorporado al coro, porque a ella no se le caen los anillos a la hora de hacer caja, que el dinero no tiene coló, como su cónyuge lleva comprobando, en los centenares de jurados poéticos en los que lo embarcan: la criatura debe de estar “estrosaíto”).
En fin dejemos de hablar de asuntos estrictamente literarios y vayamos a lo que importa, EL AMOR.
El de arriba de la foto es “Gabo”, tiene el ojo “morao” y demuestra contento.
Parece que el “ojo morao” es obra de el Sr. Mario Vargas Llosa, el aristócrata peruano. Parece que fue en 1976, en la Ciudad de México, en el estreno de Supervivientes de los Andes (una película sobre el equipo de rugby uruguayo que comió carne humana para sobrevivir después de su accidente de avión) cuando García Márquez se acercó al Sr. Vargas Llosa a abrazarlo, el escritor peruano le dio un puñetazo en la cara. El ojo de García Márquez fue capturado pocos días después en  fotografía icónica  por Rodrigo Moya.
Parece ser que la amistad de “Gabo” con la señora de Super Mario, pasó de castaño oscuro, y cómo un precedente de las peleas entre Belén Esteban y “Fran”, aunque con menos cobertura mediática, las acusaciones de traición, celos y adulterio provocaron la lógica reacción, menudo es él, del que había sido fanático “Fidelista”, antes de ser fanático “thatcherista”.

De su aventura política, financiado por la CIA, para llegar a la presidencia de Perú, no vamos a hablar por que esta es una entrada que quiere centrarse en los valores “literarios” que han llevado al maestro a conquistar por fin su ansiado premio Nobel, carrera en la que aquel cabrón también se le adelantó, aunque todo el mundo sabe que el premio a “Gabo” fue por motivos políticos, como a Saramago, Darío Fo, H. Pinter, Coetzee…

Para terminar, me gustaría terminar, con unos ¡vivas!

¡Viva la literatura sin política!

¡Viva la política sin literatura!

¡Viva Honduras!

Digo…Perú…Perú…

Y eso es todo, amigos.


ELOTRO

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viernes, 30 de noviembre de 2012

Apuntaciones sueltas







Nada mas “valioso” para ti que lo que no les "sirve” a ellos.

Un signo significativo del sinsentido es que también puede contener su sentido y su significado, aunque solo sea en un plano simbólico. Ya sé que la frase es un galimatías pero en este caso el narrador no tiene toda la culpa, amigo lector.

Lo deforme y lo informe sirven para ensalzar la forma conforme.

Cualquier palabra puede tener, si se descoloca en el contexto inadecuado: doble o triple sinsentido; eso como poco.

No pensar también es una actividad creadora; no-pensamiento es lo que viene creando.

Abundan las mentes abiertas con cerrojos echados, desde dentro.

No pensar podría ser una manera de viajar: clase turista, sin moverse del sillón y venciendo la constante tentación de salir por piernas o cualquier otro pensamiento viajero.

Echen un vistazo a su alrededor y díganme: no pensar, ¿es de sentido común?

Los poderosos aceptan la desigualdad en defensa propia; la de sus privilegios.

¿Por qué todo el mundo subestima la importancia de los rábanos, los cominos, los pepinos o los bledos? Y no me dirijo solo a los forofos carnívoros.

En estos tiempos que corren -marcha atrás- resulta imprescindible aprender  "el paso del cangrejo": claro que solo si quieres  salir adelante.

ELOTRO


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jueves, 29 de noviembre de 2012

Otrerías






“Paseo y cavilo, y sigo andando y sigo cavilando. Y acabo rabiando. Nunca falla”.
ELOTRO

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lunes, 26 de noviembre de 2012

“El desprecio” / J. L. Godard









La obra de Godard “El desprecio”, que he visto por primera vez, me ha dejado tres “imágenes” que, probablemente cuando ya no recuerde nada de la película, dentro de unos días, seguirán grabadas en mi memoria visual.





Una, la desmesurada barbilla, prominente y cortada como a hachazos, parece un dibujo de comic, de Jack Palance, que se perfila a contraluz mientras se dispone en la escena a besar a Brigitte Bardot. Dos, el chocante torso peludo, negro y muy concentrado, del genial  Michel Piccoli. Y tres el espléndido culo de BB. La hermosa fotografía, los geniales encuadres y movimientos de cámara mucho me temo que se desvanecerán como…
Lamentablemente también acabaré olvidando el personaje que ¿interpreta? Fritz Lang y sus citas de Brecht, Dante o Hölderlin… y sus análisis y “traducciones” de la Odisea y la significación, que el quiere subrayar en “su” película, de sus personajes, su visión de Penélope, de Ulises… o de las relaciones con “el que paga”, el excéntrico productor yanqui  y sus “innegociables” exigencias “comerciales”, las “estrellas” en el cartel, las tórridas escenas con el culo de BB, y el “buen final” con Ulises volviendo al hogar… y la impecable “factura del producto acabado” listo para su acrítico consumo por las masas…
Godard, como siempre autobiográfico, nos cuenta los avatares del rodaje –del paraíso/infierno de la realidad- de la firma del contrato y su letra pequeña, de las coartadas que cada personaje utiliza para justificar lo injustificable de las renuncias y abdicaciones y del sometimiento “condicional” a las leyes del dinero… “hay que escribir al dictado porque eso pagará las letras del apartamento, cariño…” asume Piccolí / Godard, lo que le lleva a perder a su cariño, la estrella, en brazos del “despreciable” señor del dinero… y claro, al desprecio de todo y al auto desprecio…
Comienza Godard con una hermosa cita de Andre Bazin: “El cine sustituye nuestra mirada por un mundo más en armonía con nuestros deseos”, pero la película se acaba y hay que salir, a satisfacer las necesidades vitales, a la despreciable realidad…

ELOTRO

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viernes, 23 de noviembre de 2012

Apuntaciones sueltas





 "Ningún laberinto conduce a ningún lado salvo al laberinto exterior de sí mismo".

Harry Mathews  (levemente modificado)

 

¿Impunidad del poder? Es muy fácil “no” someterse a las leyes: basta con pertenecer a la cuadrilla, caterva, pandilla o camarilla más o menos  mafiosa que las elabora, aprueba e implementa. Bueno lo de implementar, es decir el trabajo sucio de campo, se lo dejan, como las sobras de la merienda, a los perros…  



Los datos no significan nada si no se construye una hipótesis. (Umberto Eco) ¿El significado de la hipótesis, si lo tiene, dependerá de la “nada” de los datos?  ¿Cuántos datos se requieren para evitar que la hipótesis caiga en el abismo de la sinécdoque? ¿Es un problema de cantidad o de calidad de datos lo que proporciona caché intelectual a la “significativa” hipótesis? ¿Una acumulación desordenada de datos insignificantes podría obedecer a algún “significativo” orden oculto? ¿Qué opinaría Giacometti de Lenin, en el “hipotético” caso de que contara con datos “leninistas”? ¿Era Baroja un pedante que se quejaba “pedantescamente” de los pedantes? ¿De qué coño hablamos cuando hablamos sin datos significativos? No doy más datos porque no quiero “significarme”. Que entienda quien quiera.



Se llama leer. Es la forma en que la gente instala nuevo software en su cerebro.

No seré yo quien no defienda la lectura. Pero cuidado con bajar la guardia.
Eso de “software nuevo”, puede ser mucho decir. Lo de nuevo digo. También lo hay añejo, muy tradicional, muy rancio… Y no siempre, más bien casi nunca, “la gente instala”, sino que más bien la inoculan… No seré yo quien no defienda la lectura… pero sé de gente muy leída y muy burra y muy canalla y muy despreciable… que no tienen nada que envidiar a aquellos que se llevaban, y se llevan, la mano a la pistola cuando escuchaban la palabra cultura y gritan ¡Muera la inteligencia!… yo lo que digo es que mejor no confiarse, no “tragar” indiscriminadamente y no bajar la guardia… ni siquiera ante un libro, aunque sea gordo y lleve atractiva fajilla…



El colmo de la manipulación. Pienso en el colmo de los colmos, que es como el partido del siglo, aparece uno cada semana: “ser manipulado por la marioneta”. Esa marioneta a la que te unen hilos muy visibles. Esa marioneta de la que sospechas, menos habitualmente de lo que debieras, que oculta hilos, otros hilos. Y no estoy pensando en unos hilos cualquiera. Cualquier hilo nunca es cualquier hilo. Hay que pasar por el hilo del error para llegar a la verdad. Es precisa la búsqueda. Aunque no encuentres las palabras exactas no debes callar. Sigue hilando.

 

ELOTRO

 

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martes, 20 de noviembre de 2012

A veces las cosas salen de otro modo.







“Orestes, mató ante el altar a Clitemnestra,
nombre difícil de pronunciar,
pero al fin y al cabo era su madre.”

Alfred Döblin



-¿Acaso se ha propuesto sacar los pies del tiesto?
-No, no puedo volver a separarme, de ella no…
 -¿Se pasa mucha gazuza?
-Antes, mientras tuvo dinero, hablo de pasta larga,  su mágica presencia –sí, no exagero, mágica- me iluminaba, me financiaba, me abría puertas y cuentas corrientes… me estremecía de gustirrinín… también de felicidad, de grandes y picantes placeres…
-A veces las cosas salen de otro modo.
-¿He tenido mucha potra entonces?
-Hombre, si vives solo, bebes solo; no tienes que escuchar a otra rajar; se está bien en tu propio, austero y solitario cuchitril…
-¿A usted le gusta el sexo?
-Si no hay más remedio.
-Ya.
-No, no soy un ejemplo, tampoco lo he pretendido nunca.
-De mujeres, a pesar de todas, no entiendo ni jota. Quizás por eso me siento irresistiblemente atraídos por ellas…
-¿Incorregible?
-Hasta ahora. Pero quién sabe…
- Ciertamente no es fácil rebelarse, no digo imposible, contra la propia constitución; está uno muy condicionado por las leyes del físico y de la física, y de la inercia y de la resistencia o su falta… y las de la barriga…
- Es la esclavitud más abominable e indigna que imaginarse pueda… hay días que, preso de la desesperación, solo aspiro a arrollarme al cuello la goma del gas y, muy despacio, aspirar por aquí, aspirar por allá, aspirar muy profundo y ya está…
- ¿Y no se estará usted arrullando con su propia y soporífera charlatanería? Le oigo hablar y desbarrar como un decimonónico mocoso romántico, y eso, a nuestra edad y a estas alturas del siglo resulta escandaloso y patético… no, sus lastimeros e interminables gimoteos no son de recibo… todo su discurso es una engañifa, no me apetece oír sus estomagantes cacareos lacrimosos… no pico… ya no pico más… es usted un pelma, un rollo, un…
Y tomando un doble y vigoroso impulso, puso en contacto el batidor de crema, con su espiral de alambre, con la caja torácica de su interlocutor. En cualquier caso, la caja torácica no estaba preparada para colisionar con batidores de nata… como posteriormente reconoció el kilométrico parte médico…
Alguien tiene que cobrar, por qué, no se sabe muy bien.

ELOTRO

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sábado, 17 de noviembre de 2012

Por qué, no se sabe muy bien.






Me quieren quieto, luego existo.
ELOTRO

Pude observar un inconfundible brillo en su mirada. Lo más importante en los hombres son ojos y pies. Hay que saber ver el mundo y entrar, o salir, de él. Aquello bufaba por los cuatro costaos que no daba más de sí: las posturas, por abstrusas e incongruentes, no solo eran idénticas y opuestas sino también y por encima de todo, antagónicas. Le ofrecí pues dejarlo en tablas, de momento. “Perdone, le dije, ya lo retomaremos en otra oportunidad, ahora tengo que despedirme; vengan esos cinco.” La jeta se le arrugó, se le pobló de profundos pliegues petrificados y por las mismas le cambió la coló: de rosadito porcino a amarillo pálido de yeso salpicado de orines; la sangre había huido de su rostro y al botarate se le  ponía cara de belicoso impertinente. Así es, me dije, como se echa uno a perder. Por supuesto no me chocó la mano. Se me puso delante. Me gritó algunos improperios. Me levantó la mano. No me tocó, ni siquiera me rozó. Me injurió salpicándome de salivilla muchísimas veces. Esperé a que se vaciara de aquella basura, pacientemente –no es por nada pero mi trabajito me costó- con las manos, es decir los puños cargados, en los bolsillos, la cabeza gacha y la boca cerrada. Seguí esperando, cada vez más impaciente, a que me diera pie; al fin y al cabo estábamos en su casa. Cuando me cansé de esperar, le di en los morros. Cayó al suelo tan largo era. Quedó inconsciente, digo que aún más, y sangraba abundantemente, a chorros, por las fosas nasales y por la boca sobre la que era pulcra moqueta. La expresión del rostro, sin embargo, se había relajado, se había desplegado, alisado y ablandado: tenía una expresión, salvo por el exceso de rojo, como de serena beatitud; y, además, había recuperado la coló, el tonito rosáceo que se tiene por vital. ¡Lástima de inconsciencia!
Y cómo no, puse pies en polvorosa. Alguien tiene que cobrar, por qué, no se sabe muy bien.

ELOTRO

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