viernes, 2 de diciembre de 2011

De cine...




NOCHE EN LA TIERRA, Night on Earth para los que poseen “lenguas”. Yo la recordaba como “la de los taxistas”. Es del año 1991, más o menos por esa época debí de verla. Tenía un buen recuerdo de la película de Jim Jarmusch. La he vuelto a ver, y sigue pareciéndome una extraordinaria película. Alegra comprobar que se pueden hacer pelis interesantes, divertidas, trágicas, desoladoras y estimulantes aun tiempo, con buenos diálogos, con buena música, con espléndidos actores…
El secreto de un buen envejecimiento para las obras de arte no es ningún secreto, lo que yo te diga. Se trata de hacer arte y no el producto que “objetivamente” demande el “mercado” en cada momento. Pero si de lo que se trata es de vender “libros” o “entradas” pues pasa lo que pasa, que la mierda huele mucho peor cada día que pasa desde sus “días de gloria económica”. Es lo que tiene la moda, que le falta “arte” y le sobra “pestilencia”. Si el que pone la pasta es el que decide “sobretodo”: la película la escribe, la dirige y la produce: “El dinero”; que como todo el mundo sabe, de arte entiende un güevo.
Me he vuelto a descojonar con el episodio en Roma protagonizado por Roberto Benigni. Con el Obispo que no era Obispo y con los carteles “Senso Único”, Roma debe de ser junto con Sevilla las únicas ciudades del mundo donde incluso la policía urbana te aconseja un camino “a contramano”, “porque por el legal se va usted a perder, vaya con cuidao” fuera de coña, esto me indicó un agente una noche de verano en mi Sevilla natal… Y desternillante la forzada “confesión al obispo” sobre su cuñada, la oveja y la calabaza. El papelito de Winona Ryder es para no olvidar, a pesar de lo inverosímil, y Gena Rowlands sigue recordándome a la flaca, más elegante aunque menos felina…
Y Nueva York, y París sin una sola “postalita” y la tragicomedia en Helsinki…y la música de Tom Waits.




Y para completar la sesión doble, un “WHISKY”. Una película nada monótona sobre unas vidas monótonas. Una estupenda película uruguaya del año 2004. Un guión de una concisión extrema. Los guionistas se ve que han seguido la regla de Rulfo: “escribir quitando palabras”; también Baroja defendió lo mismo con otras palabras y Tiziano en sus últimas pinturas y... El ritmo de la película es como el tic tac de un reloj y como la triste y dubitativa luz de los fluorescentes de la fabrica. Pero cuando los autores te han hecho creer que el tic siempre va a ser el mismo tic, surge inesperadamente el elemento que obliga a la Metamorfosis de todo el mecanismo. Y en el continuo tic tac, se abre un paréntesis. Y en ese paréntesis conocemos mejor a  Marta que resulta ser algo más que la empleada de confianza del “judío” Jacobo en la vieja fábrica de calcetines o medias. Y de que éste calla mucho, y se desahoga en el futbol y pregunta menos y que motivos tiene. Y que hay hermanos, que aparentemente han triunfado pero que son igual de perdedores, que “huyen” al extranjero y que vuelven para intentar tapar primorosamente la botella de mierda que dejaron con un ofensivo tapón de “plata”. Y que hay hoteles de lujo, con enormes pasillos y paredes tapizadas y descoloridas y tan suntuosos como inhóspitos; y que fuera de temporada parecen decrépitos palacios poblados por fantasmas aburridos…y que la gente se cansa de esperar y esperar, casi siempre cuando ya es demasiado tarde…Y que hay demasiadas cosas que nos suenan cercanas y familiares y eso nos inquieta hasta el escalofrío. Y se nos hace evidente que por eso necesitamos el whisky, para sonreír, porque si no en la foto se nos puede notar… y se cierra el paréntesis como si fuese el cierre metálico de la modesta fábrica… y cada uno para su casa, con el recuerdo de Jacobo y de Herman y de Marta,  quizás un poco menos solo…

Todo gratis, si lo desean y antes de que las recorten, en la Biblioteca Pública de su barrio…

ELOTRO

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