Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 24 de noviembre de 2011

La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945









La exposición se centra en los años que van desde la marcha de la primera caballería roja en la Guerra Civil (1918-1921) a la intervención de la caballería roja en la Segunda Guerra Mundial (1941-1945). El título alude también a dos obras maestras homónimas de la época: el libro de relatos de Isaak Bábel y la famosa pintura de Malévich, que abre la exposición.
(Catálogo de la exposición en “La Casa Encendida”)









La Caballería Roja presenta el panorama artístico-cultural de los años 20 y 30 en la Rusia soviética en cuanto a la colaboración, voluntaria y entusiasta en algunos casos, impuesta y forzada en otros, de los creadores (escritores, músicos, artistas, directores teatrales y cineastas) en la construcción del socialismo (sus experimentos, sus compromisos, sus sufrimientos) y analiza las políticas culturales de Lenin, Stalin y su entorno.
(Catálogo de la exposición en “La Casa Encendida”)










La Caballería Roja es una especie de viaje desde la energía artística de la vanguardia que acompañó el estallido y los primeros pasos de la revolución (y sus tanteos y estrategias para conectarse con la nueva realidad social que se estaba construyendo) hasta la aniquilación de cualquier talento creativo por parte de Stalin al final de los años 30. Reúne materiales muy diversos, desde obras maestras de la vanguardia hasta algunas piezas significativas en la estética del realismo socialista, desde manuscritos de los poetas de la edad de plata -Ajmátova o Mandelshtam-, las sátiras de Bulgákov o Olesha y las obras de los llamados compañeros de viaje -Bábel, Pasternak o Pilniak-, hasta las novelas heroicas que se escribieron para ensalzar las grandes obras de los planes quinquenales.
(Catálogo de la exposición en “La Casa Encendida”)





“En la exposición puede verse la película “La dama y el gamberro”, dirigida y protagonizada en 1918 por Vladimir Mayakovski. Se trata de una verdadera joya del primer cine revolucionario, además de ser una perfecta muestra de la polivalencia y complejidad de este poeta, agitador, publicista, dibujante, dramaturgo, actor y cineasta, cuya influencia fue decisiva en todos los ámbitos del arte soviético hasta su muerte en 1930.”
(Catálogo de la exposición en “La Casa Encendida”)





“Pienso y pienso. Y no puedo entender nada. ¿Qué está pasando? ¿Cómo es que de pronto tenemos tantos enemigos? Todos son gente que conocemos de años, que han estado junto a nosotros. ¡Camaradas del ejército, héroes de la Guerra Civil, viejos hombres del Partido! Y, por alguna razón, prácticamente han desaparecido tras los barrotes e instantáneamente han confesado que son enemigos del pueblo, espías, agentes de los servicios de inteligencia extranjeros. ¿Qué está ocurriendo? Creo que me estoy volviendo loco.”

(Mijail Koltsov, 1938)



 
“Pensar que vivimos los mejores años de nuestras vidas durante la guerra, cuando mataban a tanta gente, pasábamos hambre y mi hijo estaba condenado a trabajos forzados”.

(Anna Ajmátova).






Por lo que puede uno leer por ahí, y por los insultos que uno mismo recibe en su propio blog, parece que se vuelve a poner de moda el que te llamen “carcamal estalinista” a poco que opines que la sopa está fría.
Quizá venga a cuento estas líneas de Haro Tecglen:
“Quién me hubiera dicho que los fascistas que me obligaban a escribir un artículo iban a ser los que, pasado medio siglo, me acusaran de fascista por haberlo escrito: o sus herederos. Y los del limbo, que ignoran que miasma es palabra escrita en tiempos de dictadura asesina, me mirarían con reprobación. ¿Y los estalinistas? Sus arrepentidos me llaman estalinista: y los otros. Se puede unir todo: fascista estalinista, o estalinofascista. Ah, sí, dije en este periódico: "Gracias Stalin". Tengo tres razones: por la ayuda a la República, por las brigadas internacionales, por la acogida a los niños españoles huidos de la guerra y del fascismo. Claro: gracias, Stalin. No lo digo en bonito verso, como algunos de los que me acusan solían hacerlo. “
Era perro viejo y se defendía bien, el Eduardo. El caso es que es tal la ignorancia reinante y la poca vergüenza de los que no ignoran pero hacen como que sí, que consiguen hacer mella con sus tergiversaciones hasta en aquellos que saben que son la versión “facha-demócrata” de sus papás y abuelos fascistas.



Y alguno dirá, vale, pero esto, ¿a cuento de una exposición sobre el arte en la Rusia soviética del 17 al 45? Pues sí, majete, pues sí. Pero no por gusto, que servidora también está hasta el chichi del Stalin de los cojones. Y no por haber sobao y mojao el temita en charlas de café, sino por haber sufrido la prueba del algodón estalinista en las “propias cannes”.  Y eso que, “¡ella no quería oiga, ella no quería!”
Entremos en materia. La exposición, según y como, me parece muy ilustrativa. En principio, la toma del poder por parte de los bolcheviques, provoca, libera, también una autentica “revolución” en el mundo de las artes, (cosa que impedió el antiguo, corrupto, criminal y feudal régimen zarista, salvo en raras excepciones) bueno, la relación causa efecto no se puede decir que esté muy enfatizada en la expo, por eso lo hago yo.




La arquitectura, la pintura, el teatro, el cine, la literatura… todas las disciplinas, sufrieron una transformación radical en sus formas, sus contenidos, y en su inserción en la nueva sociedad, es decir en el nuevo papel que podían jugar. Se me viene a la memoria algo que ya he repetido hasta la saciedad y que comenté en alguna entrada sobre la Bahaus.
 Por primera vez en la historia, los arquitectos, a la hora de pensar las viviendas de la mayoría, parten de unas premisas tan elementales cómo preguntarse quién las va a habitar y que necesidades tiene y cómo con el diseño, los materiales, el mobiliario, la orientación…podemos favorecerlas, hacer viable el confort, también a la plebe. ¿Qué cosa más extraordinaria, verdad?



Claro que esto que hubiese beneficiado a millones de personas, (tanto la experiencia soviética como la alemana fueron aniquiladas) no sirve para que “el genio” de turno pase a la posteridad como “el más innovador”, “el más atrevido”, “el más caro”…o el más innecesario, el más contaminador, el más millonario… y el más solicitado por los sátrapas (aunque debo de reconocer que el sueño de mi vida era casarme con una sexóloga viciosilla y amante de lo “exquisito” en tirada limitada, tener un avión privado y un modesto estudio a orillas del Támesis para salir en las portadas de los dominicales). Y quien dice de los arquitectos, dice de cualquiera de los otros “seres superiores” que por que hacen, de vez en cuando, versitos, pregones o pinturitas se creen seres de otro “nivel”, no sé si me explico con suficiente claridad…no se trata, por mi parte,  de negarle el pan y la sal a nadie, sino más bien de pedirles que se bajen del globito en el  que están porque, más temprano que tarde, el hostión va a ser brutal…









Y luego vino el tío Paco, Stalin, con la rebaja, ya avisó Lenin, tarde y solo al Comité Central,  de que a este pájaro había que atarlo en corto porque tenía un ego comparable al de cualquier arquitecto “de éxito” y un deseo de destacar propio de un escritor español o argentino o peruano-español, además de un espíritu sanguinario propio de un secretario de estado americano, en fin, que “papasito” consiguió algo extraordinario, a parte de eliminar físicamente a cualquiera que se le antojase, consiguió, digo, que la pintura, la poesía, la arquitectura, la música, el teatro, de los…Mayakovski, Mandelshtam, Ajmátova, Bábel, Bulgákov, Tsvetáyeva, Platónov, Malévich, Shostakóvich…  que entonces, sin ninguna duda razonable, formaban el grueso de la vanguardia del arte occidental, fuese sustituido por unas obras estúpidas, falsas, irreales, sin imaginación, toscas, propagandistas,  torpes incluso desde un punto de vista académico-anacrónico…hasta tal punto es así, que uno tiene la sensación de haber equivocado el “sentido” cronológico, en varios siglos,  de la expo…





Pero no, las cosas fueron así, una vez en el poder, todo se subordinó a un solo objetivo, la permanencia en el poder. El partido ocupó el Estado, se fundió con él, se hizo Estado, y puso en marcha una variante capitalista, el Capitalismo de Estado, que visto lo visto, era la otra cara de la  misma mierda.
Afortunadamente nos queda el disfrute de la obra de los Mayakovski, Aj…….
Y la determinación de volverlo a intentar, la revolución, digo, aprendiendo, de una puta vez, de los errores…
Salud y comunismo.

ELOTRO

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