sábado, 17 de septiembre de 2011

El interruptor.


Llega un día en que comienzas a sospechar que alguien, en algún sitio, controla el interruptor. No tienes ni idea de quién pueda ser y por qué lo hace o para qué. No sabes tampoco desde dónde. Tienes motivos que te inclinan a entrever que el controlador puede poseer, o ser poseído, por un carácter  obsesivo y caprichoso. Imaginas que tal vez, y debido a la regular intermitencia cíclica de las órdenes, sufra de algún tipo de síndrome bipolar (ON/OFF) cadencioso y temporalmente simétrico. Barruntas que quizás se trate de la ejecución de alguna venganza ya fría, de urdimbre lejana. Te escama la inexistencia de indicios, de signos, de señales… nunca observaste nada extraño… hasta aquel día en que volvió la luz a tu mente sin que se hubiese ido previamente en la casa o en la vecindad.  A partir de  entonces comenzaste a columbrar que alguien, en algún oscuro sitio, juega con tu interruptor.

ELOTRO

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1 comentario:

  1. Amigo Luis, yo creo que en algún lugar del mundo hay un enchufe enorme, tan grande que no cabría ni en la cueva de Alí Babá, por donde nos llega toda la energía que necesitamos para nuestras tonterías (Internet, Tv, cachivaches, etc) pero lo malo es que también las necesitamos para algunas cosas vitales (sanidad, educación, estado del bienestar) pero que llegará un día, en que un cabrón, bajo las órdenes de los mercados, desenchufará este enchufe gigantesco y nos iremos todos a hacer puñetas.
    Dependemos demasiado del maldito cable, esta es la fragilidad de occidente y de nuestro tiempo.
    Salud
    Francesc Cornadó

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