“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

viernes, 19 de abril de 2019

19 abril / 2019



La estrategia del caos dirigido

Manlio Dinucci


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2019 / Diario

Leyendo a Joan Fuster / 'El hombre medida de todas las cosas'

(Apuntes y glosas)


Todo es nacer y empezar a morir. Vivir es envejecer. ¿Después de viejo qué viene? En fin, lo mires como lo mires la vida es un camino hacia la muerte, y ella siempre acude,  nunca falta a la cita. Pero nosotros somos personas serias con un buen fardo de años a cuestas y eludiremos este sutil y tenebroso aspecto de la cuestión. 

La vejez es sin embargo un fenómeno ambiguo, bajo su reinado lo habitual es la flacidez física y el derrumbe mental (un proceso más o menos rápido de  desmoronamiento generalizado). Ambiguo porque por un lado la vejez conlleva el ineludible declive y la decrepitud física (sin olvidar que ciertos jóvenes actúan o piensan como auténticos viejos prematuros. Y que además, contra el cliché ‘saludable’ de la juventud, no faltan ejemplos… el tuberculoso Mozart, el epiléptico Dostoievski, o el neurótico Leonardo… ), y por el otro lado la era de las manías y enfurruñamientos infantiloides (la erosión del temple) y, en algunos contados casos, el disfrute de la ‘memoria’ todavía operativa y bien sedimentada, o sea de la sabiduría existencial. Véanse los casos de ancianos con una vivacidad esplendorosa que además no padecieron merma en su empuje intelectual: Picasso, Casals…

La experiencia, la memoria.

Sin ‘memoria’ no hay ‘experiencia’ que transmitir a los contemporáneos, a las nuevas generaciones. En la vieja cultura, la memoria representaba el papel de espina dorsal, de columna maestra. La memoria es la experiencia acumulada, es en cierto modo la ‘tradición’. Aunque, hablando de acumulación y operatividad, al anciano apotegma que dice que: “el saber no ocupa lugar”, alguien opuso que, por lo menos, ocupa tiempo. Y el tiempo, como el oro, es propiedad casi exclusiva de los ricos. El propio ejercicio de la escritura, en cierto modo, no deja de ser un refuerzo de la memoria. 

Aunque no siempre es así. En ocasiones podemos comprobar cómo la escritura, en tiempos gracias al predominio del papel impreso, no refuerza o suple la memoria: la sustituye. Con todo lo que ello conlleva como, por ejemplo en el caso de la memoria individualmente considerada, que a fuerza de no utilizarla se nos ha enmohecido un tanto. Se diría que nuestra memoria es menos elástica y menos viva que la de nuestros antepasados. Circunstancia que resulta curioso contrastar con el dato de que en la Edad Media, sirva de ejemplo, juglares y trovadores recordaban sin tropiezos, y los proferían, poemas enteros de una longitud considerable. Pocos poemas o canciones de ahora, y quien dice poemas y canciones dice otras cosas (si lo desean hagan su lista), pasan de padres a hijos, que es lo que constituye una parte importante de la memoria cultural. Hoy en día no ‘hay tiempo ni lugar’ para acumular (memorizar no -'gente adocenada que ayer aprendió de memoria lo que es el estado y mañana lo habrá olvidado nuevamente'-, elaborar memoria) y transmitir ‘experiencia’. Nuestra vida está regida por las modas. La moda, siempre banal y efímera, es todo lo contrario de la memoria esencial y trascendente (Memoria que puede que en ciertas circunstancias no sirva para mucho, pero que disgusta al poder en la medida que disiente de él, de su ‘relato hegemónico’ ("Descartes creía y afirmaba que el 'buen sentido', la capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso, era la cosa mejor repartida del mundo"). Y a no olvidar que el poder prefiere pasar la página ‘historicista’ que muestra en toda su crudeza ‘el crimen originario de la concentración injusta de la propiedad’, y debido a eso se esfuerza en ofrecer/imponer ‘propuestas irrechazables’ que logren arrinconar a la ‘vieja memoria histórica’ –jovenzuela peligrosa de lengua ágil- en la esquina oscura de la inhibición).   

Antiguamente, como solía decirse, las personas recibían la ‘experiencia’ de sus mayores, a través del cauce inmediato y analfabeto de la ‘viva voz’. Así mismo, también recibían la ‘experiencia’ de la conducta y los prejuicios ‘informulados’ que se asimilan por la rutina y el ejemplo. Toda la sabiduría del labriego le llegaba de la amortización de un empirismo multisecular, que él revertía a sus descendientes. Bajo las consecuencias de la ‘destructora’ revolución industrial, prosperó la semiciencia del ‘folklore’: fiestas y comidas colectivas, ritos y canciones, trabajos y cuentos, danzas y mitologías, vestidos y refranes, leyendas y artes, perdurados en la inercia de los pueblos, son piezas o huellas de una memoria cultural largamente perpetuada…

La vejez como desistimiento

La vejez, se nos dice, es un desistimiento (por ejemplo se abdica de las judías con chorizo peleón), es un acto de renuncia (y son justamente los jóvenes, los no-viejos, los que califican y juzgan la vejez que les es, bien que solo de momento, ajena. Pero los jóvenes también se marchitarán y conocerán las penas más viejas y roedoras). Desistimos, insisten, por la flaqueza física o mental. Un fallo provoca otro fallo, el origen unas veces es mental y otras físicos. Pero no podemos ignorar que también sucede que la causa sea un desfase entre el desplome físico y la caída mental: el deseo o su falta, la (des)esperanza, la ambición ‘desmedida’ o el desinterés... la lógica aquí no altera el producto malogrado.

Lo cierto es que en la actualidad, tanto jóvenes como viejos, hemos asimilado todos los anticuerpos posibles para que nos inmunicen contra la epidemia de la ‘memoria en general y la  histórica en particular’. La única salida que se nos permite  del marco de la realidad es vía ilusión e imaginación. Si es que a eso se le puede llamar salida. Abren la espita memorística sólo lo suficiente para que los recuerdos que, ‘por sus medios’, ellos nos han fabricado cumplan su función ‘okupa’ en nuestras mentes. Un singular ejemplo histórico de la importante utilización creadora de realidad y memoria ‘por sus medios’, lo tenemos en la España franquista de 1956. El ministro Arias-Salgado pronunció las primeras palabras de la cadena pública:
‘Hoy, día 28 de octubre, domingo, día de Cristo Rey, a quien ha sido dado todo poder en los Cielos y en la Tierra, se inauguran los nuevos equipos y estudios de la Televisión Española’.

 En ese año llegó, en serio y con emisiones regulares, la televisión a un país en el que muchos hogares aún no disponía de la suficiente ‘per capita’ para adquirir un aparato de televisión. Pero fue entonces cuando el Ministerio de Información y Turismo creó los Teleclubs para nutrir de Nacionalcatolicismo a los españolitos más desfavorecidos (‘la evidencia escrita está desacreditada, en estos y aquellos viejos tiempos, no hay otra evidencia dominante que la de la imagen. La televisión ha creado un 'mito ejemplar' para cada necesidad del Poder. En la televisión se cultivaba el caldo concentrado de la sumisión al ‘mensaje’, o sea al emisor. Del mismo modo afinó la manera de aturdir o anonadar al público y así se consiguió nada menos que ‘la intelectualización del olvido’, de la desmemoria.’). Aunque, como es obvio, tampoco pueda decirse con rigor que tal cosa sea ‘memoria individual’. 

Aumentan los años, merman las fuerzas, crecen las ansias

En definitiva, sin la propia memoria de la realidad estamos abocados a un inacabable vacío sucesivo, o sea algo bastante parecido a una tontería que, de ser conscientes sus portadores, sería a todas luces ‘incomible e intransferible’ (a ninguna ‘memoria’ le gustaría verse representada únicamente a título paródico). Acumular años y memoria basura te deja la sensación de que vas dejando atrás los años con demasiada rapidez, de que sobre todo el mundo mitificado se va desdibujando con inusitada velocidad y de que te sientes solo también en esa ‘imaginada ubicación al margen de la historia’ ("Nos colocaremos donde se nos ha prohibido, donde por nuestra ‘edad’ no se espera que estemos")  y más que desencantado en completa bancarrota espiritual, desengañado… ¿de uno mismo consigo mismo y con su apuesta por el ‘American Way of Life’?


Creo que he llegado a ese punto en el que ni yo mismo sé a ciencia cierta lo que he querido manifestar… cosas de la transición del pensamiento a la expresión… uno se deja llevar por lo que lee y se arriesga en la elaboración paulatina del pensamiento a medida que se escribe…


“Nos sentimos viejos porque el destino perverso nos ha hecho nacer en una vieja época. Es el aire que respiramos, las instituciones que nos gobiernan, los hombres contra los que luchamos los que son viejos. Con cada golpe vigoroso que damos contra estos miserables, una tufarada de trastos viejos nos tapa las narices, cada vez que revolvemos esta materia en descomposición, nos da tanto asco que ineluctablemente nos sentimos nosotros mismos atacados.
Como Lao-tse en la leyenda china, somos los niños viejos, gente que nace con ochenta años. Un cúmulo de tradiciones pesa sobre nosotros y debemos arquear más los riñones para sostenerlo.”
(Antonio Gramsci)




ELOTRO

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jueves, 18 de abril de 2019

18 abril / 2019



En nuestro siglo los grandes disidentes ya son los de Occidente
Rafael Poch



“Una nueva victoria de Goliath que los quitavergüenzas de los medios de comunicación del establishment, castrados para todo informe independiente, han adornado convenientemente para convencer al público de que dos más dos, son cinco: de que los verdaderos criminales son los que exponen los crímenes y no quienes los cometen.
Cualquiera que publique un documento oficial y secreto de Estados Unidos, aunque sea la prueba de un delito en guerras que han costado la vida a varios millones de seres humanos desde el año 2001, puede ser detenido en cualquier parte del mundo y encarcelado en Estados Unidos...” 



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2019 / Diario

“Creo que no hay que hacer nada, en ningún campo, más allá de la propia experiencia. Lo que se hace sin experiencia cae en el vacío”.
(Robert Bresson)

En las campañas electorales emerge la maestría de los grandes líderes políticos ‘ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro sino todo lo contrario’ consistente en hacer ver que se critica algo (la monarquía, la iglesia, la banca, la desigualdad, la injusticia social…), cuando en realidad se está dispuesto a concordar en todo y con todo ‘lo establecido y bien establecido’. 

Pero en campaña electoral el electorado no está ‘en lo real’ (desde el principio de los tiempos, la temática de la despreocupación del pueblo soberano por la cosa pública, ha sido uno de los caballos de batalla de la clase intelectual y militar: véase la faena del Caballo de Troya gracias al suicida pasotismo del pueblo soberano troyano), quiero decir que lo está aún menos que cuando no es llamado o más bien  arrastrado a las urnas, sino atornillado en la ‘mediática realidad-virtual-electoral’ (todo tan abstracto que no parece de ‘este mundo ya bien repartido y punto pelota’). Y una vez pisando ese terreno virtual (aunque escriturado ante notario de Fuerza Nueva / VOX), el problema, se nos dice, no es tanto que los ‘buenos de la izquierda sensata’ incumplan una vez más, y con el alarde de su proverbial desvergüenza, sus seductoras promesas, como que los ‘malos de la derecha y sobre todo de la extrema derecha sin complejos’ cumplan las suyas, valiéndose de su dialéctica favorita: la de los puños y las pistolas (eso sólo si la relación es de diez matones azules frente a un ‘rojo’ que pasaba por allí y el arbitro apalabrado a su favor). Siendo así las cosas no es de extrañar que los grandes medios de desinformación dediquen ‘gratuitamente’ a los ‘malos de la extrema derecha’ (da igual que carezcan de un mínimo de representación parlamentaria) tantas portadas en la prensa del Régimen (azul y rosa), las tertulias (de todos los colores del Arco Iris) y el Telediario Oficial del Estado Autonómico (TOEA antes NO-DO) para dar a conocer sus promesas/amenazas. Esta ‘publicidad’, como se podrá ver, es una condición indispensable para la posterior viabilidad del discurso estratégico de los ‘buenos’ (según gustos).  

En la espléndida confusión que nos envuelve durante el periodo electoral (no es nada fácil salirse del ‘corralito electoral’, o sea la zona cero del bombardeo mediático,  salvo por la escapista vía de la ilusión o la imaginación de cada uno. Y conste ‘que tampoco creo que el escapismo y la evasión sean totalmente condenables en razonadas dosis’), nadie ve necesario distinguir las voces de los amos de los ecos que vocean sus respectivos y ‘enfrentados’ lacayos de lujo. Así que, por ejemplo, cuando los ‘publicitados’ nazis de VOX prometen acabar con el sistemas de pensiones, el no menos ‘publicitado’ líder del PSOE responde asegurando que si gana las elecciones blindará el sistema de pensiones. Del parte médico actualizado del ‘saqueado’ sistema de pensiones (obra íntegra del PPSOE) ni una palabra. Claro está, no olviden que estamos dentro del muy restringido ‘marco-virtual-electoral’, esperando la caída del maná.

Resulta curioso que este mecanismo a primera vista tan simple, acabe ofreciendo un resultado tan espectacular en las urnas. Pero es que hay que tener en cuenta que la ‘afición electoral’ está ya muy entrenada en estas ridículas dicotomías desde los gloriosos tiempos del burdo peloteo entre el Felipe de la CIA y el Fraga del Bunker (el gobierno y la leal oposición, fue el alias o mote oficial). Y tal mecanismo , con leves toques superficiales (el estómago popular está ya muy castigado con la política-basura-periférica pero centralista en lo suyo), es, con muchas más banderolas, el mismito que, duplicando engranajes en un escalón algo inferior al derecho de autodeterminación: ‘el de las reconocidas peculiaridades regionales’, funciona ‘hacia dentro y hacia afuera’ de la irrisoria izquierda institucional (PODEMOS-IU) e igualmente entre los distintos ‘nacionalismos con reparos’ institucionales (‘No irás a comparar la castellanización de Cataluña con la catalanización de España, una grande y libre’) más o menos de ‘derecha burguesa o de izquierda socialdemócrata’ (PODEMOS, IU-ambos tinglados participan, con cestas y huevos, como cofrades en varias cofradías-, ERC, PNV, EH Bildu...).   En fin, que el circo electoral no es más que otro signo de la Ley de la Incongruencia Lógica (LIL) que preside nuestras lacayunas vidas. 

Y aquí, de postre no podía faltar la Cocina Central del Estado (CCE), es donde entra micrófono en mano el inefable encuestador del CIS:

Al ajusticiado después de cortarle la cabeza se le pregunta:

-¿Qué opina usted de lo sucedido?

Y el ajusticiado contesta con toda la razón:

-No sé. Pero me parece que aquí hay mucho maricón."


ELOTRO

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martes, 16 de abril de 2019

16 abril / 2019



‘Muerte a la inteligencia’ (por qué los fascistas son gilipollas) 

Juan Manuel Olarieta


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“Gachupines, borbones, cortesanos y conquistadores”
Marcos Roitman

“ (…) Para no ir a las catacumbas de la historia, recordemos que ha sido la única casa real restituida en el siglo XX, por orden del tirano Franco, quien para no perder la tradición borbónica mandó matar con garrote vil al militante anarquista Salvador Puig Antich en 1974. Juan Carlos I, hoy rey emérito, proyectó la saga. Amigo de tiranos y dictadores, utilizó a sus cortesanos, Felipe González, Jose María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Rajoy como intermediarios en América Latina para agrandar su fortuna personal. Hizo trapicheos, cobró comisiones a gobiernos y empresas, como Repsol, Telefónica, Banco de Santander, Iberdrola, Aguas de Cataluña, ACS, BBVA, Endesa, por gestiones desinteresadas. Intereses espurios movían sus visitas, acompañadas de empresarios ávidos de hacer las Américas en el siglo XX. (…)


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2019 / Diario

Dices tú de electoralismo e instituciones obsoletas: Monarquía, Iglesia, los capos franquistas de las porras y las togas, don Dinero…

(Copio y pego, sin tocar una coma de este ‘clavo ardiendo’, el 16-04-2019 / ‘eldiario.es’ del filántropo Soros)


"El PSOE deja fuera de su programa la denuncia del Concordato con la Santa Sede

Pedro Sánchez ya no habla de reformar el artículo 135 de la Constitución que cambió Zapatero aunque sí plantea blindar derechos sociales como sanidad o pensiones

El programa del PSOE tampoco recoge la reclamación de la titularidad de inmuebles que la Iglesia haya inmatriculado desde 1998 

El Gobierno de Pedro Sánchez había comenzado a negociar con el Vaticano las inmatriculaciones y las exenciones fiscales de las que disfruta"


-Joder con el poder que demuestran en la realidad realmente existente las instituciones obsoletas. 
En fin... es una lástima, otro siglo será... por los siglos de los siglos, amén.

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Loa del estudio

¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el «abc»! No basta, pero
estúdialo. ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.
Repasa la cuenta
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: «Y esto, ¿de qué?»
Estás llamado a ser un dirigente.

Bertolt Brecht (1933)

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El año 2015, con motivo de los cien años de su nacimiento y en reconocimiento de su lucha, Neus Catalá recibió la Medalla de Oro de la Generalidad. Estas fueron sus palabras:
“Quise verlo todo.
Ver para poderlo explicar.
Explicar a todos lo que mis ojos han visto, porque es un deber.
Porque he sobrevivido y tengo un deber moral hacia las mujeres, las grandes olvidadas, que murieron en los campos de la muerte.
Mi padre me decía de pequeña: «No bajes nunca los ojos para nadie, nunca».

Lo quise mirar todo, y nunca, nunca, nunca, lloré ante un nazi. Era mi manera de resistir. Yo sólo lloraba por las noches, porque las noches se hacían eternas por el insomnio… Los nazis me quitaron el sueño, pero no me tomaron la libertad ni la vida."




lunes, 15 de abril de 2019

15 abril / 2019



EEUU desclasificó casi 11.000 páginas de documentos sobre la última dictadura en Argentina / El Plan Cóndor, la CIA, la muerte y el exterminio



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2019 / Diario

En medio de la flaccidez generalizada de la opinión pública, ocurren cosas objetivamente importantes , ‘advertencias de la historia’ parafraseando a Pilger cuando escribe sobre la detención de Assange, que en la práctica social pasan desapercibidas para la mayoría de las personas. Bueno, ya se sabe, aunque compartamos en cierta medida la flojera mental que padece la mayoritaria opinión pública,  que la ‘ininterrumpida conversación unilateral’ que mantenemos, según los casos voluntaria o involuntariamente, con los medios de desinformación, no resulta siempre estimulante. En realidad, las más de las veces tal relación con el ‘emisor’, aunque habitemos el convencional mito de la ‘intercomunicación’, suele resultar al menos para cierto tipo de ‘receptor’ una experiencia frustrante, desalentadora o deprimente cuando no, y esto vale para la mayoría de los pasivos receptores (la propaganda supera el divorcio entre las élites y las masas),  directamente insensibilizadora, anestesiante. 

Supongo, uno siempre ha sido muy mal pensado aunque no siempre en voz alta, que por pura casualidad, el mismo día que los matones británicos a las órdenes de Trump han sacado a rastras al prisionero Assange de la embajada de Ecuador, aparece la siguiente noticia: ”EEUU desclasificó casi 11.000 páginas de documentos sobre la última dictadura en Argentina”. Tal desclasificación, subraya el Pentágono, se hace a petición del pelele Macri (copiando a Manuel Delgado quiero decir que el ‘sirviente’ Macri, actual presidente argentino, no es una ‘entidad inmanente’, es decir un ser que empieza y acaba en sí mismo, sino más bien un elemento en relación lacayuna con otros. Es más es sólo esa relación de servidumbre –la auténtica balanza de pagos personal-). 

Bueno, es cierto que no se puede comparar el ‘acto ilegal’ de WikiLeaks filtrando supuestos documentos secretos de la CIA con el hecho de que sea la propia CIA, autora no sólo intelectual de tales crímenes y su consiguiente documentación, la que publique oportunamente  ‘parte editada’ de esos mismos documentos.  

“Los aparatos de propaganda, lo mismito que las ciudades, están hechos de puntos que se comunican entre sí, transfiriendo informaciones de un lado a otro, acordando intercambios de los que habrán de depender todo tipo de pactos de ‘incomunicación social’ e interdependencias ‘desinformativas’, hablamos pues de puntos de producción, almacenamiento y difusión con secretas ubicaciones organizadas en una compleja red de circuitos o corredores digitales y analógicos (nunca se sabe con las eléctricas hackeadas) que permiten que sus elementos se intercomuniquen  y que se organizan, que existan infiltrados sin levantar sospechas, cobren sentido y valor…, unos no en relación igualitaria con otros, sino como la relación jerárquica con otros que les viene dada de arriba, de la cúpula de la cadena de mando (…más, más, de mucho más arriba).

En definitiva todo emisor utiliza su dominante capacidad de transmitir -es decir de imponer- unas determinadas instrucciones no sólo sobre cómo usar, sino también sobre cómo interpretar ‘la desinformación’ que con tanta generosidad suministra. Y toda propaganda (el nuevo e inefable fantasma que recorre el mundo) es a su vez una forma de intervención, nunca un acto gratuito, que implica voluntad de control y homogeneización de las prácticas sociales, y por lo tanto persigue (‘hacer operativas guías sobre las cuáles encarrilar las conductas, las percepciones y las ideas –el adecuado instrumental racional- que el emisor/patrocinador necesita inocular en la mente de los receptores/consumidores’) generar sutiles intervenciones (nunca está de más camuflar la violencia implícita) abiertas y encubiertas que, aunque aparentemente no parecen tener nada que ver con el contexto social en el que se hacen efectiva, o incluso resultar cacofónicas con el marco geopolítico que las rodea, siempre acaban suscitando espacios desinformativos fragmentados, extraños y contradictorios entre sí (Trump pasa del amor al odio con WikeLeaks), y supuestamente ajenos e indiferentes a las ‘demasiado legibles’ (lo aparente recubre lo funcional, nadie está de vuelta de todas las trampas) necesidades del orden establecido (tapando así el subyacente y realmente existente desorden establecido).”

En fin, leo que decía Platón:‘solo somos lo que vemos reflejarse en los ojos de los demás receptores’. Así que mucho cuidado de con quien te ajuntas cara a cara… 

…y tú me lo preguntas, esa relación eres tú.


ELOTRO

domingo, 14 de abril de 2019

14 abril / 2019





Las diez revelaciones de Assange que cambiaron la forma de ver el poder


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Zizek respecto al arresto del fundador de WikiLeaks, Julian Assange


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2019 / Diario

“Empezamos sabiendo poco y creyendo mucho y a veces, sólo a veces, concluimos invirtiendo las cantidades”

No, la verdad es que no lo vi bien,  reconozco que solo le eché un rápido vistazo y no con la suficiente atención. Me dije, como tantas otras veces, que más tarde lo vería más despacio. Y como tantas otras veces no lo hice, ni, las cosas como son, volví a acordarme de aquella cosa. Sí, creo que se puede decir que a efectos prácticos, en realidad, no lo vi: la prueba es que, en concreto, no sé de qué estoy hablando. 

Me pasa mucho… digo eso de no hacer las cosas, o sea de dejar las cosas para luego, para otro momento, para otro día (¿conductas inculcadas?), cosas que por otro lado nunca llego a saber a ciencia cierta si son urgentes, importantes o secundarias o completamente irrelevantes (ojito que el significado también se construye a posteriori). En síntesis lo que hago es quitar las cosas de en medio, amontonarlas de cualquier manera en el primer rincón que encuentre en mi cabecita,  para deprisa y corriendo hacer sitio a las nuevas cosas que ininterrumpidamente van llegando; y  lo agobiante es que a renglón seguido, me veo obligado a repetir, sucesivamente con menos brío y más desgana,  exactamente la misma operación (Y sí, es siempre igual. Otra cosa es que cambien, un torpe decir, los anuncios de antes, durante y después). En definitiva  no hago otra cosa que fatigarme tontamente mientras acumulo, por supuesto que sin filtrar, cosas desconocidas, o sea desconocimiento en bruto. En fin que tanto atesorar y apilar conocimientos desemboca en puro embalsamamiento de desconocidos desconocimientos. Por eso me digo (¿toma de consciencia espontánea?) que mi problema no radica en tener la chola hueca o sin un adarme de seso, sino más bien petada de ignorancia. Lo que una vez descubierto supone un aguijonazo que, créanme, hace mella. Y puestos a creer creo además que, más allá de mis problemas de tránsito intestinal, se impone un vaciamiento… aunque ciertamente he aprendido a tomarme la vida como una comedia y a no hacer peticiones o proposiciones irracionales… pero ya si eso la vida se encargará de desdecir… 

Lo curioso, y en verdad también reconfortante, es que, a pesar de todo, digo en mi selecto círculo económico-social-cultural (exceptuando a los carcamales que nunca faltan en cualquier parroquia), doy el pego de simpático cultureta sobradamente puesto al día, y es así  la cosa porque lo cierto es que se hable de lo que se hable, me suena todo, incluso de vista que es otro sonar (chirriar, crujir, atronar, repiquetear, gemir, mugir…), y eso me da pie, es lo que tenemos los piquitos de oro, a discursear bonito sin decir nada pero sin aburrir… ajustando la cualidad del maquillaje a la cualidad del embuste… (porque ¿que eso no es saber decir? Ya en la España de los sesenta, y no lo digo por cubrirme las espaldas oratorias, la crítica carpetovetónica decía de Elvis: ‘eso no es cantar, eso no es bailar’, y ya sabemos lo que le pasó por encima a la crítica carpetovetónica…) pero, sinceramente, y por favor que esto no salga de internet, admito que siempre deseé persuadir por la fuerza de mis argumentos pero, nunca he conocido ese tipo de argumentos. Y reconozco que, con un mínimo de fundamento  no conozco, lo que es conocer, nada de nada de ninguna cosa sobre las que a menudo discurseo. Aunque no se puede negar que  la faena que hago la hago ‘frente a la hostilidad del mundo’ pero, eso también, en medio del cariño y el caluroso aplauso de un escogido público que sé que no me entiende  pero que, es posible que precisamente por eso, me comprende mejor que yo mismo (así de humillante es la obscenidad de la cosa artística). Ese público de toda la vida, ahora entra el cliché, al que tanto quiero y que tanto me quiere (el vulgo es muy suyo con las cosas del querer y no hay elipsis que se le resista); sin, por supuesto, olvidar el comedido pero inteligente palmoteo de  la exigente crítica o al desatento oyente del ‘gallinero social’ (cada ‘yo’ vive en un mundo desconocido para el ‘otro’) que al final acaba resultando, de aquella manera, más influyente y ‘conocedor’. Todo ello gracias a una cultura de masas 'made in USA' que está uniformando la conciencia popular no sólo en Occidente sino a nivel Global.


Lo mismito que a mi, esto lo tengo muy comprobado en mi ya citado entorno, les ocurre a muchos seguidores de las redes sociales, me refiero a la misma situación agridulce (a falta de argumento serio que llevarme a la boca, me tomo un piscolabis cuando puedo) y tan desconcertante como anómala, diría. Y conste que a las llamadas ‘redes sociales’ no es que servidor le tenga una especial inquina, pero… es que por allí se gastan unos argumentos tan neciamente obtusos… en fin, debemos ser humildes y dejar que los listos nos adelanten a codazos. 

Sigo. Anómala digo porque prefiero ser prudente en mis consideraciones, y siempre procuro expresarme sin demasiada crudeza. Tampoco suelo tender a opiniones radicales en asuntos que, en última instancia, no apunten en la dirección de llegar a  perjudicar u obstaculizar mis intereses. A cierta edad ya no está uno para calaveradas generalistas, hay que afinar el tiro y economizar las fuerzas…

“Podemos barajar impunemente incluso opiniones extremas mientras nuestro mobiliario, nuestras cenas y nuestras preferencias nos vinculan indisolublemente con el orden establecido”
(George Eliot)

Leo novelas porque me dan muchas alegrías, algunas inconfesables, como cuando veo escrito por mano de un genio de la literatura o la filosofía o la gastronomía vegana algo que yo mismo llevo años diciendo, o sólo cavilando, sin la menor sospecha de tan honrosa y gratificante hermandad. En cierto modo los intelectuales tampoco suelen practicar lo que predican, y por mi parte me atrevería a decir que es muy posible que esto sea así porque en la mayoría de las ocasiones no saben las canalladas que hacen ( y si aún así lo hacen, es porque también ellos son ‘persona’, y tienen que pagar el alquiler) ni que cosa predican (‘la coherencia, mucho más si la visten de  ética, está muy sobrevalorada’ se comenta en los corrillos del patio de Monipodio). 

Hay que desmitificar la teoría y la práctica, en primer lugar y por su propio bien, las prácticas sexuales de los intelectuales precariamente subvencionados (no confundir con gente como Sánchez Dragó o Uayomin que son auténticos potentados del ladrillo visto y no visto y que follan más o menos igual) . La teoría todavía, pero sobre todo la práctica me parece que no les representa como es debido (véase sus impecables hojas de servicios encubiertos), digo que no les hace justicia de la fetén, vamos, como la que por unos eurillos de nada administran sus cofrades, claro que a quién puede pagársela.


"No te quieres enterar, ye yé"
(Pop song)


Ahora que lo pienso creo que me estoy haciendo un lío con los intelectuales solventes y los intelectuales disolventes, que así decía Fraga (aquel prócer al que le cabía en la cabeza todo el estado franquista pero que, en la teoría y en la práctica, era incapaz de pronunciar bien las vocales y las consonantes. Cuando la diñó el hideputa se dijo, entre otras gaitas, que en realidad era un poeta que jugaba con las palabras al escondite fonético-onomatopéyico. En fin, la historia triunfalista y las biografías triunfadoras las ‘dictan’ los vencedores y las escrben sus amanuenses eunucos) cuando, el aludido saco de mierda, era el dueño absoluto de la calle donde los grises con casco y licencia para matar con tiros al aire, apaleaban las imprudentes  cabezas de la chusma que protestaba a pelo o calva, y también era propietario plenipotenciario de las brutales ventanas y escaleras por donde se suicidaban los rojos ‘para salir en los periódicos extranjeros’ y, ahí no para la cosa, era el puto amo  de las cloacas en las que se torturaba exclusivamente con inapelables prejuicios fascistas, falangistas o franquistas de pura cepa… y no los de Merimée, y no los de Merimée…

ELOTRO