Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 25 de abril de 2016

Cualidad, cantidad… / Mario Bunge



El producto final de la ciencia es el CONOCIMIENTO en tanto que el de la técnica es un ARTEFACTO.
(Mario Bunge)


Me doy cuenta, cuantifico y mido, de las “novelas”, por lo “híbridas y polifónicas”, que me monto cada vez que quiero dejar anotadas algunas de mis lecturas con sus correspondientes y particulares  apostillas. Lástima que haya empezado a cumplir, en realidad a aprender a leer, esta grata y útil labor tan tardíamente. Mi otrora buena memoria, ha pasado a la historia, y ya no encuentro en la confusa negrura, cuando más los necesito, asideros firmes para avivar y reconstruir el recuerdo con un mínimo de precisión.

Hoy el feliz e inesperado encuentro en el mercadillo ha sido con un libro de Mario Bunge titulado: “La relación entre la sociología y la filosofía”, flamante, por un euro. Que recuerde, ustedes saben, es el primer libro, al margen de algunos artículos, reseñas y entrevistas, de Bunge (¡Cuantas lagunas!) que leo. Tras un somero vistazo al índice (costumbre rutinaria y mayormente placentera, que ni puedo ni quiero retrasar tras la adquisición y el primer posado de nalgas), picoteo en el atractivo capítulo 4º: “Cualidad, cantidad, seudocantidad y medición en las ciencias sociales”.

“La cuantificación y la medición se han considerado como el sello de la ciencia moderna desde que Galileo nos impuso medir todo lo que sea medible.”

De un tiempo a esta parte, disculpen la torpe y probablemente  irrelevante digresión, nunca se me olvida, ya es hábito sistemático, medir/controlar, entre otras cosas, el número de galletas, ciruelas pasas (ése determinante tránsito intestinal) o tostadas que tomo en el desayuno. O el exacto tiempo de exposición al microondas para que  el café con leche humee como es debido.  Tal y como hago con las pastillas contra la puñetera alergia o para el galopante colesterol o la caprichosa tensión (Y que me dicen sobre la medición del tiempo, del tiempo que empleamos en hacer las cosas, tantas cosas, tan escaso tiempo disponible, de ahí esa velocidad que nos impide ver, tocar, sentir, ser uno con lo que se está haciendo, y, si se tercia, por qué no, disfrutarlo pausadamente). La “cantidad” previa y presuntamente calibrada como necesaria para la “calidad” del resultado anhelado. Recuerden, la dosis es el veneno. La dosis, ingerida consciente o inconscientemente, digamos de tele, de sedentarismo, de horas frente a la pantalla del ordenador, el móvil o el videojuego o lejos de un libro (no confundir con best-seller, autoayuda, colorín semanal, manuales o catálogo de IKEA, premios Planeta…) o, como es usanza, con la mente apagada/stand by (o sea, a la espera de recibir órdenes y estímulos consumistas).

“Nada que tenga importancia –la mente, sobre todo- es medible” dice Bunge que defendían los filósofos románticos: Fichte, Hegel, Herder… y que se rebelaron en bloque contra la cuantificación y la medición. Y añade Bunge: “Estas creencias han sido revividas recientemente por la nueva ola romántica, en particular por el posmodernismo (…) Así, teóricos críticos, sociólogos fenomenológicos, teóricos feministas, ambientalistas radicales y sus afines, vilipendian la precisión… (…) en la idea de que la imprecisión es fructífera: presumiblemente, solo porque la mayoría de las ideas fructíferas cuando nacen son imprecisas. La moraleja es clara: procura que el bebé no se desarrolle”.




Bunge pasa a continuación a tratar un asunto que los antiguos lectores de manuales filosóficos marxistas (véase el de Georges Politzer), tal que servidora, recordarán no sé si con cierta y más que justificada incomodidad: “Lo que vale en el reino conceptual no tiene por qué reflejar lo que ocurre en el mundo externo. En especial, en el mundo físico o en el social no es cierto que la cualidad preceda a la cantidad o al revés. En éstos cualidad y cantidad vienen juntas. (…) …la expresión “transformación de cantidad en calidad” no tiene sentido. Esta expresión, un sello de la dialéctica, debe entenderse como la abreviatura de “En (todos o algunos) procesos de crecimiento o descenso cuantitativo hay puntos críticos en los cuales emergen nuevas cualidades o desaparecen las viejas”. O sea, que “Todos los ítems fácticos son al mismo tiempo cualitativos y cuantitativos en grados determinados. (…)…la construcción de algún concepto cuantitativo presupone por lo menos un concepto cualitativo, tanto lógica como epistemológicamente”. Lo que nos da una nueva perspectiva, verdaderamente dialéctica, sobre los llamados “saltos cualitativos” supuestamente justificados, en el mundo físico y en el social, por el cumplimiento (acumulación) de una norma estrictamente cuantitativa.

“Parece obvio que la existencia es una cualidad: no hay grados de existencia… (…) la existencia es una variable dicotómica, de sí o no.”

Lo que si interesa -continúa Bunge-, es la cuestión de si conocemos alguna razón para que no toda propiedad, distinta de la existencia, pueda cuantificarse. En mi opinión, no conocemos ninguna de este tipo. (…) Todo científico social contemporáneo serio está familiarizado con conjuntos de datos y matrices, histogramas y distribuciones de probabilidad, promedios y desviaciones estándar, series y tendencias temporales, coeficientes de correlación y similares. Y remata: La cuantificación y la medición se han generalizado tanto en los estudios sociales que a veces encubren la pobreza teórica.



Pues sí señor Bunge, tiene usted toda la razón en eso de la pobreza teórica, además sonrojante en demasiados casos, y todavía se queda corto, porque prácticamente todos ellos ejercen con contento (aunque ocultando su relación de complicidad con la clase dominante)  de “intelectuales orgánicos” del sistema, que no hacen más que aportar, adobadas con sofisticadas memeces, ingentes cantidades de datos sin más criterio de selección y almacenaje que el de crear el caldo de cultivo adecuado a las medidas políticas, económicas y sociales que promueven y protegen los partidos políticos que gestinan por delegación los intereses del la oligarquía financiera internacional y, en su caso, provincial. Algo que podemos percibir en la casi totalidad de los “sociologos instalados”, de culto, sin exagerar, o de postín que frecuentan los poderosos medios oficiales de desinformación y las monopolísticas editoriales especializadas (en las mercancias que demanda el mercado) más famosas y, por lo tanto, necesariamente exitosas en ventas.

Y en otro párrafo: “La estadística social no se extendió ni se convirtió en rama académica hasta aproximadamente 1830, principalmente gracias a Adolphe Quetelet. A partir de entonces ha crecido exponencialmente…(…) Lamentablemente, el descomunal crecimiento de la estadística social tuvo durante un tiempo solo impacto marginal sobre la teoría social. En efecto, tardó casi un siglo y medio en influir en la economía, y más de un siglo en ejercer su influencia sobre el resto de ciencias sociales”. Pues vaya, nunca lo hubiese pensado, visto desde la situación actual, parece mentira que la clase dominate, y sus intelectuales orgánicos, tardara tanto en sacar rendimiento a tan eficaz y maleable herramienta de conocimiento, de manipulación de la opinión pública y de instrumento vital en la construcción y apuntalamiento de la hegemonía ideológica y cultural que tanto les facilita el control y el consentimiento del tejido social a sus trapacerias (esta palabra tenía que meterla). Y termina: “…muchos intentos de cuantificación han terminado en aborto. Me explico. Como cualquier otra actividad intelectual, la cuantificación puede ser auténtica o fraudulenta, y la impostura puede ser deliberada o inconsciente.”




Últimos apuntes: “…desde un punto de vista filosófico, la cuestión principal es que la medición es una operación de laboratorio o de campo, y no una operación completamente conceptual como la cuantificación. (…) Ninguna cantidad de sofisticación matemática puede compensar la investigación empírica, del mismo modo que ningún montón de datos puede sustituir a una teoría. (…) ¿Realizan mediciones los científicos sociales? En mi opinión, la mayoría de ellos apenas han medido algo, al menos personalmente. Cuando alguna vez emplean números, confían casi exclusivamente en las cifras que les aportan no científicos, tales como los agentes del censo, los contables y los inspectores de la Administración. (…) Una razón por la que los científicos sociales no miden mucho, consiste en que la mayoría de ellos nunca, o rara vez, se encuentran con los objetos que estudian.”

Pues vaya, en fin.

ELOTRO (por la transcripción)

“Debemos neutralizar el prejuicio romántico contra la exactitud y, sobre todo, contra la cantidad, porque entumece el cerebro y obstaculiza la exploración y el control de la realidad.”

(Mario Bunge)


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lunes, 18 de abril de 2016

Peter Weiss “Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat”.



Llevaba mucho tiempo retrasando involuntariamente la lectura del drama de Peter Weiss “Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat”. Y ahora por fin ha caído en mis manos, previo pago de un euro,  una interesante versión editada por Grijalbo en 1969, y traducida y prologada por Alfonso Sastre.
(En youtube se puede ver la versión de Peter Brook: https://www.youtube.com/watch?v=dvvcfCytDeA )





Gracias a las notas de Alfonso Sastre me entero de que existe una versión de la obra de Weiss traducida por Manuel Sacristán (que por cierto traducía casi en exclusiva para Grijalbo), y otra del cubano Virgilio Piñera. También informa de que él (cuyo trabajo le fue encargado por Adolfo Marsillac) se ha servido especialmente de la versión de Jean Baudrillard. En fin, un racimo de nombres (traduttore, traditore) ciertamente representativo de aquella más que convulsa izquierda “sesentera”.

Transcribo un párrafo de la nota introductoria de Sastre sobre la censura sufrida por la obra (recordemos, año 1968, pleno franquismo):
“En cuanto a la supresión de los cuadros 13 y 14 –“La liturgia de Marat” y “Lamentable intermedio”- fue forzada por las circunstancias, es decir: independiente de  nuestra voluntad. Conversando Marsillac con el autor, éste se avino a que se suprimieran…” En fin, ahí queda el dato.





Sobre el mundo del teatro en general, y el oportuno estreno de Marat-Sade, en aquél concreto momento histórico, escribe Sastre: “¡A estas alturas! ¿El pobre B.B., como él mismo se llamó, ha sido, pues, en balde?” (…) En este medio, depresivo y agitado (podría decirse: enfermo), suena como un lúcido grito la voz de Peter Weiss: una negación verdaderamente dialéctica, revolucionaria, de la “legalidad” teatral vigente tanto en el área del teatro de consumo como en la de la actividad que se autopresenta como “inconformista”. Se trata, a nuestro modo de ver, de una verdadera síntesis, altamente superadora de los elementos anteriores –el teatro neo-dramático, el absurdo, la forma épica…- fraguados por ella.” Y añade: “Con todos los respetos para el trágico espectro de Artaud, hay que decir que Weiss trabaja en otro plano: es un autor posterior a Brecht -¡verdaderamente posterior a Bertolt Brecht!- y al drama neo-aristotélico (Miller, Sartre) y al “teatro del absurdo” (Beckett), con todo lo que eso supone y significa: contribuir a la construcción de un teatro de hoy. Ni eterno (o arquetípico), ni, mucho menos, oprtunista (o actualoide)… Teatro escrito en el corazón de la Historia, que es donde residen la verdadera actualidad y la verdadera permanencia.”




Recordemos el título completo de la obra de Peter Weiss: PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT (Representados por el Grupo Teatral de la Casa de Salud de Charenton bajo la dirección del señor SADE) y pasemos a leer algunas apostillas del propio Weiss:

“Antes de su detención en el Fuerte de Vincennes y en la Bastilla, Sade dirigía ya representaciones teatrales en su castillo de La Coste. Durante los trece años de su encarcelamiento (desde sus 33 a sus 46 años), escribió, aparte de sus grandes obras en prosa,  diecisiete dramas.” (…)

“Desde 1801 hasta su muerte, en 1814, vivió internado en el Hospicio de Charenton, donde tuvo, durante algunos años, la posibilidad de montar espectáculos con los enfermos y de trabajar él mismo como actor.” (…)

“Para los círculos distinguidos de París, era una distracción selecta asistir a las representaciones que daba Sade en ese ‘reducto reservado a los desperdicios morales de la sociedad burguesa.” (…)



“Su confrontación con Marat, que nosotros ponemos ahora en escena, es sin embargo totalmente imaginaria, y se refiere sólo al hecho de que fue Sade quien pronunció el elogio fúnebre de Marat cuando el entierro de éste; e incluso su relación con Marat en este discurso es bastante ambigua, ya que no lo pronunció más que para salvar su propia cabeza, pues se encontraba en aquel momento amenazado de nuevo, figurando su cabeza en la lista de la guillotina.
Lo que nos interesa en la confrontación de Sade y de Marat, es el conflicto entre el individualismo llevado al máximo y la idea de la agitación política y social.” (…)

“Y cuando Sade declara haber sido perjudicado por las medidas del Antiguo Régimen, no hay nada en ello que le pueda convertir en un héroe, pues no había sido detenido por razones políticas, sino por la acusación de excesos sexuales, y fueron esos mismos excesos, ilustrados en sus escritos monstruosos, los que causaron una vez más su caída, ahora bajo el nuevo régimen.” (…)




“De qué modo concebía él su rebelión, lo vemos en la siguiente carta, que escribió desde la prisión a su mujer en 1783:
“Nadie puede aceptar mis ideas, dices tú. ¿Y eso qué importa? ¡La tontería está en proponer tales o cuales ideas a los demás! Mis ideas son el fruto de mis reflexiones, forman parte de mi vida, de mi temperamento. No está en mí el poder de cambiarlas, y aunque pudiera no lo haría. Estas ideas que tú desapruebas son lo único reconfortante de mi vida, alivian mis sufrimientos en esta prisión, constituyen toda mi alegría en esta tierra, las prefiero a mi propia vida. No son mis ideas las causantes de mi desgracia sino las ideas de los demás.” (…)




“Si es de nuestra invención, lo de confrontarle con Marat en sus últimos instantes, por el contrario la situación de Marat corresponde a la realidad. La enfermedad sicosomática de la piel que había contraído a fuerza de privaciones, y que le hizo sufrir tanto durante los últimos años de su vida, le forzaba a pasarse muchas horas en su bañera para aliviar la molestia de sus picores. Y en esta misma posición fue apuñalado por Charlotte Corday el sábado 13 de julio de 1793, después de que ella había conseguido introducirse en la casa por medio de tres visitas.
Las declaraciones de Marat en el curso de la acción reflejan (a menudo, incluso literalmente) el contenido de los escritos que dejó.”. (…)

¡Dictador, esa palabra debe desaparecer; odio todo lo que evoca a los patronos y a los patriarcas!
(J. P. Marat)

Ya saben, Marat-Sade, de Peter Weiss.

ELOTRO (por la transcripción)


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lunes, 11 de abril de 2016

La mengua de los afectos…




“La comprensión del presente desde adentro es la tarea más problemática que la mente puede enfrentar”.
(Fredic Jameson)

Y claro, imposible aprehender el presente, me repito a sabiendas,  sin conocer el pasado, sin saber de qué manera y por qué caminos hemos llegado (y nos han traído) hasta aquí. Y todo ello se realiza, sí o sí y aquí y ahora, desde una determinada conciencia de clase o desde un “mapa mental cognitivo” como lo ha nombrado Jameson. Lo explicó con rotundidad Marx: el ser social determina la conciencia. Y no al revés. Por eso aclaró que como respuesta a la pregunta de a qué clase social se pertenece, habría que tener en cuenta tres factores o indicadores básicos: modo de vivir, “intereses” que se defienden, y cultura que se consume, genera, difunde y reproduce. Tales parámetros pueden ubicar nuestra posición dentro del complejo entramado de las relaciones sociales y de producción en el seno, tanto en sus niveles micro y macro, de la sociedad capitalista vigente en la que nos encontramos inmersos.

La necesidad de mapas. Sin embargo, si tenemos en cuenta la realidad realmente existente, viene muy a cuento citar de nuevo a Jameson:Kevin Lynch nos reveló que “la ciudad alienada” es sobre todo un espacio en el que las personas son incapaces de representarse mentalmente su propia posición o la totalidad urbana o global”. A eso hemos llegado, a eso nos ha llevado, a esa desorientación provocada, también, por la carencia de cartografías fíables que permitan trazados alternativos, y el avanzado proceso social de fetichización de lo individual y lo social ( sustitución de las cualidades humanas o bien reales, –en su caso valor de uso-  por otras –únicamente valor de cambio-  ilusorias, fantaseadas o ideologizadas (“El valor de cambio es en todas partes el amo y el valor de uso el esclavo.”). Creación de fantasmas imaginarios cuyas mistificadas sábanas deslumbrantemente blancas ocultan precisamente lo real) y de reificación (ver Lukács y su interesantísimo desarrollo de este concepto) y cosificación (descargar de realidad y rellenar con simbolización), producido por el incontrolado desarrollo de las relaciones sociales de producción, y los potentes medios de producción y reproducción del simulacro de realidad (copia idéntica de original que nunca existió), omnipotentes en la  actual sociedad productivista-consumista. Y apunta Jameson: La desalienación en la ciudad tradicional supone la real reconquista de un sentido de lugar, y la construcción o reconstrucción de un conjunto interrelacionado que pueda ser retenido en la memoria, y que el sujeto individual pueda trazar y volver a trazar en un mapa en los momentos de trayectorias alternativas.




Frente al sistema capitalista, cierto que en un grado de crecimiento muy de los comienzos, Marx nos dice que alcemos nuestras mentes a un punto (añade Jameson ni demasiado cerca ni demasiado lejos, “una distancia crítica”) desde el cual nos resulte posible comprender que, por ejemplo, en el capitalismo (en el caso histórico concreto de su etapa de mercado, anterior a la monopolista-imperialista y aún más a la actual, de globalización planetaria), que nos enajena, existe a la vez lo mejor y lo peor. Y nos insta a reflexionar de manera positiva y negativa al mismo tiempo: un modo de pensar capaz de aprehender de manera simultánea los rasgos funestos del capitalismo y su extraordinario y liberador dinamismo, en una misma reflexión, por imperativo dialéctico. Como a su manera y en el mismo sentido  señaló Brecht: “Mal profesor aquel que, en todo lo que lee y oye, no sabe sacar un No de todo Sí y viceversa”.




Una cosa es la esencia y otra la apariencia, pero mucho ojito, no siempre una está latente en lo profundo y la otra en la manifiesta superficie. Es asunto aconsejable, técnica de supervivencia sensata, distinguir las diferencias. No es sólo la explicación, adjunta o previa entrega, sino lo que queda por explicar, lo hurtado o simplemente fuera de alcance. Recordemos que, los hechos como los colores, funcionan por sí mismos y en base a la “vecindad” con la que interactuan. No conviene renunciar a la totalidad, al conjunto (todos los aspectos parciales son en diverso grado constitutivos), para poder así identificar, dentro de una reflexión crítica y dialéctica, “momentos de verdad” y “momentos de falsedad”. En cualquier caso, “No debemos retrotraernos a prácticas elaboradas sobre la base de situaciones y dilemas históricos que ya no son los nuestros”, nos plantea  Jameson, y también: “Lo posmoderno es habitar lo sincrónico, que se centra exclusivamente en un momento dado sin atender a su evolución; en vez de lo diacrónico, que atiende el fenómeno en todas las fases sucesivas de su evolución.” He aquí una pertinente argumentación sobre el  porqué, desde el punto de vista marxista, de la imprescindible historicidad y la no menos necesaria contextualización. Y en ese hilo nos suministra un ejemplo concreto: “En las botas de Van Gogh, lo histórico y lo social. En Warhol nada nos interpela en absoluto.”


ELOTRO (Sobre apuntes de: Fredric Jameson, “El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo tardío”)



“En un ambiente intelectual como éste, resulta cómico quejarse en tono patético de la permeabilidad de los paraguas”.
(Bertolt Brecht-1927)


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lunes, 4 de abril de 2016

Lo que no se conoce, no existe.



Zygmunt Bauman: “Cruzaremos el puente cuándo lleguemos a él”.

Se dice mucho: “se hará cuando toque”. Lo suele decir el que manda, el único que “sabe”, y por lo tanto decide, cuando conviene (¿a quién?), que toque. El que manda suele estar rodeado de subordinados que tienen muy asumido que sólo están dotados para obedecer. Y además, han echado cuentas, y les compensa ese “orden natural” de las cosas.

Es peligroso estar personalmente en el lugar de los hechos, dicen que dijo, refiriéndose a no se qué, Harun Farocki. Y ya sabemos que la vida consiste en estar en un lugar distinto, puede que incluso más peligroso, al que desearías. Además hoy por hoy en nuestras sociedades de la información, resulta  prácticamente imposible hacer acto de presencia en tantísimos lugares, que se nos “venden”  especialmente apetecibles, por los hechos que en ellos suelen acontecer (según se nos informa puntual y repetidamente).

Pero, venturosamente, para los medios de comunicación (a partir de ahora los “media”) sí es posible, por muy numerosos y peligrosos que sean los hechos y el lugar o lugares y el contexto o contextos en que suceden tales hechos. No somos testigos presenciales de casi nada por no decir de nada. Pero por fortuna los “media” median. A los “media” no se les escapa absolutamente nada. Ocurra lo que ocurra y allá donde ocurra hay, impepinablemente, una cámara, un micrófono… que lo registra, y un medio para su, mediata, difusión global. Así se dan a conocer, siempre envueltos en atractivas sugerencias publicitarias, cada día miles, cientos de miles, millones de hechos a millones de miembros receptores residentes en lugares con cobertura de la aldea global. Así, de manera no presencial y aparentemente menos peligrosa, “conocemos” casi todo lo que conocemos. Y lo que no se conoce, no existe. Y, seamos sinceros, estamos tan completamente saturados de “conocimientos” que poquitas ganas le quedan a uno para ponerse a indagar sobre lo que sospechosamente “no” existe.




De modo y manera que nos conformamos con los límites de lo que existe según se nos dicta a través de los conocimientos que adquirimos gracias a los “media”. Con las inmensas energías que dedican a la (in)comunicación global, mantienen fresco y lozano el simulacro de comunicación y del tirón  fabrican lo real más real que lo real, para así, sutilmente, abolir la realidad. O sea, que, es una hipótesis, la verdadera realidad sería eso que no existe porque no se conoce. Y siguiendo el mismo hilo podríamos añadir que la mediación de los “media” mutila gravemente nuestro conocimiento de la realidad realmente existente, digo fuera de su ocultista “mediación”. Y si no se nos permite conocer la realidad que “hipotéticamente” habría que transformar… quedamos neutralizados, socialmente anulados.

Si analizamos el trozo de realidad que según los “media” sí existe, podemos interrogarnos sobre algunos detalles de esa mercancia “informativa” que nos inoculan: ¿Existe relación entre la “inflación de información” y la “deflación de sentido y significado” en la inmundicia que emiten los “media”? Para cualquiera es evidente la imposibilidad material de digerir ni tan siquiera una mínima parte del material informativo con el que incesantemente se nos bombardea. Y quizás esta falta de “digestión”, de conocimiento cualitativo, es la que nos impide captar el verdadero vacío de sentido y significado que “ocupa” por entero ésas, llamémoslas así, informaciones.

Y luego resulta que la socialización la miden por la exposición a los mensajes de los “media”. O sea que si estás sub-expuesto: eres asocial. Sentencia que no es moco de pavo en una sociedad tan aborregada como la que compone la aldea global. Paradójicamente puede resultar que lo peligroso sea precisamente no estar “presencialmente” en el lugar en el que “no” ocurren los hechos.




Y esto es así porque los “media” no hacen comunicación, “escenifican” (véase por ejemplo los atentados “terroristas” que sufren las llamadas democracias occidentales y compárese con los bombardeos y saqueos que ésas mismas potencias económicas y militares perpetran en los paises pobres y débiles) la comunicación. Detrás de la comunicación escenificada sólo hay información “violentada” en la que la realidad no se puede encontrar (¡han borrado las escenas incómodas y conflictivas con el mensaje “oficial”!).

Y es así como, repito, neutralizan las relaciones sociales, ya que  nos venden la “información” como creadora de “comunicación”, cuando lo que verdaderamente fabrican es incomunicación. La información “forzada”, retorcida y mutilada, produce una “simulación de comunicación” cuyo fruto es una irresistible desestructuración de lo social. Y así destruyen “lo que potencialmente tiene ésta de generadora de lo social”, o sea, hacen exactamente lo contrario de lo que “globalmente” predican y machaconamente publicitan.
A través de los “media” recibimos un incesante bombardeo de “signos”, de los cuales se supone que, como obedientes y sumisos recptores, debemos devolver el eco… ¡Que llevan adjunto! (Que si participe llamando por teléfono, que si vote por su tertuliano favorito, que si no deje de opinar en nuestra encuesta, que si háganos llegar sus críticas y preferencias, que si queremos ser un altavoz para sus opiniones, que si estamos aquí para informarles, entretenerles y hacerles la vida más fácil y llevadera, más agradable, con nuestros consejos publicitarios, que si estamos aquí para embrutecerles… no, eso no, ¡¡¡Corten!!!) Precisamente analizando formas o fórmulas  y contenidos, podemos comprobar cómo la información “emitida” por los “media” no crea, por su naturaleza estrictamente unilateral (no interactiva) en cuanto a su “producción selectiva” (manipulación) ningún tipo de “socialización”, sino que por el contrario produce “masa” únicamente receptora, atomizada, nuclearizada, inerte (salvo, eso sí, para el consumo compulsivo).

ELOTRO

“La sombra de las flores trepa por la balaustrada
pero no las propias flores” 

(Pascal Quignard / “La frontera”)


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lunes, 28 de marzo de 2016

“El compromiso en literatura y arte” / Bertolt Brecht






Subrayados de “El compromiso en literatura y arte”


“Únicamente los nuevos temas toleran nuevas formas. Las exigen incluso. Si se fuerza los nuevos temas a entrar en formas viejas, vuelve a aparecer en seguida el divorcio entre contenido y forma.”

Donde la canción popular dice algo complicado de forma sencilla, los imitadores modernos dicen de forma sencilla algo simple (o necio).

La lucha tan necesaria contra el formalismo, es decir, contra la deformación de la realidad en nombre de “la forma”.

 “La forma de una obra de arte no es más que la organización acabada de su contenido”

 “En arte la forma desempeña un gran papel. No lo es todo, pero es tanto que el desatenderla destruye una obra”.

El fascismo es el capitalismo de los Estados pobretones; como capitalismo es tan razonable como el capitalismo de los ricachones”

Muchas críticas condenatorias del fascismo son simples reparos a un “demasiado” como si se tratara solamente de un “pasarse de la raya”.

Brecht y el populismo:
“Hacer caso a la voz del pueblo es algo completamente distinto a regalar los oídos del pueblo”.

 “Al director de teatro no le fue a menudo fácil llegar al público de las localidades baratas por encima del muro de los espectadores acaudalados que pagaban sus costosas representaciones”

“Rilke en cuanto al contenido no es nada, en cuanto a la forma es algo: es la huida de la banalidad para refugiarse en el esnobismo.”




“El obrero vence dificultades, entiende a Marx mejor que a Hegel; cuando ha sido formado en el marxismo, Entiende a Hegel”

 “Porque los tiempos corren, y si no corrieran, las cosas andarían mal para aquellos que no se sientan a las mesas de oro”

 “El realismo debe de desenmascarar los puntos de vista dominantes como puntos de vista de los que dominan”

El realismo no es una pura cuestión de forma. No, para convertir el cazador en venado se requiere invención.

 “Es sabido que no se pueden saltar buenamente fases previas”

 “Lo nuevo debe superar a lo viejo, pero debe tener lo viejo superado en sí, debe “abolirlo”.

“Hay cosas nuevas, pero éstas surgen de la lucha con lo viejo, no sin ello, no del aire libre”

“Para muchos una descripción plástica sólo es factible sobre una base sensualista, todo lo demás lo llaman reportaje, como si no hubiese también reportajes plásticos”.

“No han amojonado su radio de acción. La literatura tiene tan sólo la misión de ser literatura”.

“Con un vocabulario puramente estético se intenta combatir el esteticismo; atentos únicamente a las formas, se intenta arremeter contra el formalismo”.

“Cambios que no son cambios, cambios de ‘forma’, descripciones que sólo transmiten lo externo, de las cuales, empero, uno no puede formarse juicio alguno…”

“El capitalismo no deshumaniza solamente, crea humanidad también, a saber, en la lucha activa contra la inhumanidad”.

“Frente a las exigencias siempre nuevas del medio ambiente social siempre cambiante, seguir aferrado a las viejas formas convencionales es también formalismo” (Brecht)

“…sólo modifica la forma, no el contenido. Cambian “la iglesia” de lugar, en vez de quitarla de en medio”

(Brecht)


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