Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 23 de junio de 2016

"Fargo" revisitada





“Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.” (Fernando Pessoa)
“Ser comunista es mi manera de luchar contra el capitalismo”
(ELOTRO)

Hace ya unos días que he vuelto a ver la peli de los hermanos Cohen, “Fargo”, y aún siguen sus imágenes dando vueltas por mi mollera, tropezando y cruzándose con mis pensamientos, con mis lecturas o mis momentos en blanco (Como la nieve de Dakota-Minnesota que cubre toda la cinta, de principio a fin).




En mi cuenta de Twitter he dicho que la he encontrado mucho más “anticapitalista” de lo que la recordaba, digo la peli, no la nieve. Bueno, ya se pueden imaginar que esta es la conclusión de mi contralectura, cosas que hago sin ánimo de lucro. Es como subrayar libros en primera lectura. Cuando vuelves sobre ellos (“La transformación que opera el tiempo no deja nada intacto, abarca siempre la totalidad”, escribió Brecht) al menos a mí me pasa en muchas ocasiones, y relees lo que en su momento habías considerado digno de recalcar, destacar… resulta que no te explicas que viste o creíste ver en esa frase cocreta, en fin, que, pasado el tiempo, no te entiendes ni a ti mismo (aquí podríamos abundar en ese asuntillo que siempre me persigue, que nunca me abandona: el “yo”, o el “otro”, que subrayó; el “otro” que en distinto  espacio temporal del proceso, relee la huella marcada por  aquel “yo” o aquel “otro”, y, claro, sus muy complejas y contradictorias relaciones. Lo dejaremos para otro día. Quedo: “En el desamparo de mi idea fija”, que escribió Peter Handke).

La huella de aquel “yo” que subrayó permanece sobre el papel, a diferencia de lo que ocurre con las huellas, de las pisadas, los neumáticos, los maletines llenos de dólares, la sangre… en la nieve de Dakota-Minnesota, que se multiplican en la peli de los Cohen.



La nieve en “Fargo” nos aclimata a la “narración” (En arte y literatura nos encontramos obras “progresistas” en forma y “retógradas” en contenido y a la inversa), Del mismo modo e intención, caldo de cultivo, vaselina, que utilizan los medios de desinformación, publicitarios y embrutecimiento. Es el entrenamiento psicológico que predispone “positivamente” nuestros esfínteres y tragaderas mentales (“Has de saber que hay que amar sin hacer remilgos”, escribió el romántico Baudelaire)




El hielo que cubre el parabrisas del coche aparcado al aire libre (¡qué toma cenital más extraordinaria!) propiedad privada, o no, del pobre diablo que ha urdido el secuestro de su propia esposa para sacarle la pasta a su odioso y millonario suegro, es la metáfora precisa del clima de “Fargo”. Es el sólido hielo que encotramos “oculto” bajo la maleable capa de nieve.  Es el sólido hielo que encontramos “oculto” bajo el amable e idealizado disfraz de la “familia” (Capitalista que en los negocios “no conoce” familia -ni debe ni puede según las reglas-, hija de capitalista casada con pobre diablo arruinado y niñato adolescente “en sus labores”). Es el sólido hielo que encontramos oculto, por eso, porque la cinta lo muestra la califico de anticapitalista (potencialmente hablando, claro), en las relaciones de producción que verdaderamente determinan las relaciones sociales y familiares de los integrantes, en este caso concreto, de la susodicha unidad familiar. Y aquí, una vez más, cito a Brecht: “Poder amar algo sin interés es tenido por la flor del espíritu humano. El carácter tautológico de tal definición no tendría por qué molestarnos a nosotros… si no nos tapara la vista de la función social.”

“Incluso cuando el pájaro camina, se nota que tiene alas” escribió Proust acerca de la “prosa poética” de Baudelaire. Las películas de los hermanos Cohen, casi todas ellas con los pies bien plantados sobre la tierra, me parecen ejercicios de vuelo sublimes, digo de prosa poética cinematográfica.

El recital de miradas, muecas, gestos y sonrisas impostadas de la señora esposa de uno de los hermanos, la tal Frances McDormand, es sencillamente soberbio en lo que se refiere, sumado a su “forma”, al abanico de “perplejidad, pistas y sugerencias” que sumistra al espectador en cada una de sus apariciones, le valió el “Oscar”, sobre los “fenómenos”, en última instancia los crímenes,  ante los que se encara en el relato: “No busquéis detrás de los fenómenos, la lección son ellos”. (Goethe)



En “Fargo”, Frances McDermond es una encantadora policía embarazada que resulta ser la excepción de la regla: no es un molde de nieve que oculta un ser de sólido hielo. Por eso cuando al final de la pelicúla reflexiona sobre el meollo de tanto crimen, físico y social, acaba desolada al encontrar la única respuesta válida y validada por los acontecimientos: el dinero, esa mercancía que “todo” lo puede. Y que la feliz embarazada parece, conscientemente, despreciar por su “valor”. Ya digo, un instructivo y bellísimo film anticapitalista.

ELOTRO

Empieza la crueldad: uno le pregunta a alguien “qué hace”.
(Peter Handke)


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jueves, 16 de junio de 2016

Capturas en las redes.



Ya está tardando la ONU en designar el DÍA INTERNACIONAL DEL PADEFO.
-Yo, modestamente, propongo el 26J o, si eso, similar.

(ELOTRO)


Uno, desde luego candorosamente, sale a las redes sociales, o si se prefiere, cae en ellas, en busca de alguna captura nutritiva, o al menos, que nos libere del tedio, que nos resulte en alguna medida estimulante. Otra cosa es que más que capturar, se acabe siendo capturado (“demasiado habitual confundir el efecto con la causa”), que es lo que suele ocurrir, no caigamos en el relato autocomplaciente, la mayor parte de las “inmersiones”.

De una forma o de otra, en mi caso personal (“a las personas bien educadas no les gusta hablar sobre sí mismas”), y vaya por delante lo innegable de la gran cantidad de tiempo, con Prust: “perdido”, con Conrad: ”desperdiciado”, estas inmersiones paradójicamente también purifican, limpian, ayudan a purgar ciertas lastrantes excrecencias  producidas por los periodos de anacoresis y que acaban adosadas a las costrosas paredes craneales, digo, mentales. Ahí donde los pensamientos ora se desbordan, ora se secan, ora obligan a echar mano de los canales de riego… o de desagüe…

La zambullida en las redes sociales también puede lograr ponernos en concordancia con “otras realidades” (“La gente dice: ¡Éste “entiende de arte”!, ¡Como si se pudiera entender algo de arte sin entender algo de la realidad!, que dijo Brecht), mal conocidas, desconocidas o incluso insospechadas. Y aún al apartar algunas “cortinas”, uno puede descubrir nuevas luces menos inmóviles, menos anestesiantes, nuevas maneras de mirar, nuevos puntos de vista, nuevas perspectivas sobre aquello que se creía “ya muy visto”, ya muy “sabido”… y ante las que puede ocurrir que “…mi apetito de la vida aumenta”, como escribió Proust.

Topamos con: “…hilos inaprensibles, invisibles, de todas esas vidas desconocidas que querríamos penetrar (…) vidas en las que no podemos entrar más que en deseo”…

Escribo en mi cuenta de Twitter: ‘La clase obrera en lucha es el "conocimiento", la fragua de la conciencia de clase... eso que se pierde el PADEFO’. 

La pelea contra el límite de los 146 caracteres, y contra los propios límites lingüísticos, ha producido numerosos “engendros” o “palabros” que con más o menos fortuna han “enrriquecido” el argot tuitero. La típica expresión: “PAso DE FOllones”, deviene en el arquetipo: PADEFO. Una especie de esquirol, consciente o inconsciente, patéticamente envalentonado. Las redes sociales, qué se le vá a hacer, tampoco están por encima de la lucha de clases. En una sociedad divida en clases según el lugar que ocupan en el modo de producción, en principio, y en el modo de vida, intereses e ideología que se ejerce y reproduce, las redes sociales no pueden más que reflejar esta realidad. Un auténtico mapa político, social y cultural de la aldea global. Pero no olvidemos que las redes tienen dueño, los amos de todos los grandes instrumentos que nutren y sostienen la Hegemonía ideológica y cultural del imperio realmente, hoy por hoy, existente: el estadounidense.

No voy a entrar aquí en como manipulan e intoxican política y culturalmente, a los millones de “activistas digitales enredados”. Ni en cómo imponen la “agenda-catecismo” de lo que hay que hablar, ver, escuchar, juzgar, silenciar o potenciar y maximizar. Sólo lo anoto como prólogo, al apunte sobre la imprevista, felizmente en mi caso, y extraordinaria respuesta de la clase obrera francesa al enésimo “recorte” que la oligarquía francesa, internacional, pretende asestar, como en tantos otros paises de toda la aldea global “que los disfrutan”,  a los derechos laborables que aún “gozan” los trabajadores (aristocracia obrera) franceses.

Otros tuits:
‘Que digo yo que por contraste, vaya baño que le está dando la "aristocracia obrera francesa" a la "plebeya clase obrera española", ¿no?’
En la televisión y prensa oficial de nuestro querido y “soberano” país y aún en la mayor parte de la autocalificada como “alternativa”, las masivas huelgas y movilizaciones en la vecina Francia han sido silenciadas o manipuladas o minimizadas o criminalizadas. Esos sociólogos y estadísticos que tanto gustan de los números, podrían aportar, es un decir, datos incontestables sobre los espacios dedicados a “tapar” las huelgas vecinales con “noticias”, por llamarlas de algún modo, sobre la “cercana” Venezuela o la madre de todos los eventos deportivos: La Eurocopa. Hay que reconocer que el "paraperiodismo" cumple el mandato de Berlusconi, Soros y cia.  de forma impecable: seleccionar lo que interesa y lo que no. Maximizar lo uno y minimizar, en el mejor de los casos, lo otro. Añádase que el 90% del “contenido” que enfanga y desborda las redes sociales proviene de esas mismas “fábricas de opinión pública”. Hay que alimentar a los militantes del ya global “sentido común”, base fundamental de la Hegemonía ideológica y cultural vigente.

“Contra lo que nos pretenden hacer creer, un PADEFO, no nace, se hace, es un producto, no flor de un día, by HEGEMONÍA IDEOLÓGICA Y CULTURAL”

ELOTRO


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miércoles, 8 de junio de 2016

El Bosco, 500 años después, en el Prado.




El Bosco, Jheronimus Bosch, artista de origen holandés y familia, burguesa de posibles, de pintores, pintó un mundo de buenos y malos, de infierno y paraíso, de virtudes y vicios (“en aquel entonces en que aún había alcobas”).

Un mundo -construido por un artista inexplicablemente protegido por todo un emperador como Felipe II, y hasta hace nada despreciado por extravagante, confuso, e inclasificable-, prístino y tenebroso, racional e irracional, de siervos y señores feudales, vasallos y soberanos, seglares templagaitas y clérigos iracundos. Incluso cuando siguió escrupulosamente el guión bíblico, fue nuestro pintor crítico contra el poder, dibujó y coloreó nítidamente aquello que  ocultan los envoltorios y oropeles.





Un mundo, lo complejo y lo obvio en el mismo plano, por una parte ininteligible para el común de los mortales, aquellos que no están, cómo coño van a estar, en el antiguo secreto de su enorme y compleja carga simbólica y, por otra parte, paradójica y sincrónicamente, fácil y entendible al primer golpe de vista: dicotómico. Un mundo este último sencillo de leer, tan simple y aprehensible como falso en toda su extensión, en su pedagógico reduccionismo, un mundo para adoctrinar cerebritos ignorantes.





Quinientos años antes que el “ladrón”, paternalista y reaccionario Walt Disney. Hay una linda jirafa en “El jardín de las delicias” que… en fin, digo, un mundo como el de ahora mismito, al que han llegado otras penas y otros miedos, pero que sigue girando en torno al mismo eje: la lucha de clases entre explotadores y explotados.



Lo que no habrán robado, también, los surrealistas, expertos en oscurecer y emborronar y fabricar enigmas inaccesibles, a El Bosco. Y de su colega Grunewald, estricto contemporáneo y pintor, en la misma tradición pictórica, frente a la renacentista, e inmerso en las mismas tensiones políticas y religiosas (Erasmo, la Contrarreforma…),  así mismo dotado de una extraordinaria, y cruel, “imaginación” e invención “caprichosa”. Y juicio crítico.
Y de otra manera y en otra esfera, su más ilustre epígono, Brueghel el Viejo, que tampoco figura en la muestra.



En ese sentido histórico, ciertamente El Bosco, un trepa social que siempre cuidó y mimó sus relaciones, hacia arriba, sociales, siempre pendiente de encontrar un resquicio por donde meter la cabeza, es un artista “trascendental”.




Otra cosa son las cada día más conflictivas “atribuciones” (29 obras de 59 en total –incluidos algunos excelentes dibujos y grabados-, se dicen originales del pintor), ora mano del artista, ora taller, ora discípulo o epígono seguidor: lo que es indiscutible es lo descaradamente irregular y desigual, cualitativamente hablando, del estilo y  la técnica pictórica, y repintes y ocultaciones, que se aprecia entre algunas de las muy “filtradas”  obras expuestas… en fin, como dicen los amos del cotarro y autores de la criba, doctores tiene el santo mercado, que, con descaro, tildan “del arte”…




Se celebra la efeméride de la muerte del artista al modo “capitalista”, cuál si no, dirán los felices fatalistas socialdemócratas, enterrándolo aún más profundo, más inalcanzable. Multitud de productos (fragmentos de fragmentos de las obras -que deben de considerar un amasijo “no mercantilizable”- que separados y aislados en su consecutiva fragmentación –ya lo avisó “el anacrónico” Lukács- de su contexto, ahora mágicamente empotrados en bolsos, pañuelos, tazas, ceniceros, paraguas, camisetas… pierden incluso, con la brutal deconstrucción, lo más elemental de su originario significado. Piensen, por ejemplo, ante  una obra tan “sólida”, como “El carro de heno”),  de merchandising garantizan al visitante “cosificado”, un recuerdo imborrable de su “participación”, como cosa y mercancía  consumidora, en el evento: además de una inolvidable y larga y soleada cola ante las taquillas (En Holanda 500.000 visitantes), y una aún más larga espera, una vez dentro del museo, hasta la hora concreta “permitida” para el pase, por fin a las salas de exposición y venta.




Capítulo aparte merece el catálogo, de precio prohibitivo como es preceptivo, o sea, selectivo, elitista, clasista. Conocí a una “paraperiodista”, de gabinete de imagen y propaganda, que me enseñó orgullosa la biblioteca de su casa ¡con todos los catálogos aparecidos, desde su fundación, del Reina Sofía!: “…bueno, en realidad son de mi ex… pero él tampoco llegó a leer ninguno”. Ya se sabe que los “progres-hamburguesados” son muy formalistas, muy de pulimentar la sordidez, muy fans de las culturetas apariencias, pero poco amigos, será la pereza “de clase”, de curiosear en los contenidos. No precisamente aquella “pereza” de la que hablaba, con fundamento,  el yerno de Marx…




Los catálogos del Prado suelen ser infumables, unos tochos aburridísimos, repelentes… y si ya hablamos de la prosa que se gastan… pero, afortunadamente hay un pero, sí poseen un muy interesente aspecto: aportan datos, citas y referencias que no suelen estar a mano de los no eruditos ni de casi nadie. Ya digo que esta parte suele ser lo mejor de esos infumables “ensayitos” (interpretaciones de interpretaciones de refritos de interpretaciones) que se marcan, porque Zugaza se lo consiente, y paga los gastos con nuestro dinerito (Por cierto, acaba de subir el pasado día uno de junio el precio de entrada al museo),  los “expertos de turno” que, esa es otra que maldita la gracia, no suelen ser los “autores” de estas nutritivas  aportaciones, sino más bien los ventajistas usufructuarios del trabajo de campo, ¡no remunerado!, de anónimos “becarios” que curran, qué otra salida tienen las criaturitas, en la oscuridad impenetrable del detrás, a su exclusivo servicio…






Otro día, si les parece, hablamos de la pintura… que no de "fragmentos".

ELOTRO



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miércoles, 1 de junio de 2016

A propósito de “El libro de Daniel”, de E.L. Doctorow




"Niños delante del colegio de pago: ¡Ahí están ya los futuros delincuentes en materia económica."
(Peter Handke)

“Dar por buena la estructura moral del sistema es complicidad con el sistema (…) Reforma equivale a complicidad”
(E. L. Doctorow)


Ha sido una muy grata sorpresa esta primera lectura de una obra del escritor judío (hijo de emigrantes rusos) estadounidense Edgar Lawrence Doctorow. Y, accidentalmente, con la novela, “El libro de Daniel” (Grijalbo) a cambio de un euro en la Cuesta de Moyano, que le sacó del anonimato y le proporcionó el reconocimiento de la crítica y el “aplauso” del público comprador y lector. Más tarde vendría la más famosa “Ragtime” (que no he leído), llevada al cine (que no he visto) por Milos Forman.

Las obras de Doctorow, leo, mezclan hechos históricos con ficción; y en ellas abunda la crítica social. Estoy básicamente de acuerdo. Pero me gustaría matizar esa mezcla, que se insinúa fifty-fifty, de realidad histórica y ficción. No digo que en “El libro de Daniel” no cohabiten ficción y realidad, sólo quiero expresar mi opinión concretando las proporciones: la ficción se limita a los nombres y características físicas de los personajes (jueces, fiscales, vecinos, militantes del partido comunista, agentes del FBI) y los aspectos peculiares de lugares e instituciones (barrios, sanatorios, cárceles, juzgados…), es decir, no existe ningún tipo de ficción en los hechos históricos (no versiones interesadas) que se relatan, y que forman el núcleo de la narración. Ni en la narración propiamente dicha, ni en las frecuentes reflexiones y digresiones (ora en primera persona, ora en tercera persona) que componen la obra. Luego estamos, según creo, ante un muy fundamentado, y por eso nada tímido y molesto, relato histórico (nada que ver con las “modificaciones” o descaradas manipulaciones o los sonrojantes simulacros de la historia oficial (ver el caso, tan similar y “leitmotiv” del libro, de Ethel y Julius Rosenberg, las manifestaciones de solidaridad con los republicanos españoles…): salpicado, eso sí, de personajes (“Si de verdad quieres leer ficción, lee las memorias de JP Morgan.” Dijo Doctorow) y lugares, sólo en parte y nunca ésta esencial, imaginarios, ¡pero carajo es que se trata de una novela! O acaso desde “El Quijote” el tema “novelesco” consiste en otra cosa que no sea en una lucha, dentro y fuera del relato, de lo real con lo idealizado. Aunque Doctorow ejerciese también a lo largo de su vida como “serio” catedrático, dramaturgo, ensayista, guionista…

El propio Doctorow: "La gente dice que escribo novelas políticas, que escribo novelas sobre el pasado, que uso técnicas posmodernas, que juego con los géneros literarios, que mis libros ocurren en Nueva York y que tienen personajes judíos... Así que soy un novelista político-histórico-posmoderno-de género-neoyorquino-judío. No sé, yo rechazo toda etiqueta que se le ponga al sustantivo novelista.”






Analicemos un ejemplo:
“L. Crowley, congresista USA, en 1945: “Si creamos buenos gobiernos en los países extranjeros, tendremos automáticamente mejores mercados para nosotros” (…)
 “La doctrina Truman no será anunciada como un plan de acción para proveer de seguridad militar a los gobiernos extranjeros que acepten nuestras inversiones, sino como un medio para proteger del comunismo a las naciones amantes de la libertad. El Plan Marshall no será anunciado como un medio de asegurar mercados extranjeros a nuestras mercancías, sino como un modo de ayudar a los países de Europa a recuperarse de la guerra.”

Pues bien, ahora que se cumplen cien años de la publicación del libro de Lenin, “Imperialismo fase superior del capitalismo”, se puede afirmar, yo lo hago, que ese párrafo de Doctorow “explica” de manera sucinta y fácilmente comprensible para el más elemental de los lectores en qué consiste la práctica político-económica-militar del imperialismo USA. Y cómo se “vende” ideológica y culturalmente al resto del mundo.

Pero Doctorow también nos muestra, vía narrador o personaje, algunos aspectos ilustrativos de la política “interior” del Imperio:
“Tildando a los huelguistas de bolcheviques, y dejándolos así sin apoyo público, la Steel Corporation desbarató la huelga” (…) “En Seattle, hubo una huelga general que provocó en toda la nación una ola de “pánico rojo”.(…) “En Boston, el Departamento de Policía se declaró en huelga, y el gobernador Calvin Coolidge los reemplazó” (…) “Se temía que, como en Rusia, se apoderaran del país y deshonraran con sus cipotes a la madre de cada cual. ¡Figúrese ud.!” (…) “Miles de personas fueron encarceladas, incluyendo el miembro socialista del Congreso, de Milwaukee, que fue sentenciado a veinte años de prisión” (…) “La enseñanza de la teoría de la evolución fue puesta fuera de la ley en Tennessee”…”El Ku Klux Klan floreció por doquier…”.



En fin, no me negarán que, tras el siglo transcurrido, ciertos detalles parecen, lo son, de lo más actual. A pesar de la inexistencia real o imaginaria de una nueva revolución bolchevique o similar…siquiera en estado latente…

Aunque estas “transgresoras” obras sólo sirviesen para: “Fortalecer el escepticismo frente a las opiniones “adquiridas”, que decía Susan Sontag, ya tendrían su sentido y significado. Aunque es evidente que tenemos, no cabe duda, una extraña propensión al perezoso infantilismo de no pensar por nuestra propia cuenta, a no currarse mínimamente un pensamiento crítico frente a las edulcoradas versiones oficiales, tradicionales, formateadas o, simplemente, televisadas…

Finalmente quiero decirles que todo lo anterior es inventado, pura ficción. Espero que no se lo tomen demasiado mal, algunas cosas son, sin embargo, más verosímiles que ciertas. O al revés.

ELOTRO

 “Es posible aceptar nuestras cargas morales si nuestra ropa interior está limpia… (…) …debemos reservar nuestras decrecientes energías para dirigirlas a los verdaderos objetivos. Para ser un revolucionario solo se necesita extender los brazos y zambullirse”

(E. L. Doctorow)



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miércoles, 25 de mayo de 2016

Por los barrios periféricos… acompañando a Peter Handke




“¡Por fin tengo un ideal: Los barrios periféricos!”
(Peter Handke)


“El largo viaje de hoy, en autobús, por los barrios periféricos, dejando atrás mujeres que parecen acabadas de apalear (1), hermosas por un instante y, sobre todo, indiferentes en su castigo, sin gestos de rechazo ni la vieja reserva (2); florecidas hasta hacerse abordables (3), en virtud de la pérdida provisional de sus rostros de servicio; la indefensa seriedad de esas mujeres jóvenes golpeadas por primera vez, conscientes ya de que a partir de ahora van a sufrir por un tiempo indefinido.(4)” 

(1) En los barrios no-periféricos las mujeres apaleadas jamás aparentan haber sido apaleadas. Serían expulsadas de inmediato a la periferia. Y eso es lo último. Después, ya saben, sólo las tinieblas exteriores.
(2) ¿Consentidoras o sometidas por la fuerza; también con la complicidad del entorno?
(3) ¿abordables? ¿por qué, por quién, cómo, para qué?
(4) Fatalismo, derrotismo…

“A través de la ciudad: en los huecos que dejan libres las masas de automóviles, quedan todavía unos cuantos individuos palidísimos o congestionados…”

Individuos, dice, y a los automóviles los agrupa en “masas”… curiosa capacidad de observación, o curioso lenguaje…


“Un desconsuelo ventral”

Habla de él. Se escucha bastante. Bueno, es un diario, sú diario.


“Uno se me aproximó tanto que no lo reconocí”

Casi nunca podemos, hablo de la inmensa mayoría, elegir el punto de vista. O llámalo distancia, ángulo, altura, perspectiva, momento… ya no digamos lo que queremos mirar, ver…

“La historia de dos amigos que admiraron durante años aquel mutuo sosiego: y luego resultó que se imitaban.”

Hablando de distanciamientos y cercanías… también en las relaciones y conductas sociales…

“¿Mejor soportar la angustia que la compañía?"

Donde va a parar...

“Pensar que si no escribiera, la vida me resbalaría”

Y aún así…

“Va al cine para ahuyentarse la estupidez del rostro”

Los hay que se cubren la cara con un libro, con la escritura, con Bach, con el ruido del silencio…

“No descuidarlo: la emoción ante un botón que ha cosido otra persona…”

El valor del (botón) valor de uso… del trabajo ajeno…más allá o más acá del “agradecimiento”, sentimental, a la “mano ajena”.

“Ejemplo de un hombre que se comporta servilmente respecto a los sistemas políticos: “Cuando escribí ‘La Nausée”, yo era anarquista sin saberlo. “/ J. P. Sartre”

El mismo Handke que se derrite por Goethe, en fin…

“Estaba entre las gentes del café con la cara sombría, como si fuera uno de los camareros”

Una tentación irreprimible:
“Estaba entre las gentes del café con la cara sombría, como si no fuera uno de los camareros”

“¡esa inmundicia de lo sabido!”

Y de lo que nos receten: por saber…

“El altruismo de la puerta que se abre automáticamente ante mí”

Decía Faulkner: “Talento, observación e imaginación”… y si eso unas gotitas de ironía y humor paródico…

“¡No sé más!: qué hermosa frase”

E infrecuente. Digo si no es en defensa propia…

“Un día en el que los advenimientos no han pasado de ser cosas, las cosas han sido sólo nombres, los nombres, inseguros – todo ha salido mal, hasta la puesta de sol”

De esos a puñaos… excepto lo de la puesta de sol, ingrediente que no acabo de poner en pie…

“Toda la mañana pensamientos prácticamente nulos rondándome la cabeza; ni uno solo que me sirva de algo; prejuicios sólo en lugar de sorpresas”.

De esos tantos o más…

“Tengo mucha paciencia deshaciendo nudos”

Yo tampoco.

“Anuncios de casas en pueblos artificiales: llamativo que ni un solo personaje de los dibujos tenga los dos pies puestos en tierra – así de alegres andan todos, retozando.”

Sí, así andamos…entre otros rituales tan aburridos como vergonzantes…rodeados de personas que se lo sudan igualito que uno mismo.

“-¿Dónde te duele?
 –Por todas partes.”

A cada pregunta que te hagas, procura darte más de una respuesta. Ni es lo mismo, ni es igual.

“Imaginar un funcionario malhumorado que se vuelve amable de repente, al darse cuenta de que tenemos el mismo bolígrafo (como si fuéramos del mismo pueblo o hubiéramos servido en el mismo cuerpo)”

Que ingeniosa transferencia de (des)conocimiento.

“Desnudarse para reflexionar”

Con la vejez pesándote como plomo, en la memoria, en la barriga, en los cojones, en cada uno de los huesos…

“¡Ráscate también en otra dirección!”

Oído cocina…


ELOTRO (Transcripción y apostillas)



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