Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

viernes, 18 de agosto de 2017

18 de julio / 2017



Beckettiana

“Desgraciadamente hay que atenerse a los hechos, a qué atenerse, a qué agarrarse, cunado todo zozobra, sino a los hechos, cuando los hay, que exceden, al alcance del corazón, qué bonito es eso, del corazón que grita: “El hecho es ése, el hecho es ése”.
(Beckett)

El hecho tampoco prueba nada. Sin embargo, algún papel tiene que desempeñar esa historia de permanecer donde uno se encuentra, muriendo, viviendo, naciendo, sin poder avanzar, retroceder, ignorando de dónde vinimos, dónde estamos, adónde vamos, y que sea posible estar en otra parte, estar de otro modo, sin suponer nada, sin preguntarse nada, no se puede, se está ahí, no sabemos quién, no sabemos dónde, la cosa sigue ahí, nada cambia en ella, en tomo a ella, aparentemente, aparentemente.  

O en compañía de otros…

El hecho es que esta misma tarde, jueves 17 de agosto, a consecuencia de ‘un atentado terrorista’, han muerto en Barcelona 13 personas y la matanza se amplía a un centenar de heridos en algunos casos muy graves. El hecho es que los terroristas, a bordo de una furgoneta (alquilada con el nombre y dni auténtico y, en su interior, la policía encuentra un pasaporte de otro terrorista), han arrollado a los inocentes paseantes en la peatonal y siempre atiborrada Rambla barcelonesa (horas más tarde la policía aborta otro ataque  terrorista –son abatidos cinco terroristas- en el paseo marítimo de Cambrils).

“La realidad, independientemente de cómo la interprete cada uno, está al otro lado de una pantalla de clichés”
(John Berger)




El hecho es que el ISIS ha reivindicado la autoría del atentado.

“Un indicio es un hecho observable que nos informa sobre otro que no lo es directamente”
(Georges Mounin).

¿Qué es el ISIS? ¿Qué es el Daesh? ¿Qué tiene que ver USA en la 
creación, entrenamiento y financiación de estos grupos terroristas –como reconoció en sus ‘correos’ Hillary Clinton y mucho antes Zbigniew Brzezinski- yihadistas? ¿Por qué nunca se habla del papel financiero e instrumentalizador de Arabia Saudí y de sus jeques tiranos acomodados en Marbella sin que nadie le pida los papeles? ¿Y la OTAN y su GLADIO a qué están, a evitar o a facilitar, como en la estación Bolonia -85 muertos y 200 heridos-?

“Esperar impasible sin preguntas, caer como las hojas de los árboles, sin signos de interrogación”
(Peter Handke).

En fin, desinformación es lo que hay, y claridad meridiana sobre quienes, según la autoridad, son los malos. Por eso las certezas, ¿no? Por eso Rajoy aprovecha para montar en Barcelona su reunión del Consejo de Administración, y hace un llamamiento a la unidad de la patria, ¿frente al terrorismo separatista? Y que me dicen de El País destacando que el principal sospechoso ya estuvo en prisión pero… ¡Ay! Salió de la cárcel al poco rato ¿Lástima de pena de muerte?… no sólo instrumentalizan el terror que ellos mismos han creado (¿se les ha ido de las manos, como Bin Laden o Noriega, o se trata de lo diametralmente opuesto?) sino que no pierden oportunidad para engordar la hegemonía ideológica que tanto ‘consentimiento’ les procura.
En fin, en fin…

ELOTRO


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jueves, 17 de agosto de 2017

17 de julio / 2017


RANAHIT GUHA

“LAS VOCES DE LA HISTORIA
Y OTROS ESTUDIOS SUBALTERNOS”

Prólogo de Josep Fontana


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La fenomenología del ‘fenómeno’.

Dice El País que ha dicho Manolo Valdés: “Calatrava es un fenómeno”. Calatrava es ese ‘fenómeno’ de la arquitectura mediática al que se le estropean, se le escacharran o se le quedan obsoletos sus carísimos tinglados antes incluso de ser inaugurados. Es un tipo que, a precio de mercado, cobra cien millones por una maqueta que no pasa, que ya se sabía que no iba a pasar, del estado de maqueta, y que curiosamente le encargó otro ‘fenómeno’, un tal Francisco Camps, capo del PPSOE valenciano, el mismo de los trajes y el pelotazo, con el dinero de los cursos de formación para el empleo, de la Fórmula 1, el amiguito de aquel saco de mierda que atendía por Rita, otra ‘fenómena’ de la corrupción. Pero Manolo Valdés, la mitad viviente del otrora admirable ‘Equipo Crónica’, lleva 25 años viviendo y trabajando de sol a sol como un artista millonario en Nueva York (no es lo mismo artista millonario que artista millonario en Nueva York), se ve que no anda muy bien informado de la vileza y abyección que caracteriza la conducta de tales ‘fenómenos’. O sí, y por eso.

Todo esto viene a cuento, ya saben que servidora es una ‘métomentodo’, de una magna exhibición de gigantescas y pesadísimas (y carísimas) esculturas del ‘fenómeno’ Valdés (ahora ya felizmente liberado de las nefastas anteojeras ideológicas que le llevaron a comprometerse y posicionarse contra la represión e injusticia social de la España franquista) instalada en ‘La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia’, obra del ‘fenómeno’ Calatrava y patrocinada por la no menos ‘fenómena’ esposa de Roig (detrás de todo corrupto explotador siempre hay una ‘Fundación’ que blanquea la infame y sangrienta plusvalía, el dinero negro y además te ahorra impuestos), el capo de Mercadona, otro ‘fenómeno’, éste con estrella propia en la acera de la fama de la pasta gansa de la revista Forbes (esa mismita publicación que un día dejó de publicar las cifras de la extraña fortuna del ‘campechano’, otro ‘fenómeno’ del arte de la sisa).
En fin, que todo nos va fenomenal que te cagas… y por eso la prensa del Régimen-78 te lo cuenta con pelos y señales.



La basura que difunde la prensa me dispara digresiones.

Lástima que servidora no posea ni un gramo del talento de Momo para el sarcasmo, la burla o la agudeza irónica. Leo que Rajoy dice que se conforma con pasar a la historia como una persona decente. Lo leo en ‘El País’ el periódico más decente y global de los que prestan sus servicios a la Agencia radicada en Langley. Nos mean encima y los periódicos dicen que llueve. Será porque nada se puede -y mucho menos dar con el causante, autor o ejecutor, ah, la concatenación…-, contra los fenómenos meteorológicos.

Cierto es que algunos autores intelectuales de crímenes o actos terroristas deben de ser seres muy acomplejados, a la habitual falta de pruebas me remito, que sin duda prefieren pasar desapercibidos. Y es por eso que ellos no suelen dejar olvidado el carnet de identidad en el lugar de los hechos (bromita que encabrona a la chusma enfadosa todavía más).

Es pues de agradecer que se abstengan de insultar, aún más, nuestra inteligencia, por así llamarla. Ah, que importante son las buenas formas y maneras, son ellas las que nos hacen un poquito más llevadera esta mierda de vida cenagosa y mediocre. Me releo y noto que siempre tiendo a la solemnidad, ¡incluso cuando escribo sobre Rajoy y El País!, menudo poder el de los poderes responsables de la inercia. Definitivamente lo mío (¿Qué hay de lo mío?) no tiene remedio. Ni veneno que venga a buscarme a la salida del trabajo. Pero no pierdo las esperanzas, una nunca sabe el pasado que le espera.

ELOTRO



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miércoles, 16 de agosto de 2017

16 de julio / 2017


Antonio Tabucchi

“El juego del revés”


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“-y otra vez hobimos de volver muy destrozados y trabajosos, ansí de hambre como de sed…”

Volver del fracaso, del fracaso en el que vivíamos y vivimos, para volver a fracasar en vida, la única y fracasada que tenemos, para fracasar mejor, para que los exitosos triunfadores sepan, que lo saben de sobra (esto no es ninguna muestra de humor involuntario), que seguimos ahí, que no nos queda, que no nos dejan, otra que seguir, como si hubiera algo que hacer, algo empezado (nada verdaderamente acabado), alguna parte adonde ir. Y los imbéciles sonríen y se quedan satisfechos con esta argumentación tan idiota. No saben de hambre ni de sed. Tal es su estado de inconsciencia, convenientemente envuelto en esa especie de cinismo generalizado que tan eficazmente arropa a todo el  rebaño. No se rascan pese al picor de las ronchas: no hay sarna. Y sin embargo sus cachorros embadurnan las paredes: ‘Con los rojos, piojos’. Lo han visto en la tele y las redes (se pegan un chute cada cuarto de hora), lo han leído en Wikipedia (cuando se trata de ‘profundizar’), a misa que va. La tragedia es ante todo educación, catarsis (cortejo de plañideras), tal como lo entendió y teorizó Aristóteles. Fíate de la brujas viejas, querida, no les gustan las novedades… pero aún así se ponen en manos de la cirugía plástica para cumplir… ¿para cumplir qué? ¡un ideal masculino! Fundido a negro, de verga (graaandeeeee….) de negro.




(Ojo conmigo)

En la obra de Lee Lozano (‘Forzar la máquina’, Museo Reina Sofía/ 31 de mayo a 25 de septiembre 2017)  no todo son vergas (‘que a los mojigatos de costumbre aún hoy sigue dejando patidifusos’) aunque todo desemboca, por activa o por pasiva, en verga (‘porque es una señal de distinción intelectual no alarmarse ante la sexualidad explícita’ / Cristina Morales). En su diario, la artista norteamericana farda de haber visto muchas pichas (¿o decía conocido?) y de todos los colores y brillos, de las cuales sólo desprecia, según matiza, las que lucen un blanco pálido, seco y cadavérico, a excepción, añade como si no le diera importancia, de las que tienen ‘un buen tamaño’ (sin embargo no aporta datos sobre atributos como dureza, flexibilidad o elasticidad). O sea, cadáver grande sí, o cacho grande ande o no ande. Y con las ‘instituciones artísticas’ le pasaba a esta mujer, cuya obra ya habrán notado que no me pone,  algo parecido (‘demuestra tener una gran capacidad para generar desconcierto’).

Públicamente (‘el público es la razón del espectáculo’) las rechazaba y combatía, bien que de boquilla. Por eso resulta curioso que en su diario privado (‘¿donde derroca el disimulo?’) escriba que cuando consiga terminar una obra  ‘importante’ (se trata de un conjunto de piezas), quiere que se exponga al completo (o sea, antes de venderlas por separado) en alguna de las relevantes instituciones museísticas de Nueva York. O sea, cadáver relevante, sí. Ah, que importante es la intención. Y la motivación no digamos. O sea otra vez, patológico de manual. A la manera de Burroughs, Lozano, supongo que dando una lección de lo mejor de sí misma, también nos informa de qué tipo de  drogas ha tomado para la realización de ciertas obras concretas. ‘Yo al principio iba de buenas, por eso se me coló esta prenda’.


ELOTRO


“A los tontos que van de listillos hay que darles de hostias, señalarlos y dejarles señalados”
(V. Maiakovski)


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martes, 15 de agosto de 2017

15 de julio / 2017




LA PROSA DE LA CONTRAINSURGENCIA

Ranajit Guha


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Veneno y remedio.

El remedio como veneno. El veneno como remedio. El veneno que no conoce remedio. El veneno que se escurre y siempre logra salir sin ruido. Parece como si uno tuviese que evitar el topar con esos venenos sin rumbo. El deleite máximo de no tener que explicar al veneno que no tiene remedio. Ya sabía yo que esto nos iba a pasar, a envenenar sin remedio, y ahora voy a callar el porqué. Pero ahí va: un veneno rojo entre pesticidas naranjas añade fuego a la llama que enciende un cohiba en las antípodas de la miseria, ¿sin remedio? Tampoco se trata, dicen los envenenadores, de poner la venda envenenada antes del remedio que envenena: ¡Oh, Dios mío! ¡Dios mío! ¿en dónde están los venenos míos? Pero el veneno va y viene, pero el remedio va y viene, con venenoso silencio al que añade el espantoso remedio de la ansiedad. La ansiedad que no remedia, que envenena, dos en uno, anidando en su pecho ya marchito. Todas estas cosas venenosas que he escrito me parecen ‘falsos comienzos’, ¡Qué mal expresado está esto! ¡Cuán confuso y gramaticalmente incorrecto!

Por otro costado, el invisibilizado veneno de la criada vieja, que estos últimos tiempos limpiaba quince habitaciones y fregaba la escalera de tres pisos… y sin poder recurrir al remedio-coartada del malhumor de las remilgadas señoritingas de la pensión con encanto, y decir: ‘más vale que hoy me quede en la cama’. Hay venenos que, bien ‘servidos’, se convertirían, sin remedio, en el manjar más delicado de los bien nacidos, lo que, al mismo tiempo, haría las delicias de lo que esas mismas sabandijas llaman la canalla. Lo cierto es que en este asuntillo de los venenos y remedios no estoy más que en el comienzo, y disto mucho de haber llegado al máximo de mis posibilidades. Desde ahora mismo, antes no me ha sido posible por culpa de mi carácter inquieto e inconstante (y el miedo de ser golpeada), he decidido que voy a llevar, día por día, una cuenta exacta de los venenos y remedios que servidora sea capaz de percibir (consumir o administrar).  

Se dice que el veneno es la dosis, pero nunca he oído decir que el remedio es la dosis… ¿de veneno o de remedio? Cuando observo la inyección de terror que ‘ellos y los suyos’ llevan  inoculando a la sociedad venezolana en los últimos años, se me viene a la memoria el envenenamiento de la sociedad chilena en tiempos de Allende y los remedios que, previsores ellos, ya tenían en cartera los criminales de la neoliberal ‘Escuela de Chicago’. La CIA es que no para, pero que conste que no lo hace por vicio, sino porque sucesivos presidentes (empleados de lujo del Establecimiento) negritos (bajo el liderazgo de un premio Nobel de la Paz USA usa mantenía siete guerras en curso) o blanquitos, total que más da, no dejan de hacerle encarguitos sanguinarios para garantizar la ‘democracia’ en tierras y mares y yacimientos de gas y petróleo del Imperio Global. Leo que ya en la ‘democrática’ Atenas del siglo V (de esto hace sólo más de dos mil quinientos años y tras el completo vaciamiento de las primigenias instituciones democráticas de las que ya sólo quedaba la fachada), se utilizaba desde el poder, con mucho desparpajo y sin ningún miramiento, el terror (la eliminación física del adversario; la realización de actos de criminales de sabotaje para sembrar el caos y que posteriormente se adjudicaban, digo la autoría, al enemigo político del momento. También entonces resultaba imposible confrontar lo que la gente ‘ve’ y ‘deduce’ con la verdadera realidad práctica), para paralizar la voluntad popular y volver inoperante a la ‘mayoría’ de la ciudadanía con plenos derechos (por cierto sólo el 10% de la población ateniense). En fin, que la cosa de meter miedo viene de lejos, aunque las técnicas y organizaciones terroristas que crean, financian y dirigen, digo las élites del poder, hoy son calificadas en los medios de desinformación de: ¡antiterroristas!, detallito que aún despista a los despistados y además queda más chuli en las infames campañas de las oenegés a sueldo.

O sea, que el veneno y el remedio comparten amo. No sé si los impacientes pacientes llegan a comprender este galimatías… ‘envuelto en un vómito de palabrería’.

ELOTRO



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lunes, 14 de agosto de 2017

14 de julio / 2017

“Una historia increíble de la miseria intelectual del postmodernismo. El pene conceptual como un constructo social: un engaño al estilo Sokal sobre estudios de género”

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Lee que te lee…

Leo en el diario de Katherine Mansfield (1888-1923):
‘(¿Lo que yo quisiera hacer comprender es que a esta hora, en esta luz que decrece, con el sonido de los pianos, y las casas abiertas, vacías, sonoras, el perro es como el alma de la calle, pobre animal, corriendo de aquí para allá cuando ya hace años que debería estar muerto.)’
(…)
‘Aturdida de cansancio. Casi no puedo andar, no puedo pensar… una sensación desesperante de que estoy perdiendo el tiempo, me siento completamente vacía…’





Leo en una cartela (ya saben que ando de vigilante de sala en el museo) unas anotaciones escritas en el margen de una de las últimas obras que realizó la artista Lee Lozano (1930-1999):
‘Incapaz de pensar. Incapaz de escribir. Incapaz de dibujar.’ (…) ‘El viaje de la pintura / cada vez más débil / y más forzado / y más ingrato.’



Publicar o perecer. Pero todo, más tarde o más temprano y de mejor o peor manera, acaba por llegar,  y cuando por fin se consigue publicar, en ciertos casos que ya se pueden imaginar cuales por cuenta propia, ocurre que al otro lado de ese selectivo muro esté esperando lo que podríamos llamar la etapa del silenciamiento. Resulta que tras quince años de arduos trabajos, volcados no solo en el contenido científico sino en la puesta apunto de la habitual viveza de su prosa, y precisamente para tratar de huir del elitista lenguaje, de la jerga exclusivista, árida y oscura que imperaba, e impera aún hoy, en los escritos sobre economía. Con el claro objetivo de ‘excluir’ a todo curioso lector que no perteneciera a la clerigalla institucional del momento.  El caso es que Marx dio por fin el visto bueno al primer tomo, o primer libro, de ‘El capital’, libro que a la postre acabaría por ser el único, de un proyecto inicial de siete tomos, del que pudo corregir, o enmendar, galeradas y luego ver publicado (el resto de la obra ‘inacabada’ vio posteriormente la luz bajo la supervisión de Engels). Y tras el duro y largo parto ocurrió lo que tenía que ocurrir: que durante los primeros meses en circulación de la obra en cuestión ‘nadie’, ni enemigos declarados ni supuestos amigos, se dio, públicamente, por enterado de la publicación de ‘El capital’. Incluso Engels declaró que la lectura de ciertos pasajes de ‘El capital’ era algo tremendamente agotador y también confuso. Marx le respondía que había sudado sangre tratando de simplificar al máximo de lo posible y de facilitar la legibilidad y aprehensión de los contenidos más técnicos y herméticos. Y en esa delicada labor no hay noticia, servidora al menos no la tiene, de ningún pensador o divulgador que se acerque a su insuperada maestría. De cualquier manera un oscuro y pesado manto de silencio cubrió y ocultó los primeros meses de vida ‘pública’ de la obra cumbre del pensamiento marxista. Leo que Marx ante la falta de repercusión, y a pesar de que ya tenía acumuladas abundantes noticias del cariño que su persona y su obra  despertaba entre tanto contrarrevolucionario enmascarado o no, pasó unas semanas en estado depresivo: “con una sensación desesperante de haber estado perdiendo el tiempo… mientras había condenado a su familia a malvivir, y morir, en sucesivos exilios, en condiciones insalubres y de miseria, y bajo la constante vigilancia y acoso de espías y policías de varios países europeos… se encontraba… Incapaz de pensar. Incapaz de escribir…”




De nuevo fue su amigo y camarada Federico Engels quién le echó un cable y encabezó la lucha contra ‘el silenciamiento’, y lo hizo de la forma más curiosa, enviando críticas hostiles a la prensa burguesa. Engels declaró: ‘En palabras de nuestro viejo amigo Jesucristo, tenemos que ser inocentes como palomas y astutos como serpientes’.
El caso es que, en relación con el marxismo, aún hoy lo que no es descarado silenciamiento es zafia manipulación y falseamiento. Pero, y esto es lo que hace babear compulsivamente a esas hienas, de lo que no cabe duda es de que el pensamiento marxista revolucionario sigue siendo radicalmente inasimilable por el capitalismo y continúa, en lo fundamental, tan inquietantemente vivo como hace siglo y medio… y a más a más,  irremediablemente menos ignorante, más sabio. Todo se andará…

ELOTRO


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