“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

miércoles, 26 de junio de 2019

26 junio / 2019




En asuntos de Estado, ni de izquierda ni de derecha, unanimidad.

Alcalde y concejales del Ayuntamiento de Málaga se suben el sueldo un 20% por unanimidad.

PP, PSOE, Adelante Andalucía y Ciudadanos aprueban la medida por unanimidad “para compensar las sucesivas reducciones realizadas durante la crisis"

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Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.


“La mentira de Nayirah, el montaje en el Congreso de EEUU que sirvió para justificar la primera guerra de Irak

Nayirah, que se presentó ante los congresistas como voluntaria en un hospital de Kuwait, denunció en un emotivo discurso que el ejército de Sadam Husein sacaba de las incubadoras a los bebés solo para que se muriesen



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2019 / Diario

H. Lefebvre: ‘El espacio y el estado’ / 2

(Fragmento)

“El espacio perspectivo: aunque no entra en la clasificación de los modos de producción, el espacio perspectivo merece atención porque no entró en nuestros hábitos, en nuestro lenguaje; hasta al inicio de los tiempos modernos en que tuvo lugar la crisis de todas las referencias. Es un error pensar aún en términos del espacio perspectivo, ya que desde 1910, la pintura de Kandisky que desde 1910, la pintura de Kandisky, aquella de Klee y aquella del cubismo analítico, nos advirtieron que existe una ruptura del espacio perspectivo. El horizonte desaparece entre los pintores como el encuentro de las paralelas en el infinito.

El espacio perspectivo nació con el Renacimiento, en Toscana, donde las ciudades toman más importancia: Florencia, Siena, Lucca y Pisa. Sobre la base del capital comercial (pañeros tratando la lana del rebaño) se estableció en estas ciudades un capital bancario. Los banqueros de Florencia, Siena o de Pisa compraron a los señores feudales sus dominios y los transformaron. A la explotación de los siervos, la sustituye la explotación de aparceros que comparten la cosecha con los propietarios. La aparcería es entonces una mejora con respecto a la servidumbre; libre, el aparcero reparte su cosecha con el propietario de la tierra; tiene entonces interés de producir lo máximo posible. Los banqueros, dueños de las ciudades toscanas, tienen necesidad de aumentar la cosecha para alimentar el mercado de las ciudades y a las mismas ciudades. 

Por su posición, son más ampliamente beneficiarios de este progreso que los campesinos. Estos banqueros, incluyendo los Médici, construyeron en el campo los palacios; alrededor de los palacios, las maserías. Los caminos que van de un lado a otro son plantados de ciprés; el paisaje toma entonces una profundidad y una amplitud que no tenía. Las líneas hacia el horizonte están marcadas por estos callejones de cipreses, símbolos a la vez de propiedad y perennidad; en ese momento, aparece la perspectiva que, de cierto modo, resulta de la influencia recíproca de las ciudades sobre el campo. Sin embargo, ésta influencia no es suficiente; un espacio no se explica solamente por las condiciones económicas y sociales. La elaboración de Alberti permite tomar forma a la perspectiva. El espacio sigue siendo simbólico del cuerpo y del universo, aunque ya ha sido medido, y es visual. Esta transferencia del espacio hacia la visualización y lo visual es un fenómeno de una importancia primordial. Según Alberti, de la disposición visual de los elementos del espacio –las líneas y las curvas, la luz y las sombras, los elementos masculinos y los elementos femeninos (es decir los ángulos y las formas redondas)– se garantizará la belleza para los ojos, la sensación espiritualizada, originando a la vez la admiración y el placer. El espacio sostiene ciertas cualidades de la naturaleza, la luminosidad y la claridad; el arte y la invención procuran otras cualidades, tales como la conveniencia, la nobleza y la adaptación a las leyes de la sociedad.



Este espacio es el de la perspectiva que retoma la naturaleza medida y subordinada a las exigencias de la sociedad, bajo la dominación del ojo y ya no del cuerpo entero. Desde el Quattrocento, se encontró el espacio perspectivo en la pintura, que brinda un lenguaje común a los habitantes, a los usuarios, a las autoridades, a los artistas, el espacio de los arquitectos. Desde entonces, la ciudad se organiza en clave de perspectiva. Ella está sujeta a un dominante, la fachada, que determina la perspectiva y la fuga de paralelas, es decir las calles. La cristalización de este conjunto conlleva múltiples consecuencias: las diferencias no aparecen más que en la sucesión de fachadas. Las rupturas, hendiduras y cornisas son reducidas al mínimo; éstas no deben romper la perspectiva. Porque la fachada está hecha para ver y ser vista, es esencial y dominante. Lo que no existía previamente y sobre todo no existía en la antigüedad. Sobre las mismas fachadas, se cuelgan los balcones, sirviendo a la vez para ver y ser vistos. Por tanto, es un espacio que se organiza, guiando el conjunto de las artes (la pintura, la escultura, la arquitectura y el urbanismo), un espacio común a todos; los habitantes se sitúan en este espacio; los arquitectos o autoridades políticas conocen la ordenanza; que se trata de un código. Es probablemente la única vez en la historia del espacio donde hay un código único para los diferentes niveles estratificados, es decir, el nivel de la habitación, el inmueble, la sucesión de inmuebles, del barrio, de la ciudad, de su inserción en el espacio circundante. De ahí la belleza armoniosa y el modelo congelado que adoptaron las ciudades.”

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martes, 25 de junio de 2019

25 junio / 2019



Entrevista a Ángeles Maestro
«La solidaridad internacionalista es innegociable»


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Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.

Así conducían los despedidos por una operadora de Cabify: hasta 72 horas a la semana y con un trabajo "semiesclavo"

"Saben que vas a tragar lo indecible, éramos precarios con un trabajo semiesclavo, y además había una falta total de atención a nuestras demandas", denuncian los conductores de VTC despedidos

Los trabajadores, la mayoría provenientes del paro y mayores de 50 años, fueron despedidos tras denunciar la situación ante la Inspección de Trabajo.

"Quien reclame algo lo despedimos, que la bolsa del INEM está llena de gente de más de 50 años con necesidad de trabajar", respondía la operadora de Cabify a las demandas de los conductores, según una demanda.


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2019 / Diario

“La política no tiene relación con la moral”. (NICOLÁS MAQUIAVELO)

Un genio o un gran artista, que lo sea según el canon convencional, no tiene por qué ser, además y necesariamente, una buena persona, entiéndase según el sentido común, o sea lo que se da por sentado a nivel cotidiano. Desde luego que un vistazo a la historia nos muestra un gran número de ejemplos de genios y artistas que, digamos en el ámbito privado y doméstico, llegaron a comportarse como seres verdaderamente indignos o sencillamente monstruosos, y que en la esfera de lo político apoyaron ideologías igualmente indignas por su manifiesta crueldad e inhumanidad. 




Desde hace unos años se vienen publicando algunas documentadas informaciones que señalan la ideología fascista y antisemita y la complicidad de Le Corbusier con el ‘nacional-socialismo’ y en particular  con el liderazgo ‘de su admirado Hitler’. El llamado padre de la arquitectura contemporánea, de origen suizo pero nacionalizado francés, brindó, y no sólo de palabra, su apoyo a los nazis y al régimen colaboracionista de Vichy (Le Corbusier llegó a ser nombrado consejero de urbanismo del Gobierno de Pétain… que por cierto decidió que sus muy costosos y ‘vanguardistas’ proyectos no pasaran del papel).
Tras la derrota de Hitler, Le Corbusier se afanó en borrar las huellas de su ‘deshonroso’ apoyo a Hitler y a Pétain. Cosa que no hubiese conseguido sin la ‘colaboración’ de buena parte de la intelectualidad y cierta izquierda francesa muy motivada por los vientos, y los dólares, anticomunistas de la ‘Guerra Fría’. Pero, medio siglo después, alguien miró, como sin querer, debajo de la alfombra… 




Y algo parecido ha ocurrido más recientemente con el pintor expresionista alemán Emil Nolde, del que vaya usted a saber por qué se había ‘olvidado’ su muy ‘documentado’ pasado nazi y antisemita. De Nolde, como de Le Corbusier, se destaca ‘oportunamente’ su faceta ‘oportunista’. Todo sea por, en lo posible, apuntalar al ‘mito’: 

“Después, muerto Hitler y habiendo quedado claro que la funesta aventura nazi fracasaba, Nolde no dudó en afirmar que el Führer fue su "enemigo".

“En sus notas personales, el genio expresionista escribiría el 6 de mayo de 1945: ‘Hitler está muerto. Fue mi enemigo. Su diletantismo cultural me trajo a mí y a mi arte mucha pena, persecución y condenas. Ahora está muerto’. Apenas había pasado una semana de la muerte del dictador.”

Pero no existe ‘lavado de imagen’ académico-institucional, ni retardadas ‘lágrimas víctimistas’ que puedan borrar, de forma permanente, todas las huellas de la historia:

 “El pintor mantuvo correspondencias con el todopoderoso ministro de propaganda del III Reich, Joseph Goebbels. También trató al jefe de las Schutzstaffel - las temibles SS -, Heinrich Himmler. En 1933, en lo alto de su casa de Seebüll, en la frontera de Alemania con Dinamarca, ondeaba una bandera con la esvástica. En 1934, Nolde ya contaba como miembro del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), el partido nazi.”
“Nolde fue muy lejos en su compromiso con el nacionalsocialismo. Llegó a denunciar a su colega el artista Max Pechstein por ser judío al ministerio de Goebbels. Le respondería la Academia de las Artes confirmando que Pechstein era un "ario puro".


“En una carta a su mujer, Nolde escribiría el 12 de mayo de 1943: ‘Lo que está pasando en Alemania – el corazón de Europa – es un movimiento que está llevando el deseo y el poder de resistir a la decadencia y la debilidad, que tiene por objetivo mismo la batalla contra el bolchevismo, los judíos y la plutocracia"

En fin, el caso es que cuando uno se entera de qué clase de despreciable bicho era, además, el autor de unas obras de arte que uno ha considerado siempre tan admirables, y con las que además ha disfrutado y se ha emocionado en no pocas ocasiones…   pues uno queda muy impresionado, y algo conmocionado, diría sin dramatizar en cierto estado de shock. 

No es lo mismo, fue mi caso, cuando lees a Céline a sabiendas (o al infame Borges) de sus simpatías nazis y su peculiar antisemitismo. La obra literaria de Céline, que gustosamente no dejo de revisitar, me sigue pareciendo de una calidad extraordinaria, tanto desde el punto de vista formal y estilístico (aunque no ignoro que hay gente para todo, ¿quién es el guapo que puede resistirse al vigoroso tirón de esa hechizante prosa?) como por lo que considero su ‘heterodoxo y revolucionario’ contenido político, social y cultural. 

Así las cosas (¿es más fácil identificarse con la obra de un artista anónimo?), creo que mi aprecio por la obra de Nolde sigue intacto. O casi. Porque es evidente que la cosa cambia con el ‘valor añadido’ que resulta del significado de estas ‘nuevas’ revelaciones, de estos hechos históricos y el papel que jugó en su contexto el artista. Escribo ‘el papel que jugó el artista’ y me viene a la mente algo que he leído recientemente: “El arte es la única ocupación que permite al adulto seguir jugando”. Es algo que dice una fotógrafa posmoderna, de esas ‘oportunistas’ que disfrutan, millonaria subvención mediante, ‘jugando al arte’, como si lo que pasa a su alrededor no existiera, como si ‘su reino artístico no fuera de este mundo’, jugando a un arte que da la espalda a la realidad presente y a la historia. Bueno, la verdad es que aquí la fotógrafa juguetona matiza: “Los artistas no creamos en un vacío somos el último eslabón de una cadena de tradición, y todo arte se relaciona con lo anterior de alguna manera u otra”. Algo es el algo, al menos el arte se relaciona con el arte, seguro que ‘ambos’ acaban encantados de auto-conocerse. Aunque escuchando a esta vanidosa criatura, no hay manera de enterarnos de cual es su concepto de ‘arte’, así que cita al esotérico Bruce Nauman:  “El arte es lo que un artista hace en su estudio”. En fin, se hizo la luz... y para terminar la prenda nos obsequia con una nota de humor ‘posmodernista’: “A medida que me hago mayor, me tomo a mí misma menos en serio”.

¡Pa'berlosabido!… ¿por qué no empiezan por ahí, por confesar la edad mental?


ELOTRO

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lunes, 24 de junio de 2019

24 junio / 2019



Paraperiodistas en el guión del 
Comando Sur vs Cuba y Venezuela
(Video)


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Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.


Seymour Hersh (una estrella del periodismo yanqui):

“En el segundo mandato, Obama apoyó en secreto a la oposición en Siria, lo que es increíble. De algún modo, aunque de forma muy compleja, apoyamos a Al Nusra y a ISIS" (…) "Había muchas razones para ir contra Asad, pero también hay muchas razones para pensar que si Asad cae, el próximo gobierno en Damasco estará dirigido por ISIS y Al Nusra".
“Los iraníes no buscan el conflicto, dice, "solo responden a nuestras estupideces". "No hay pruebas de que Irán tenga un sistema de armas nucleares, que lo quiera o que esté interesado en el mismo. Pero eso da igual. Nosotros creemos lo que creemos. Incluso nuestra comunidad de inteligencia ha dicho a la Casa Blanca en 2007 y 2011 que allí no hay nada"

-Lo cuentan con unos añitos de 'retraso', y lo cuentan 'ellos' mismos, digo sus 'asalariados' voceros.

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2019 / Diario

H. Lefebvre: ‘El espacio y el estado’ / 1

(Fragmento)

“…La distinción entre valor de cambio y valor de uso es esencial en la teoría marxista. Marx presenta, en El Capital, la relación entre estos dos valores como una oposición lógica, como los dos polos de una oposición pertinente. Hoy, en el mundo moderno, un conflicto agudo y violento se articula en el espacio entre estos dos valores; entre el espacio que se convierte en valor de cambio y el espacio que permanece como valor de uso. Tales como, por ejemplo, los espacios históricos, los pueblos y los paisajes pre-capitalistas. El turismo se precipita sobre ellos, los somete al intercambio, los desgasta y los destruye. El valor de cambio evoluciona por sí mismo hacia una abstracción cada vez más grande y se convierte en el intercambio de abstracciones.

En estas circunstancias, el problema urbano se plantea con una agudeza extrema, porque se trata de espacios estrechamente sometidos a la dominación del intercambio por la especulación, por la inversión de capitales, mientras que un espacio urbano representa un uso, es decir un empleo del tiempo.

De acuerdo con lo anterior, se percibe el desplazamiento de la relación ‘valor de uso-valor de cambio’, desde el momento en que Marx escribió sus obras (Los Grundrisse y El Capital). La oposición lógica sirvió a Marx de punto de partida en la deducción-construcción de las categorías y en la concatenación de los conceptos que constituyen la teoría. Desde entonces, la oposición lógica entra en un conflicto dialéctico. Es el conflicto entre valor de cambio y valor de uso que ya no puede pasar por mental, sino por social práctico). Lo nuevo sucede en este dominio. ¿Debido a qué? Al capitalismo, ciertamente (y al socialismo), pero también, debido al control sobre la naturaleza mediante técnicas, control que va hasta la destrucción de lo natural, tanto mental, social, como físicamente.

Adentrémonos más profundamente en el uso. El uso permite el intercambio: la cosa de la que alguien hará uso, se vende; ésta toma un valor de cambio porque tiene un valor de uso. Sin embargo, el uso no coincide con el valor de uso. El agua, el aire, la luz, no tuvieron valor de cambio durante milenios y hasta la modernidad, todo el mundo los usaba. Concretamente, el aire, el agua, la luz, la tierra –los elementos– toman valor de uso desde el momento en el que se producen y se venden, por tanto toman valor de cambio: el aire con el aire acondicionado – el agua con la provisión por tubería– la luz con la provisión de iluminación artificial – finalmente la tierra, sobre todo desde que se convirtió en objeto de propiedad.

El uso persiste, porque corresponde a una necesidad, fundamental o ficticia, física o desarrollada: respirar, beber, ver, caminar. Desde que un elemento deja de ser un don de la naturaleza, alrededor de él comienzan a librarse luchas sin cuartel. Del don, la práctica pasa al régimen de la ‘deuda’ y de las ‘regalías’; el elemento se cuenta y contabiliza. Cada individuo es responsable ante la sociedad de lo que reciba en virtud del elemento, que no tiene nada de elemental: su parte de agua, de aire, de luz, de tierra. Los ‘elementos’ entran en una región conflictiva donde se reglan los asuntos sociales,  por contratos y debates (relativos a 
régimen de la ‘deuda’ y de la ‘regalías’; el elemento se cuenta y contabiliza. Cada individuo es responsable ante la sociedad de lo que reciba en virtud del elemento, que no tiene nada de elemental: su parte de agua, de aire, de luz, de tierra. Los ‘elementos’ entran en una región conflictiva donde se reglan los asuntos sociales, por contratos y debates (relativos a la deuda y al endeudamiento). El uso, gratuito (de manera gratuita) al momento de la donación espontánea y de la abundancia natural, se gana, se conquista, se defiende duramente. Esto tanto para los individuos como para los grupos (pueblos, ciudades). El problema del ‘territorio’ comienza a surgir para cada uno y para todos, para los aislados como para los colectivos, del pueblo a la nación. Por último, es decir, cuando todo se cuenta (se contabiliza), cada uno reclama lo que se le debe, en espacio, aire o agua. Muchos no lo obtienen. ¿No se contempla lo mismo para el cuerpo, don de la naturaleza, que vive en y por medio de otros dones, tomados posteriormente por las redes de deudas, endeudamientos, contratos?


Consideremos una (la) playa. Lugar privilegiado para nosotros, gente de la modernidad; lugar inventado o descubierto recientemente; lugar del goce [la jouissance]. ¿Es verdaderamente un lugar? Sí y no. Es un espacio situado entre los elementos, a su encuentro y confluencia: el sol, el aire y el viento, el mar, la tierra. El lugar no pertenece a ningún elemento y los contiene a todos. No hay playa sin arena que prolongue la tierra, que el mar bañe, que el viento acaricie, que el sol caliente. La reunión de los elementos se da en directo. ¿En qué consiste su uso? En la aceptación de este don. ¿Cuál uso? El del cuerpo, la presencia, el significado del cuerpo (a veces grotesco, a veces hermoso). 



Como el cuerpo, como la carne viva, como la experiencia, la playa tiene su uso y su significado en sí. Uso y significado: el placer, el goce, incluso la alegría de vivir. Los niños no la usan como los amantes o los deportistas, ni como las personas de edad avanzada. Y así una multiplicidad de usos, según el cuerpo y el uso del cuerpo. La apropiación de este espacio por el cuerpo se logra con una facilidad que forma parte del goce…”



“...El conocimiento del espacio social presenta el lado teórico de un proceso social en el que los movimientos de usuarios son el lado práctico. Estos son los aspectos indisolubles de una misma realidad y sus potencialidades. Esto corresponde en buena medida a la situación en la que Marx se encontraba en relación con el movimiento obrero y las reivindicaciones referentes al trabajo (los lugares de trabajo). En esa época, los economistas que Marx denominó ‘vulgares’ se ocupaban de los productos, identificaban y comparaban los objetos, evaluando los costos. Ellos se ocupaban de las cosas. Marx revirtió el proceso. En lugar de considerar los productos, contempló la producción, es decir el proceso productivo y las relaciones de producción (así como el modo de producción). Él fundó así una teoría. De la misma manera, hoy, muchas personas describen los espacios, escriben discursos sobre el espacio. Queda por invertir el proceso, fundando una teoría, la producción del espacio. En esta producción, evidentemente, el Estado es cada vez más un agente de la producción, e incluso promotor…”


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domingo, 23 de junio de 2019

23 junio / 2019



Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.

¿La sentencia sobre ‘la manada’ lo blanquea todo?

“…El Tribunal Supremo que ha juzgado a los líderes soberanistas es el mismo que reconoce al golpista Franco como jefe de Estado de España desde octubre de 1936, lo cual respalda la tesis penal de aquel, con la que tantos españoles fueron reprimidos y asesinados: los “rebeldes” eran los partidarios de la legítima II República. El Tribunal Supremo que ha aceptado y protegido los testimonios de miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, sin someterlos a contraste de prueba, es el que califica como delito odiar al nazismo. Es el que se revocó a sí mismo en beneficio de los grandes bancos. En sus manos blindadas está la reinterpretación arbitraria y represiva del Código Penal, que abre y cierra las puertas de las cárceles…”


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2019 / Diario

Fetichismo de la mercancía“Igual que en la religión el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza, en la producción capitalista lo es por el producto de su propia mano”.
(Karl Marx)

Y es por cierto contra esos fetiches, de una manera u otra que nosotros mismos producimos, contra los que deberíamos luchar. El mismo Marx dejó escrito: “La peor lucha es la que no se hace”.

El caso es que ‘ellos’ se dedican, además de oscurecer, mutilar o manipular la realidad (los medios de desinformación del opresor), a fabricar fetiches, mitos, símbolos (mediante los medios de producción del opresor, que así reproducen las mismas relaciones de dominación más o menos travestidos) que encandilen a los más perezosos o ingenuos, a los más crédulos en definitiva… que por cierto somos la gran mayoría (cada uno puede hacer memoria… y luego su lista si quiere actualizada de fetiches, ídolos…), lo que de ninguna manera excluye a los engolados listillos (en realidad igualmente hechizados… ¡si es que no se pierden un capítulo!), que ‘no se creen nada de nada’. Y como no creen en nada cuando en su lírico filosofar (intramuros) flotan y especulan, pero ya con los pies en la terrenal realidad práctica (extramuros), nunca luchan por nada… ¿Caen sus mercedes en la cuenta? ¡Qué gente esa más peligrosa para el orden establecido! ¿no es cierto? Claro que lo mismo piensan, porque otra cosa no se me ocurre, que a los malos los van a matar así, de la risa… 

Puestos a razonar, podría ser que la labor de ‘racionalizar lo que se piensa y lo que no se hace’ sólo sea un oportunista mecanismo defensivo que, de aquella manera, busca explicar o justificar… digamos lo injustificable para la razón (No hablo de un razonar mecánico, categórico…). Algo que se puede deducir, en algunos casos posiblemente sin que ‘el racionalizador’ lo sepa, de sus propias exposiciones, palabras o argumentarios… basta hacer una ‘lectura’ atenta (una medida de precaución muy atinada para estos ‘textos’ que corren), desde Freud sabemos que hasta lo más nimio es significativo. 

“Quema lo que has adorado, y adora lo que has quemado”.

Quema, idolatra… Menos razonar, cualquier cosa se nos receta desde los ‘púlpitos mediáticos’. La gente de orden sabe lo que se hace, en la teoría y en la práctica. Ellos sí creen en algunas cosas (el poder político, la propiedad de los medios de producción, la explotación del hombre por el hombre y de la naturaleza, la dominación coercitiva, la esclavización de los trabajadores mediante trabajos enajenantes, unilaterales y maquinales…, véase tutoriales: Amazón, Zara, Apple, Uber…) y nunca dejan de hacer cosas (El Estado es el instrumento del opresor para la  dominación de clase), o sea de luchar por esas cosas en las que creen (cada uno puede hacer su lista de ‘favoritos’). Y si acaso concluir, como un servidor, que el sistema capitalista conduce inexorablemente a la infelicidad y autodestrucción de la sociedad… o, lo que resulta más cómodo  por hegemónico, al mejor de los mundos posibles, como ‘cree’ la así llamada gente biempensante (mucho tiene que ver el lenguaje como medio de incomunicación, digo el lenguaje del opresor, el que irremediablemente está en boca de todos…). La cosa, ya lo ven, es de traca. En fin, basta de charla… digo en espera de otra ocasión propicia para expansionarnos… 


ELOTRO

sábado, 22 de junio de 2019

22 junio / 2019



Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.

'Sale a la luz un vídeo de torturas en el ‘caso Ayotzinapa’

Las imágenes constatan las denuncias por tortura que hizo Naciones Unidas durante las investigaciones por la desaparición de los 43 estudiantes en 2014


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2019 / Diario

Richard Powers: “Nuestra manera de vivir carece de sentido”

Ganador del Pulitzer por 'El clamor de los bosques', el autor estadounidense alerta del error de creer que la tecnología resolverá los problemas, cuando es causa de catástrofes



“Hace seis años impartía clases de escritura creativa en Stanford, uno de los lugares más importantes del mundo dedicado a la ciencia y a la tecnología, cuya existencia dio lugar a la revolución digital de Silicon Valley en los sesenta y setenta, cuando se crearon las compañías que han determinado el presente y el futuro. Desde mi casa de Palo Alto podía ver los cuarteles generales de Google, Apple, Intel, Facebook, eBay, HP, Netflix, Cisco, Tesla, Oracle, Adobe… Se trata de una cultura muy extraña, que cree en la trascendencia tecnológica. Su fe en el humanismo individualista es absoluta. La revolución digital le ha dado la espalda al mundo viviente, creando la alternativa del mundo virtual que es la Red. Nuestros teléfonos rigen nuestras vidas. Es una visión angustiosa, de la que buscaba refugio en las montañas de Santa Cruz, entre Silicon Valley y el Pacífico. Las montañas estaban cubiertas por un bosque de secuoyas centenarias. Su presencia majestuosa me hizo abrirme al mundo de lo no humano. Empecé a estudiarlo y decidí escribir una novela sobre él”.

La tecnología nos da la falsa impresión de que podemos controlar el mundo físico y dictar los términos de nuestra propia vida. Todo, incluso la inmortalidad, parece estar a nuestro alcance, pero es falso. La realidad es que en lugar de aplacar nuestros deseos y temores, la tecnología los exacerba. Tenemos más miedo que nunca a la muerte. El desarrollo material que hemos alcanzado nos deja más insatisfechos que antes. Todos somos víctimas de una terrible sensación de soledad y alienación. Nuestra manera de vivir carece de sentido. Lo terrible del capitalismo tardío es que conduce a la impotencia. Rockefeller describió la situación mejor que nadie cuando le preguntaron: ‘¿Cuánto es suficiente?’ y respondió: ‘Un poco más’. Ése es el mundo en el que vivimos. No hay satisfacción posible y no somos conscientes del engaño. Seguimos convencidos de que la tecnología resolverá nuestros problemas, cuando es la causa directa de catástrofes como el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales”.

No propugno en modo alguno un regreso a una era pretecnológica, algo que por lo demás no puede suceder. No soy un monje. No soy Thoreau ni esto es Walden. Mi actitud no es religiosa ni militante. Creo que hemos logrado tener una comprensión del mundo muy profunda gracias a la tecnología, pero tenemos que encontrar la manera de usarla de modo que esté en sintonía con la tierra, no en guerra contra ella”.



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