jueves, 14 de diciembre de 2017

13 de noviembre / 2017




Comunicado de la familia y amigos de Rodrigo Lanza



*

El Capital de Karl Marx (En el 150 aniversario de su publicación)


*




“El receptor de mensajes educacionales se entrega a ellos, porque le vienen de unos mecanismos que son prácticamente incontestables”

(MVM)

Servidora ha pasado, digo en boca de los otros, de joven prometedora a cincuentona fracasada. 

Doña Líos, te has hundido tú solita, -me espeta una de mis mejores amigas, triunfadora, de toda mi puta vida-, mírame a mí –continúa-, nunca he querido complicaciones inútiles y ese ha sido un método que se ha demostrado de forma palpable, contante y sonante como perfecto, y tú bien que lo sabes, para abrirme camino en la vida… claro que, a pesar de tener un ejemplo a seguir tan cercano, para ti eso siempre fue asunto de poca monta, digo la utilidad y el disfrute de la propia vida.  Pero vamos a ver, ¿A ti quién te manda meterte en la vida de los otros, ‘luchar’ por los demás en el ‘ajeno’ lugar de los demás, acaso te lo han pedido, te lo han suplicado ellos, esos supuestamente desamparados ‘demás’? Y, dime bonita, si por un casual y llegados a estas alturas, estas anchuras y arrugas echas cuentas, ¿qué te han dado a ti (doña desinteresada) los demás por hacer de Espartaco sin que, para colmo, ningún ‘especialista’ te doblara en las escenas peligrosas? No contestes que ya te lo digo yo: cicatrices, frustraciones, hambre de todo. Me dolía la boca de advertirte, de decirte que te dejaras de tanta verdad revolucionaria frente a tanta mentira reaccionaria… lo que importa, guapina, no es lo verdadero o lo falso, sino las probabilidades que tienen de prosperar lo uno o lo otro en cada momento y en cada situación concreta: y sólo después se debe eligir… el bando vencedor... en fin, espero que sepas apreciar que sólo trato de darte 'ánimos de lucro'... 

Lo que cuenta (y no niego que de vez en cuando y tras haber comprobado la puntual injusticia que te afecte personalmente, haya que forcejear un poco por reformar algunas cosas), es la voluntad de supervivencia mande quien mande (sea ésta la mentira o sea la verdad). Te las dabas de materialista y sin embargo siempre te has comportado como una romántica idealista… ciega y tonta. Creías que eras una activista incansable (bueno, la verdad es que te he visto pasar, con demasiada frecuencia y facilidad, de la euforia más movidita a la depresión más quieta y petrificada), de las que nunca acampan ni descansan, siempre de batalla en batalla, en constante movimiento… pero en realidad, y no te atrevas a negarlo, has estado fatalmente varada toda tu vida en el mismo dogma, en el mismo dique seco ideológico y práctico… esperando impotente que pase la tormenta… pero en ese no-lugar resulta que la derrota nunca escampa… ¿no es cierto, cielo?   

Nunca te has preocupado por estar, presentable, en el lugar conveniente en el momento oportuno, siempre con muchas cosas en la cabeza pero haciendo poco uso del ‘mapa, de la brújula, de la agenda social’… en fin, bonita, voy a dejar de darte la brasa por hoy, comprende que tampoco es muy estimulante para mí tratar de aconsejar a alguien que lleva décadas sin darme baza o un mínimo crédito, sin hacerme ni el más puñetero caso hablando en plata… en fin, cariño, que ahora me puede la desgana… marcho, sé que dejo un vacío irreparable… pero volveré, pequeña, volveré…  ('entre dientes' mientras se pira: mira a la puñetera espartaquista, ni se inmuta, no dice ni mu... la leche que le han dao... si no fuera porque es mi amiga fracasada favorita...)

ELOTRO

*





Me acuerdo de…

‘Serra al cuadrado’
Manuel Vázquez Montalbán
EL PAÍS, 26/8/1996.

El caso GAL y la industria y comercio de los fondos reservados pusieron en evidencia el uso que el poder hace de sus capacidades de actuación secreta. La concertación entre el pasado y el presente a través de la figura del ministro Eduardo Serra nos avisa del acuerdo entre el PSOE y el PP para que los peores secretos sigan siendo los más guardados y para que en el futuro el secreto de Estado pueda seguir hecho a la medida de crímenes y violaciones de derechos humanos a cargo de un delincuente impune: el propio Estado. Aquí el auténtico secreto de Estado es el señor Serra, Eduardo, guadianesco personaje que se zambulló en la época de las cloacas socialistas y reaparece para posibilitar las aznaristas. Pero hasta dentro de 50 años no sabremos de dónde ha venido y a dónde va este técnico en navegantes de subsuelo con los cuadernos de bitácora guardados bajo siete llaves.
Al lado del hombre fuerte, Serra 2 o Serra II o Serra al cuadrado, la señora ministra de Justicia ha demostrado que la obediencia ciega y muda no es virtud únicamente de algunos militares, sino también de la señora ex juez, poque le ha bastado al ministro de la Guerra decirle que los papeles del Cesid no se pueden enseñar para que ella lo convierta en dogma. ¡Si lo dice un ministro! El señor Serra al cuadrado, a la vista de los problemas pasados por sus antecesores, se ha dotado de un marco legal mayestático para poder cometer ilegalidades. No quiere decir eso que las cometa, pero de hacerlo, ya no valdrían jueces, ni líderes de opinión, ni coroneles vecinos de Mario Conde para desvelar los secretos de las cloacas del poder. Coloquemos a este Gobierno bajo las peores sospechas. Va a tapar la mierda anterior y va a patentar la propia. Centrista. Incolora, inodora e insípida.



***