“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

miércoles, 16 de enero de 2019

16 enero / 2019




Rosa Luxemburgo / una película de 1986


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Otros dos textos de Brecht


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2019 / Diario

Paul Kingsnorthlo racional, lo emocional…


“En su libro ‘The Righteous Mind’, el psicólogo Jonathan Haidt demuestra de manera convincente que cada uno de nosotros, por mucho que afirmemos lo contrario, es fundamentalmente un ser irracional. Gran parte de lo que creemos que es pensamiento "objetivo", "racional", basado en el examen de las pruebas y la evaluación de hechos verificables, es en realidad el resultado de nuestras mentes conscientes fabricando justificaciones ex post facto para lo que nuestra intuición ya ha decido hacer.

A lo largo de su extenso libro, Haidt construye un expediente de pruebas provenientes de la neurociencia, la psicología y otros campos, para demostrar que la mente objetiva, racional, divorciada mágicamente del cuerpo físico, emocional y chapucero es una ficción. Uno de los mitos fundadores de la modernidad carece de base real. Haidt compara la relación entre la intuición y la razón con la relación entre el presidente de los EE.UU. y su portavoz de prensa. El trabajo del portavoz es explicar al mundo las decisiones que el presidente ya ha tomado; racionalizarlas y justificarlas, por muy injustificables que puedan ser a veces.

Nuestra mente racional, apunta Haidt, opera de forma muy similar. Ella no es la que decide: las decisiones las toma sobre todo lo que llamamos nuestra "intuición"; una respuesta emocional con valor cognitivo al mundo que nos rodea, que en sí misma está condicionada por millones de años de evolución. Nuestros viejos cerebros animales siguen llevando la delantera; el papel de nuestra mente racional es proporcionar argumentos que justifiquen hacia dónde eligen ir:

Hay que analizar fríamente las pruebas y considerar el razonamiento como lo que es ... no evolucionó para ayudarnos a encontrar la verdad sino para ayudarnos a discutir, persuadir y manipular en el marco de un debate.”

“Parte del libro de Haidt se basa en el trabajo anterior del neurocientífico Antonio Damasio, quien en su obra ‘El error de Descartes’ describió lo que les ocurrió a algunos pacientes suyos que, a causa de un accidente, tenían dañados o destruidos los centros cerebrales que actúan en las emociones, pero cuyas facultades intelectuales permanecían intactas. 

Según la mitología de la Ilustración, esto debería haberles convertido en seres completamente racionales, libres de todo sesgo o pasión, capaces de actuar de acuerdo exclusivamente a las pruebas y de hacer juicios basándose en ellas. En realidad, Damasio descubrió que en cada uno de los casos estudiados, esas personas fueron incapaces de funcionar como seres humanos. Sin la participación de las emociones, la mente racional no puede hacer su trabajo. La hipótesis resultante del trabajo de Damasio fue simple pero revolucionaria:

... que los sentimientos constituyen una poderosa influencia sobre la razón, que los sistemas cerebrales que los sentimientos requieren se hallan enmarañados en los que precisa ésta, y que tales sistemas específicos están entretejidos con los que regulan el cuerpo.

En nuestra civilización, tan apegada al concepto de pensamiento racional objetivo, la idea de que la emoción y la intuición puedan ser la base real de nuestras acciones no dejará de ser vista con horror en muchos círculos, a pesar de lo obvia que pueda resultar para un lego en la materia. Consideramos la intuición como algo primitivo y por eso mismo sospechoso; algo que hay que vencer. Al fin y al cabo, de eso es de lo que se suponía que iba la Ilustración: con Dios despachado, la razón humana remodelaría el 
mundo a su propia imagen. Haidt, por lo pronto, no está convencido. Llama a esto "el espejismo racionalista" ["the rationalist delusion"], al que define como:

... la idea de que el razonamiento es nuestro más noble atributo, capaz de hacernos como dioses (para Platón) o de llevarnos más allá de la "ilusión" de creer en dioses (para el Nuevo Ateísmo). El espejismo racionalista no es sólo una afirmación de la naturaleza humana. Es también la afirmación de que la casta racional (filósofos o científicos) debería tener más poder, lo que normalmente va unido a un programa utópico para educar a niños más racionales.”

“La conclusión de Haidt, como la de Damasio, es filosóficamente radical. "Cualquiera que valore la verdad", escribe, "debería dejar de rendir culto a la razón".

Ni Haidt ni Damasio están planteando una falsa oposición entre la "razón" por un lado y la "emoción" por el otro. Lo que defienden –y defiende su ciencia– es mucho más interesante que eso. Su propuesta es que la mente racional, objetiva –el ser humano como un observador tranquilo, desconectado de la realidad externa– no existe, y no puede existir. La razón y la emoción no son discretas: están íntimamente enredadas, y una no puede funcionar adecuadamente sin la otra.”

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martes, 15 de enero de 2019

15 enero / 2019



2019 / Diario

Apuntes /  Paul Kingsnorth

“Esa era la pregunta que me hacía, ¿dónde nos coloca? Tal vez la semana pasada vierais en las noticias que un iceberg de treinta millones de toneladas se separó de la Antártida. Ese tipo de noticias se han vuelto bastante habituales, ni siquiera les hacemos mucho caso. Icebergs de treinta millones de toneladas se desprenden de la Antártida cada pocos meses. Donde vivo en Irlanda, no muy lejos de la torre de Yeats, hemos tenido el verano más cálido desde que hay mediciones. Actualmente hay más carbono en la atmósfera que en cualquier otro momento de la historia humana. Estamos en medio de la Sexta Gran Extinción, posiblemente ya lo sabéis, solo que esta vez el hombre está jugando el papel del meteorito proveniente del espacio. Y el cambio climático está ocurriendo mucho más rápidamente de lo que se creía hace solo una década...”

“Esto es lo que D. H. Lawrence, contemporáneo de Jeffers, decía en 1924:

"Después de todo el universo no es una máquina, está vivo y coleando. Y a pesar del hecho de que el hombre con toda su inteligencia ha descubierto algunas costumbres de nuestra vieja Tierra, y por eso mismo caído en una trampa; a pesar del hecho de que el hombre ha retenido las grandes fuerzas y estas dan vueltas y vueltas a sus órdenes, como un burro en una desmotadora, el viejo demonio no se deja agarrar. Lo hemos pillado descansando. En breve se volverá hacia nosotros mostrándonos los colmillos. Se convertirá en una pitón, que irá enroscándose, enroscándose, enroscándose hasta aplastarnos delicadamente. Entonces nos engullirá".”


“El gran valor que Jeffers tiene para mí es que identifica lo desacertado, lo falso, lo que de tóxico tiene esa historia con la que nos guiamos, esa historia que cuenta que los humanos somos el centro del mundo, y que podemos controlarlo y dirigirlo de acuerdo a nuestro destino...”

“Voy a acabar con lo que el poeta Robinson Jeffers dijo en la Biblioteca del Congreso cuando habló allí en 1941, cuando la guerra se propagaba por el mundo...

"[...] He sabido que me llaman pesimista, y tal vez haya escrito algunas palabras funestas en mis libros [...] y tal vez haya dicho esta noche algunas palabras funestas ― pero no son palabras de desesperación. Si conjeturamos el descenso y la caída de esta civilización, es porque deseamos una mejor. Somos una raza dura, nosotros los seres humanos; hemos soportado una edad del hielo y muchas edades de barbarie; podemos resistir esta edad de civilización; y cuando a la larga se deteriore y desmorone bajo nosotros, podemos "planear nuestra agonía de resurrección" y crear una nueva edad. Nuestra empresa es vivir. Resistir... cualquier cosa. Y mantener vivos, a toda costa, nuestros valores ideales de libertad y valentía, compasión y tolerancia".





“Toma el único árbol que queda, / Y úsalo para rellenar el agujero de tu cultura.” 
(Leonard Cohen)

“Retirarse al desierto, y luchar.”
(D.H. Lawrence)

“Si el movimiento “verde” nació a principios de los setenta, entonces los ochenta, cuando había ballenas que salvar y selvas que defender, fueron sus años adolescentes. Su fiesta de mayoría de edad tuvo lugar en 1992, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. La Cumbre de la Tierra fue una verbena de promesas y compromisos: abordar el cambio climático, proteger los bosques, la biodiversidad y promover algo llamado “desarrollo sostenible”, un concepto nuevo que en las siguientes dos décadas se pondría de moda en la política y el comercio…

“…el futuro parecía prometedor para los verdes. Suele parecerlo cuando se tienen veinte años.
Al cabo de esas dos décadas las cosas lucen muy distintas. En 2012, los burócratas, los activistas y los ministros se reunieron en Río para realizar un inventario en lo que se denominó Río+20. Estuvo acompañado de las habituales llamadas al optimismo y la esperanza, pero no hubo manera de disfrazar la vacuidad del discurso. Cada uno de los problemas medioambientales identificados en la primera Cumbre de la Tierra ha empeorado, en general muchísimo, a lo largo de estos veinte años, y no hay signos de que esta tendencia vaya a cambiar.”

“En su libro A Short History of Progress [Breve historia del progreso], Ronald Wright acuña el término “la trampa del progreso” [progress trap]. Una trampa del progreso, aclara Wright, es una mejora social o tecnológica a corto plazo que en el largo termina siendo un paso atrás. Cuando se advierte esto –si es que llega a advertirse– es demasiado tarde para cambiar de rumbo.

El ejemplo más antiguo que pone es el progreso de las técnicas de caza en el Paleolítico Superior, hace unos 15.000 años. Wright sigue la pista de la desaparición de la vida salvaje a gran escala cada vez que los seres humanos de la prehistoria llegaban a un nuevo continente. Tal y como él lo explica: “Algunos de sus lugares de sacrificio eran casi de tamaño industrial: 1.000 mamuts en uno de ellos; más de 100.000 caballos en otro”. Pero había un inconveniente:
La perfección de la caza implicó el fin de la misma como medio de vida. Carne fácil significó más hijos. Más hijos significó más cazadores. Más cazadores, más pronto que tarde, significó menos caza. La mayoría de las grandes migraciones humanas a través del mundo en aquel entonces se debieron a la necesidad, a medida que arruinamos la tierra con nuestros festines itinerantes.”

“Esta es la trampa del progreso. Cada avance en nuestro conocimiento o en nuestra tecnología creará nuevos problemas, que requerirán nuevos progresos. Cada uno de esos progresos tiende a hacer la sociedad más grande, más compleja, más alejada de la escala humana, más destructiva de la vida no humana y más proclive a colapsar bajo su propio peso.”


“Idealizar el pasado” es una acusación común, hecha sobre todo por gente que piensa que es más maduro idealizar el futuro. Pero no hace falta convencerse a uno mismo de que los cazadores-recolectores del Paleolítico vivían en el paraíso para darse cuenta de que el progreso es una rueda dentada, que con cada nueva vuelta nos atrapa en el engranaje de una máquina que tuvimos que inventar para solucionar los problemas ocasionados por el progreso. Es demasiado tarde para pensar en desmantelar esta máquina de modo racional y, en cualquier caso, ¿quién quiere hacerlo?”

“No podemos negar que nos reporta beneficios, incluso aunque nos vaya asfixiando de manera gradual a nosotros y al mundo. Esos beneficios son los que nos mantienen callados y resignados a medida que la máquina avanza…”

“Los neo-ecologistas tienen una gran ventaja sobre los viejos verdes y sus advertencias sobre los límites al crecimiento, el cambio de comportamiento, y demás propuestas a contracorriente: están diciéndole a esta sociedad lo que ésta quiere oír. Lo que quiere oír es que se puede escapar de la trampa del progreso en la que ha caído nuestra civilización inflando una burbuja tecnológica verde sobre la que vamos a poder navegar alegremente hacia el futuro, felices como dioses y, como ellos, dominándolo todo.”





“¿Es posible leer las palabras de alguien como Theodore Kaczynski y dejarse convencer por sus argumentos, incluso si se rechaza lo que hizo con ese conocimiento? ¿Es posible analizar la evolución cultural humana como una serie de trampas del progreso, en la última de las cuales estamos prisioneros como una mosca en la drosera, sin modo de escapar? ¿Es posible observar con horror el proceso de destrucción de la naturaleza por parte de los seres humanos, estar decidido a hacer lo que sea para detenerlo y al mismo tiempo saber que, independientemente de lo que hagamos, hay cosas que no podemos impedir? ¿Es posible ver el futuro cada vez más oscuro, rechazar las falsas esperanzas y el pseudo-optimismo y no caer en la desesperación?
Va a tener que serlo porque es donde estoy parado ahora mismo.” 


“Si no sientes desesperación en momentos como este, es que no estás vivo del todo. Pero también tiene que haber algo más allá de la desesperación; mejor dicho, algo que la acompañe, como un compañero de camino. Este es mi planteamiento actual. ”


“Voy a respirar el todavía aire puro y a escuchar los pájaros que aún cantan y a reflexionar sobre el hecho de que la tierra es más vieja y más dura que la máquina que la está devorando –que es, de hecho, más resiliente que frágil– y que el cambio, cuando llega, lo hace rápidamente, y que el conocimiento no es lo mismo que la sabiduría.”

Fuente: 

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lunes, 14 de enero de 2019

14 enero / 2019


(Especial Rosa Luxemburgo) 
Revolucionaria de cuerpo y alma

Nestor Kohan


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Jorge Beinstein y la teoría marxista de la crisis

Nestor Kohan


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2019 / Diario

La olla podrida mental


Leo en Michel Foucoult: “El conocimiento es el discurso del poder. No hay relación de poder sin la constitución correlativa de una esfera de conocimiento, ni conocimiento alguno que no presuponga y constituya al mismo tiempo relaciones de poder”.

Leo en Marvin Harris que: “Lo que preocupa a Foucault no es que la ciencia sea incapaz de descubrir la verdad, sino que es deshumanizante.” Y sigue Harris: “Para los posmodernos no hay dogmas sagrados. La ciencia no se acerca más a la verdad que cualquier otra ‘lectura’ de un mundo incognoscible e indeterminable. ‘No puede demostrarse nada; no puede desmentirse nada’. La verdad es una ficción convincente”

Leo en Marx: “Dejar el error sin refutación equivale a estimular la inmoralidad intelectual”.

Leo en el historiador norteamericano Peter Charles Hoffer sobre la malversación de fondos en la historia norteamericana, Past Imperfect: "Defraudar es tergiversar u ocultar con la intención de engañar y con el objetivo de ganar con el engaño. En la erudición histórica, la falsificación, el plagio y la fabricación eran tipos devastadores de fraude. Puede que no sean procesables en un tribunal de justicia, pero socavan los fundamentos mismos de la autoridad académica. Además, pusieron a prueba la capacidad y la voluntad de la profesión de controlarse a sí misma"

Leo en Fidel Castro: "La seriedad de un Partido revolucionario se mide por la actitud ante sus propios errores. 
Deseo traer a colación aquí un pensamiento de Lenin, quien dijo que la actitud —es decir—, la seriedad de un Partido revolucionario se mide, fundamentalmente, por la actitud ante sus propios errores. Y así también nuestra seriedad de revolucionarios y de gobernantes se medirá por nuestra actitud ante nuestros propios errores. 
Claro que los enemigos siempre están atentos a conocer cuáles son esos errores. Cuando esos errores se cometen y no se autocritican, el enemigo puede aprovecharlos... "

Leo en Lenin: “Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo…  (…) sobre la base de la experiencia, que las masas corrijan sus errores.”

En 1935, Dimitrov escribió: “Hay
 que recalcar de un modo especial este carácter verdadero del fascismo, porque el disfraz de la demagogia social ha dado al fascismo, en una
 serie de países, la posibilidad de arrastrar consigo a las masas de la pequeña burguesía, sacadas de quicio por la crisis, e incluso a algunos sectores de las capas más atrasadas del proletariado, que jamás hubieran seguido al fascismo si hubiesen comprendido su verdadero carácter de clase, su verdadera naturaleza [...] La característica de la victoria del fascismo es precisamente la circunstancia de que esta victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisioncita socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía y, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revolución”. 

Leo en Manuel Delgado sobre Lefebvre: “En los espacios de representación puede encontrar uno expresiones de sumisión a códigos impuestos desde los poderes, pero también las expresiones del lado clandestino o subterráneo de la vida social. Es el espacio cualitativo de los sometimientos a las representaciones dominantes del espacio, pero también en el que beben y se inspiran las deserciones y desobediencias.”

“La representación del espacio es ideología aderezada con conocimientos científicos y disfrazada tras lenguajes que se presentan como técnicos y periciales que la hacen incuestionable, puesto que presume estar basada en saberes fundamentados. Ese es el espacio de los planificadores, de los tecnócratas, de los urbanistas, de los arquitectos, de los diseñadores, de los administradores y de los administrativos.” 

“(por medio de)…lo que Lefebvre llama “sistemas de signos elaborados intelectualmente”, es decir mediante discursos.”

“…espacio concebido, que es el de planificador, el arquitecto y la arquitectura, ese espacio que, en forma de lote o porción, les ha sido cedido por el promotor inmobiliario o la autoridad política para que apliquen sobre él su "creatividad", que no es en realidad sino la sublimación de su plegamiento a los intereses particulares o institucionales del empresario o del político.”

“…es decir fantasma que recubre las relaciones sociales reales de producción, en este caso haciendo creer con frecuencia en la neutralidad de valores abstractos universales, y que deviene obstáculo para la revelación de su auténtica naturaleza y por tanto de su transformación futura.”

Leo en Paul Kingsnorth: "Veamos, en un sentido, todo lo que hacemos es una historia, todo lo que pensamos es una historia y todo lo que nos contamos a nosotros mismos sobre el mundo es una historia. Cada cultura tiene sus propias historias, de ahí que las distintas culturas terminen siendo tan diferentes entre sí. Construimos un relato, por ejemplo, sobre nuestra relación con el resto de la vida que hay sobre la tierra. De modo que, si pensamos en la sociedad occidental moderna, podríamos decir que lo que esa historia cuenta es que hay algo ahí fuera llamado 'naturaleza', que es bastante diferente de los seres humanos. Nosotros estamos o bien por encima o bien separados de ella, y la relación que mantenemos se basa en la extracción.”

"Las historias no nos dejan indiferentes, cambian la manera como vemos el mundo".

Leo en Woody Guthrie:

Píos propósitos para el año entrante…
1. Trabajar más y mejor
2. Trabajar con un plan
3. Lavarse los dientes (si los hubiera)
4. Afeitarse
5. Bañarse
6. Comer bien: fruta, verdura, lácteos…
7. Beber con mesura (caso de beber)
8. Escribir una canción cada día
[…]
33. Levantarse y dar la batalla.


ELOTRO y su olla podrida de historias y discursos.

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domingo, 13 de enero de 2019

13 enero / 2019



'Jorge Beinstein
y la teoría marxista de la crisis' 
Néstor Kohan 


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La Unión Europea acepta la instalación ‎de nuevos misiles nucleares ‎estadounidenses en Europa
Manlio Dinucci

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2019 / Diario

“El escepticismo es el único correctivo viable de la fanatización y de la bobería”
(Joan Fuster)


‘hic et nunc’

Los medios masivos de desinformación, entretenimiento y embrutecimiento nos atiborran, tan generosos ellos, de mensajes fáciles de asimilar (los sirven en biberón y sin grumos) que, en su mayoría, se ajustan a estrictos esquemas binarios y simplistas. Nuestra dependiente relación con tales ‘medios’ nos ha transformado, y además ‘a toda velocidad’, en irritados seres sin gota de paciencia, seres que, una vez encarrilados,  obedientemente reclaman aún más rapidez, prontitud, inmediatez, celeridad… porque ya dócilmente encauzados se trata de seres ganados a la causa, ‘auto-convencidos’. Pero, ¿auto-convencidos de qué?, pues auto-convencidos de que ‘no tienen tiempo’ para conocer nada, ni, si me apuras un poquito, necesidad de conocer nada. Que todo hay que decirlo: para que todo suene y para que nada se sepa. Y es que el conocimiento que no sea el (des)conocimiento que fabrica y difunde ‘la sociedad del conocimiento’ (producción-circulación-consumo),  es un conocimiento que machaconamente, y por activa y por pasiva, se ‘estigmatiza’ como innecesario y prescindible porque, sencillamente, ‘no va con los tiempos’, sino que más bien va a contratiempo o aún peor, contra los ‘avanzados’ tiempos que corren... ¿Hacia el abismo ecocida?... 

 Esos tiempos que se publicitan como los de la ‘alta velocidad digital’, esos tiempos que te ponen todas las mercancías (para todos los niveles sociales y adquisitivos) al alcance de tu mano: ‘Todo lo que necesitas a golpe de clic’ (luego, con las facilidades a bajo interés, lo pagas… ¡Sin enterarte!). Por eso el patético anacronismo de exigir calma, paciencia e incluso cierta lentitud (leer la letra pequeña, descodificar las imágenes, comprender los mensajes que vas a ‘aceptar’…), o sea tomarte tu tiempo en función del conocimiento concreto (o compromiso contractual) que te propones adquirir, está fuera de lugar y de la lógica del tiempo actual.  El tiempo es un lujo sólo al alcance de los privilegiados que viven en el tiempo que 'legalmente' roban, expropian, incautan a los demás. 

“…y afirma que esta muerte es vida, que así se la de Dios a él y a todos los de su ralea”
(Cervantes)

En enero de 2019 un vigilante de sala (servidora) se alquila (su tiempo y su fuerza de trabajo) al Museo Reina Sofía por 37 euros al día (suma que incluye el prorrateo de pagas extra de un contrato ‘mileurista’ de cuatro meses de duración). Ficha-entrada a las 15 horas y ficha-salida a las 21 horas (servidora, que nunca había trabajado en la Administración, no sale de su asombro cuando a las nueve y un minuto ya va camino del metro e incluso coincide en el vagón con unos visitantes del museo a los que ha desalojado de las salas a las 20.45 horas). De ahí hay que restar tres descansos, dos de servicios y uno de merienda, que suman 42 minutos en total. El vigilante o mejor la vigilanta porque la proporción en este museo es de 9 a 1 a favor de las hembras (una por turno de mañana y tarde), equipado con un achacoso walkie-talkie-ladrillo-chicharra y una incómoda sillita,  se pasa pues unas 5 horas y 18 minutos custodiando (cuentan las malas lenguas que, no los jefecillos chusqueros sino  el mismísimo Jefe de Seguridad del museo –desconozco su exacto y altísimo nivel de retribución-, puede pasarse más de veinte minutos tras una columna del claustro espiando al custodiador de turno hasta que por fin lo pilla en un momento de flaqueza: por ejemplo paseando arriba y abajo para estirar las piernas y entrar en calor… o sea abandonando negligentemente la silla que es, debería ser, su sacrosanto puesto-garita), por ejemplo, un muñeco 'tentetieso' con gorro ‘desprendible’, obra de un tal Juan Muñoz, en un helado pasillo (invierno-2018/19), para mayor gloria de una institución cultural que cada año multiplica los contratos temporales-basura con salarios de miseria mientras reduce los puestos de trabajo fijos y externaliza-privatiza servicios de todo tipo, y no me refiero sólo al signo de los tiempos: esos ‘seguratas para todo’ que no hacen ascos a nada (por la cuenta que les trae), incluido no cobrar ciertos trabajos ‘sin especificar’ ni la mayor parte de las horas extras (¡es lo que hay y tengo a mil candidatos esperando -‘a vender su tiempo y su pellejo incluso por la mitad’- en la mismísima puerta!). Hablando del signo de los tiempos: el ejército de parados que, ideológicamente instrumentalizados, presiona a la baja sobre las condiciones ‘reales’ de trabajo de los 'privilegiados' currelas con contratos basura/salario de miseria… 

ELOTRO

“Esto no es un cuento y menos aun una novela de ciencia-ficción. De todos modos, no renunciamos a las fórmulas que apelan a lo imaginario y a la paradoja. Nuestra manera de ser serios, hic et nunc, es no serlo y, sobre todo, no parecerlo.”
(Henri Lefevre)

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sábado, 12 de enero de 2019

12 enero / 2019


Actualidad revolucionaria de Rosa Luxemburgo
Michael Löwy


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2019 / Diario

“En recuerdo de Doug Tompkins”
Por Paul Kingsnorth

Traducido por Sara Plaza

“Por ejemplo, entre las personas a las que enseño, son cada vez más las que buscan una alternativa a la desbrozadora. Una desbrozadora es básicamente una guadaña mecánica. Es una máquina que pesa mucho, hay que manejarla con ambas manos y quien lo hace tiene que disfrazarse de Darth Vader para ir cortando la hierba con movimientos de vaivén. Ruge como una moto, escupe humo, y su dieta habitual se basa en combustibles fósiles. Va dando hachazos a la hierba en lugar de cortarla limpiamente, como hace el filo de la guadaña. Es más engorrosa, más peligrosa, no tan rápida y mucho menos agradable de usar que la herramienta a la que reemplaza. Y, sin embargo, se la utiliza en todas partes: en los bordes de las carreteras, en parques, incluso, ¡por todos los cielos!, en reservas naturales. Es horrible, torpe, desagradable, ruidosa e ineficaz. Entonces, ¿por qué la usan, y por qué se siguen riendo de la guadaña? 
Hacer la pregunta en esos términos es no entender bien lo que pasa. Las desbrozadoras no se utilizan en lugar de las guadañas porque sean mejores; se las utiliza porque su uso está condicionado por nuestras actitudes hacia la tecnología. Su desempeño no es el punto, tampoco su eficiencia. El punto es la teología: la teología de la complejidad. El mito del progreso manifestado en forma de herramienta. El plástico es mejor que la madera. Las partes móviles son mejores que las fijas. Las cosas ruidosas son mejores que las silenciosas. Las complicadas, mejores que las sencillas. Las nuevas, mejores que las viejas. Todos creemos eso, nos guste o no. Es así como nos han educado…”


Completo aquí:

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