“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

miércoles, 19 de septiembre de 2018

19 septiembre / 2018



Entrevista a Alfredo Grimaldos
La transición la comandaron los franquistas 
y se incorporaron los que estaban locos por trincar


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La concepción marxista del mundo
Manuel Sacristán


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2018 / Diario

El curro de la socialdemocracia

“Hundirse puede ser más ventajoso que ascender. ¿Verdad que estoy escribiendo con una sequedad pasmosa?”
(Robert Walser)


Los obreros, los que tienen curro y los que no, siguen sin tocar poder, siguen dejándose seducir (a pesar de la inhóspita realidad en la que les toca sobrevivir), por las amplias y diferidas promesas de los socialdemócratas de turno. 

“La hipócrita le preguntaba si le pasaba algo, y el braguillas se limitaba a temblar”
(Robert Walser)

El discurso de la socialdemocracia, que esquiva la realidad de los hechos mirando para otro lado (agujeros significativos con ‘presencias indetectables, palpables ausencias’), supedita de manera implícita lo que se quiere a lo que se puede (o sea a lo que se dignan conceder del botín robado los filantrópicos y caritativos amos) y siempre acaba afirmando, de manera explícita y demoledora, que hay que dejar a un lado el enfrentamiento y la lucha: que llaman, entre otros academicismos y eufemismos, radicales, violentas, aventureras y desestabilizadoras o reivindicaciones utópicas o maximalistas y añaden que,  ‘de momento’, no queda otro camino ‘sensato’ que replegarse (por ejemplo imaginando, ¿quién dijo que el vulgo carece de fantasía?, que nos sometemos sin coacción alguna a rigurosa dieta de adelgazamiento), en este lado pobretón de la brecha de la desigualdad, y hacerlo mansa y voluntariamente en espera... 


("Eran personas que no habían entendido qué era el mundo y qué podían esperar de él, por consiguiente, no se movieron y no consiguieron nada" / V. S. Naipaul

...de vientos más favorables que hagan ‘posible’, por supuesto que a criterio de la clase opresora, explotadora y dominante, la conquista de mejores condiciones de vida para la dominada, oprimida y explotada (¿jodida pero contenta? ¡cómo se le graban a una estas cosas en la memoria!) clase asalariada… claro que nunca sabemos lo que la gente piensa; y apenas sabemos lo que pensamos nosotros mismos… cosa que tampoco hace daño… 
¿o sí?


ELOTRO

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martes, 18 de septiembre de 2018

18 septiembre / 2018




¿Un trumpetazo del Apocalipsis?

Rafael Poch


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 (¿Siempre ganan?)


2018 / Diario

‘Marcos, no tienes razón’
(Luis, que no Ernesto)

Marcos, digo que en tus ‘mediocres’ papeles puede, pero la realidad de los hechos creo que no te da la razón… ni siquiera una pizca. Trataré de explicarme.

De un tiempo a esta parte me parece que el amigo Marcos está cayendo, y para ponerlo fácil lo hace en el mismo texto, en todo lo que denuncia en ‘los otros’ (en concreto, y lo aclara en varios párrafos, dirige los envenenados dardos a ‘una parte destacada de la izquierda latinoamericana y mundial’ –en pudiendo abarcar, otra cosa es apretar, para qué andarse con reduccionismos provincianos- que practica, según él, el maniqueísmo sin principios, sin valores éticos, sin argumentos… cuando no se limita a esconder la cabeza). Y la cosa, a mi entender, se agrava por el arrogante tonito profesoral-perdonavidas con que aliña el núcleo del sermón (en la intimidad al sermón él lo llama reflexión sin ánimo de provocar a los marxistas fosilizados. Un simpático guiño a su joven –‘Por qué  soy comunista no fosilizado’- amigo Garzón, el de Unidos Podemos seguir en la OTAN, pagando la Deuda y blanqueando la monarquía... ).  

“Mientras la izquierda esté empantanada, cierre los ojos a la realidad y no tome la delantera, la crítica al nepotismo y la corrupción queda en manos de la derecha y así siempre ganan.”

Vaya, parece que tras este interesado ejercicio de maniqueísmo –lo de si obedece a principios o no lo dejo al criterio del lector-   debemos concluir que la derecha latinoamericana y mundial siempre gana porque ‘toma la delantera en la crítica al nepotismo y la corrupción’ (¿fenómenos atmosféricos inefables?). Y, lo que son las cosas, mientras tanto la CIA y el Pentágono sin coscarse y despilfarrando miles de millones del honrado contribuyente cuando, más allá de las políticas de desestabilización, la financiación de grupos y actos terroristas, las huelgas patronales o los sabotajes y bloqueos comerciales, la cosa, ‘en lo real’, según Marcos, se resuelve con una sincera crítica hecha a tiempo del palmario nepotismo y la evidente corrupción (para la derecha exclusivamente inherentes a los gobiernos díscolos…¡antidemocráticos a pesar de sus repetidas victorias electorales!) de, conste que la selección es de ‘ellos’, Maduro, Ortega, Correa, Evo… y es que ‘ellos’ prefieren disparar al bulto, porque para qué perder el tiempo afinando el tiro con esa chusma… de no creer, la verdad. Y que cositas como esas las escriba el mismo Marcos que publicó hace unos años un librito ‘sobre el anticomunismo’ titulado ‘Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de estado en América Latina’, en fin, en fin…

Cito el librito de Marcos, por cierto con prólogo de un tal Atilio Borón, otro supuesto marxista en penosa deriva ‘socialdemócrata’, para llamar la atención sobre un aspecto de la cuestión (un poquito de materialismo histórico, ya sabes, para clarificar la cosa: los orígenes, el desarrollo y el actual contexto histórico donde se enmarca la presente y múltiple ofensiva del imperialismo USA, y así evitar aquello que desenmascaraba Marx: ‘Para que una mercancía funcione en el mercado -la opinión pública, ‘son siglos de hegemonía cultural’, recuerda el propio Marcos- ha de borrar las huellas del proceso de producción que contiene’) y que me parece fundamental a la hora de tomar posición ante los acontecimientos, incluidos los ‘de nepotismo y corrupción’ que, según Marcos, la izquierda latinoamericana y mundial se comporta como: 
Mudos, sordos, ciegos y hoy ni se tuitea. No se ve, no se escucha, no se habla’ se entiende que del espinoso asunto de Colombia, Argentina, México, Ecuador, Chile… no, es broma, una broma que hago aún a riesgo de que el no-maniqueísmo de Marcos me incluya en su lista negra de los ‘y tú más’. Ni más ni menos Marcos, hablemos y analicemos todos los hechos de la realidad, y, si pretendemos razonar como marxistas, dejémonos de ‘interesados’ reduccionismos simplificadores (aislando ventajosamente la parte adecuada de la verdad conveniente) del tipo: ‘Gadafi o el pueblo libio’ que, ahora, los lacayunos propagandistas del Imperio (me ahorro la larga lista de los miserables mercenarios que la engrosan) han convertido en ‘Ortega o el pueblo nicaragüense’, ‘Maduro o el pueblo venezolano’, ‘Evo o el pueblo boliviano’… aunque, que te voy yo a contar a ti, que no hayas escrito tú de forma más documentada, clara y rotunda, y no sólo en el librito citado, una y mil veces… claro que a lo mejor en su día lo hiciste sin darte cuenta, y sin principios, y sin valores éticos, y sin argumentos… o a lo peor no, en fin, en fin… 

Y quédese aquí. Porque es peor meneallo…

ELOTRO


El artículo de Marcos aquí, por si eso: 

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lunes, 17 de septiembre de 2018

17 septiembre / 2018





2018 / Diario

23 de mayo de 1912. “Esta misma noche, de aburrimiento, me he lavado tres veces seguidas las manos en el cuarto de baño.”

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1 de junio de 1912. “No he escrito nada.”

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2 de junio de 1912. “No he escrito casi nada.”

Franz Kafka. Diarios)


Uno siempre anda en busca de un vocabulario (y una forma eficaz de combinar las palabras) adecuado (dentro de una notable abundancia de presuntas posibilidades)  a lo que pretende decir, bien sobre aquello que recuerda (“Marx: el peso de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”) o bien sobre todas esas cosas con las que va tropezando en el ‘torbellino’ del día a día (‘sólo veo fantasmas que hieren mi vista, pero desaparecen en cuanto trato de atraparlos’) , además de procurar, con las palabras, dar significado a la propia vida, con sus banales o profundos conflictos que surgen de sus condiciones sociales y sus complejas relaciones recíprocas; y, atendiendo a sus específicas peculiaridades, también a las otras vidas, (‘ a lo largo de su existencia uno se roza con gente de todas las calañas y conductas, en un mundo agitado, tumultuoso y lleno de ‘coacciones’ en forma de promesas y amenazas'), las que, a su particular manera, encarnan nuestros ‘supuestamente’ cercanos o remotos congéneres.

Kafka:“Hoy, noche desolada en la familia. Mi hermana llora por su nuevo embarazo, mi cuñado necesita dinero para la fábrica, mi padre está nervioso a causa de mi hermana, del negocio y de su corazón; mi desdichada segunda hermana, mi sumamente desdichada madre; y yo, emborronando papel.

Uno admira la capacidad de ciertos escritores para eliminar los factores irracionales en la explicación que dan del mundo, de su mundo. Y cómo, con las palabras más vulgares, son capaces de mostrarnos su perspicaz percepción de la irracionalidad del mundo, también de su mundo. Y es que el temita de nuestra capacidad de percepción, tan imbuida de ‘sentido común’ (instrumento ideológico fundamental de dominación social, ¿cómo no alcanzamos a ver al enemigo que nos ha colonizado dentro de nosotros mismos?), no es moco de pavo:

“La atmósfera en la que vivimos ejerce sobre cada uno de nosotros una presión de 20.000 libras (9. O71 kgs.) pero… ¿acaso la sentimos?”
(Karl Marx

 “Cómo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tiene más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo”.
 (La Boétie)

En la (infra)cultura de la sociedad en que vivimos, algunas preguntas permanecen cuando sus teóricas respuestas han abandonado la escena, se han desvanecido en el aire… lo que no nos exime de esforzarnos en conseguir cierto control sobre la propia vida… empezando por no perder el contacto con las propias raíces y tratar de pensar (filosofar) por cuenta propia… ¿podemos cambiar el capitalismo que nos cambia y que ha reducido la vida humana al nivel de una fuerza material bruta que, en la práctica, nos reduce a la impotencia?


ELOTRO

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domingo, 16 de septiembre de 2018

16 septiembre / 2018



Karl Marx
Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844: 
El trabajo enajenado


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2018 / Diario

gueto bloguero

“Como pollos cebados, los italianos han aceptado la nueva sacralidad no nombrada, la de las mercancías como fetiche y su consumo como rito”
(Pasolini)

En algún sitio he leído que hay poetas, primero a la fuerza y luego con gusto, que de hecho escriben para otros poetas, quizás porque han comprobado que en definitiva y salvo alguna rara excepción, sólo les leen algunos compañeros de oficio. Supongo que, aunque en menor proporción, más de un escritor de cuentos o novelas cortas o largas padecerá o disfrutará (digo como la zorra aquella) en parecidas circunstancias. De lo que no me cabe ninguna duda es de la gran cantidad de blogueros que, y presumo que por similares razones, acaban escribiendo casi exclusivamente para otros blogueros (¿víctimas agradecidas de la fetichización de la infra-cultura bloguera?). Basta un somero repaso a las entradas del blog en cuestión y sus comentarios y comentaristas, para constatar la existencia de estos guetos blogueros, la cualidad juguetona o el tamaño aquí ' sí ' importan, a los que me estoy refiriendo.

En mi caso existe un anónimo (faltaría más) bloguero o bloguera, no lo sé ni para el caso me importa, que me lee ‘y no comenta’ desde hace años (primero en Escomberoides y ahora en ELOTRO) y a la que por mi parte nunca (hice una visita a su blog e inmediatamente salí escopetado y no he vuelto; y él o ella lo sabe), he leído digamos ‘en red’. Pero en cambio sí que me trago todos sus numerosísimos correos. Al principio no le respondía (‘por pereza, por inercia, por irresponsabilidad…’), me limitaba a leerlos, digo muy al comienzo, con cierta desgana… pero luego cada vez con más interés, atención y detenimiento. Al poco me dije, ‘si le respondo, le hago el juego. Si no contesto, sin embargo, no hago mi juego’. Juguemos pues.   

Como nunca está de más explorar nuevas perspectivas (se vive en un estado de perpetuo devenir), puse fin a mi silencio epistolar ('me imagino el trabajo que le ha costado dar este paso, me dijo entonces, he descubierto que tiene usted la bondad de un san Bernardo, aunque creo que ni mucho menos su inteligencia') y, como a veces me da por actuar de la forma más insensata posible, le hice llegar mis propios comentarios a sus comentarios, dando lugar a un diálogo crítico, lleno de paradojas y contradicciones, que he de reconocer como, digo en síntesis, muy instructivo y gratificante al menos para mí (cierto que tuve miedo de que la cosa quedara reducida a un estéril trueque de 'intimidades'). De la valoración de este intercambio por la otra parte contratante no tengo noticia, así que nada puedo añadir. Vaya por delante que siempre he tenido claro que el peso intelectual en esta relación ha sido aportado en su modo más generoso y sustancial por la otra parte. 

A pesar de que en principio el ‘supuesto’ punto de partida fuese una de las entradas de mi blog, el comentario de la otra parte acababa siempre por ocupar la posición central de la discusión, conste que sin discusión de las partes. Cuestión esta que al principio no digerí con facilidad, si no más bien con ciertos dolores de tripa. En algún caso llegué a expresar mi convicción de que el ‘texto’ que atacaba la otra parte, el otro miembro del gueto, era un ‘texto’ (o el comentario a su comentario) que yo no había escrito. Mi hipótesis, en realidad robada, era que la otra parte fingía no haberme entendido, y que, para escabullirse, me daba una respuesta que nada tenía que ver con lo que realmente yo había escrito. Y que eso hacía imposible el diálogo, salvo en ‘modo besugo’, claro. 

Pues bien, lejos de entrar al trapo la otra parte me felicitaba por la cita no entrecomillada de Pasolini (o ha leído todos los libros o ha leído todos los libros que yo he leído) y me sugería, con la exquisita cordialidad y fineza de un maestro artesano, la posibilidad de que, para escabullirme o no, fuera yo mismo quien fingía no entender su comentario (entre paréntesis incluía párrafos exactos de mi texto, digo sin manipular, y los confrontaba con las diversas interpretaciones   y argumentaciones de sus hipótesis hasta llegar por fin a la tesis que defendía), como último y burdo recurso (¿puedes indicarme de forma concreta, ya sabes, qué resulta para ti tan evidente que no he comprendido o no pertenece al texto que has publicado?), no se me había ocurrido otra cosa que sacar a relucir a un patético e inauténtico besugo.  Cordiales sugerencias que por su parte siempre van acompañadas de múltiples ejemplos en los que analiza lo que llama mi ‘curioso lenguaje’ con gran minuciosidad tanto en la forma como en el contenido (como siempre –ver Gramsci- solamente en la lengua se advierten con antelación los síntomas). 

Síntomas que en más de una ocasión le han llevado a diagnosticar mis textos como de mano ‘literariamente torpe’, aunque les reconoce la intención, no siempre lograda, de someter a discusión, especialmente aquello que a la mayoría le parece más indiscutible. Que tales textos en ocasiones no dicen nada a propósito de nada y que para colmo se escudan en un reduccionismo humorístico que no puede ser producto más que de la más pura subcultura (en el sentido de miseria cultural no asumida, lo que es mal camino si quiere uno liberarse de cierto analfabetismo atávico). Que tales textos, reflejos de un lenguaje sustancialmente oral, se quedan en los ‘modelos’ y pocas veces  llegan al nudo de la cuestión, a las intenciones de los que fabrican ‘los modelos de los modelos’ (esos mismos que nos han convencido de que la cuestión de la riqueza y de la pobreza, es una cuestión personal). Que a veces no son más que un juego de ficciones impenetrables para empantanar incautos y otras se los lee no creyendo a los propios ojos, ora por disparatados e ininteligibles, ora por envejecidos o anacrónicos que valen solamente como ruinas. Por no citar aquellos que, bajo la deslumbrante cáscara radical y revolucionaria, desprenden cierto hedor ‘religioso’ que en ocasiones llega a ser absolutamente repelente (repito que ninguna de sus afirmaciones, acertadas o no, llega huérfana de los concretos textos en que se basan. ¡y uno, sus textos, son la materia de tan voraz merienda!).  Da que pensar, ¿verdad?, pues sepan que tengo embutido en una carpeta más de trecientos correos de este tenor… en fin…

Comprenderán que una o uno, en este caso la cosa no tiene importancia, que procura conservar los escasos nexos 'interesantes' con la realidad circundante, a la hora de teclear estas notas no pueda sustraerse a la ‘presencia’ absorbente de la otra parte 'comentante' del mini-gueto ¿quiere esto decir que este bloguero escribe para otro bloguero al que no lee como bloguero pero sí como comentarista epistolar? En fin en fin… tengo curiosidad por ver cómo consigo encontrar la salida a esta situación.... no sé cómo terminará ‘el juego’. Mal, presumiblemente... 



ELOTRO

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sábado, 15 de septiembre de 2018

15 septiembre / 2018



La venta de armas a Arabia Saudí:
Cronología de un ridículo

Luis Gonzalo Segura


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2018 / Diario

“Cuba es lo que pudo ser, no lo quiso ser… pero aún así, es la sociedad menos injusta de Latinoamérica”
(Eduardo Galeano)

Hablando de curiosas trayectorias y contradictorios devenires, de ‘rojos’ a ‘azules’, de ‘azules’ a 'rojos', acabo de enterarme de que durante su juventud, cuando trabajó para la Agencia de detectives ‘Pinkerton’, el luego gran escritor y honesto izquierdista Dashiell Hammett se dedicó, entre otras cosas, a romper huelgas. Es de suponer que en ningún caso llegó a disparar por la espalda a los pacíficos y desarmados, aunque combativos, sindicalistas que trataban de mejorar sus condiciones de vida ejerciendo su derecho a la huelga ‘en el país de la Libertad y de la Democracia representativa’, como nos contó con incomparable gracia y  minucioso detalle su colega Jim Thompson en ‘1280 almas’… la verdad es que el pistolerismo asesino financiado por la patronal yanqui frente al emergente movimiento sindical (al igual que las patronales europeas), es un fenómeno político que figura poco o nada en los libros de historia ‘realmente existentes al alcance de los colegiales’ (como ocurre en ‘los medios de desinformación’ -que o me equivoco de medio a medio o andan demasiado ocupados en desacreditar y criminalizar a los gobiernos indóciles de Maduro, Morales u Ortega-, con los centenares de crímenes que, por poner un solo ejemplo, están cometiendo los ‘impunes’ paramilitares ultraderechistas colombianos hoy en día, todos los días… ¡y sobre todo desde que se firmó la paz con la guerrilla!), menos mal que gente como Hammett, Thompson y Chandler, en sus novelitas policíacas, documentaron desde la ficción algunos que otros ‘hechos reales consuetudinarios’ que por entonces acontecían  y hoy, ‘mucho mejor silenciados o camuflados’, acontecen en la rúa, las comisarías, los juzgados, los despachos de alto standing, los platós de TV, las zonas rurales sin cobertura o las selvas cada día más esquilmadas, digo en sus vastos ‘recursos humanos y naturales’, por las muy filantrópicas multinacionales yanquis y sus no menos rufianescos ‘comparsas’ occidentales…

ELOTRO

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